
Me creerán que no lo tengo claro. Para nada.
A Lavín lo descarto de una, ahí no tengo dudas, pero con los otros tres me pasan cosas, debo reconocerlo.
A Hirsch, por ejemplo, lo encuentro, como dirían las abuelitas “Dijecito”, como tan renovado y sonriente, como con el pasado y el alma limpita.
Me cae bien este Tomás, siempre positivo, andando en micro, vendiendo la del combatiente, con el manifiesto comunista recalcitrante siempre bajo la axila, convocando al pueblo muy al estilo Gladys Marín, reunidos en estadios enfervorizados y llenos de banderitas negri-rojas al viento y hablando desde un podio a su multitud fervorosa como si estuviéramos en los mejores años de la lucha armada, con los panfletitos listos para ser arrojados al viento y con sus discursos comunistoides de poeta combativo.
Si lo veo con la banda tricolor?,
De verlo lo veo, pero como haciendo parodia, como auto simulándose en algún programa tipo CQC.
Igual el tipo me cae bien, pero me entra la duda.
A Lavín le tengo buena no más, creo que es un buen tipo, no creo que sea un mal gallo, tiene su familión, sus buenas intenciones y nada más.
Payaso le dicen muchos por ahí, yo no sería tan dura, el tipo ni siquiera me causa gracia.
Piñera en cambio la lleva, siempre me ha gustado, es como chistosón él, como padrino buena tela, siempre lo he encontrado muy clever (aparte de atractivo), canchero, simpático y aparte, exitoso.
Pero me detengo en él con cierta curiosidad, me cuesta verlo con la banda, lo admito, si bien no puedo dejar de reparar en sus capacidades, me intrigan enormemente sus intenciones...
Para qué diablos echarse este cacho encima con toda la plata que tiene?
Para enriquecerse más? Está claro que no, los presidentes no ganan mucho, además el tipo ya es monetariamente exitoso..
.Porqué arriesgarse en esta faena en la que puede resultar claramente perjudicado...
Tiene de verdad vocación de servicio público? Por qué no?
Y las dudas se convierten entonces en claros puntos a su favor.
Trascender, claro está, el hombre es empresario exitoso, pero qué hay más exitoso en esta tierra que trascender. Nada, ni el poder.
Aparecer en los libros de historia, sublimar el apellido, trascender, y hacerlo con dignidad, como prócer, creo que por ahí va la cosa, por ahí se me aclaran sus intenciones...
Y le creo, debo decirlo, le creo al hombre.
Y la dama, ella, la Bachelet, es como la más clara para todos no?,
es como el modelo perfecto para asumir el mando, es cercana, astuta, vivió los horrores de la dictadura, ofrece la continuidad del actual gobierno, ocupó cargos importantes...y es mujer.
Claramente esto último mirado a primera vista puede ser un argumento bastante liviano y desechable, pero sin embargo no lo es.
Y no lo es porque para muchos hoy en día es una oportunidad histórica de ver a una mujer en el poder, parecerá sectaria esta idea pero es una de las que más me motivan.
Aparte de lo anterior nada en Bachelet me resulta lo suficientemente de peso como para elegirla. Debo ser sincera.
De que tengo ganas que la Concertación descanse un rato, tengo, como para que se echen una enjuagadita a la cara digo yo, para que se limpien ciertos vicios que inevitablemente se van agarrando en el camino, como para que tomen cierto airecito y miren de nuevo la cosa como un poquito más de afuera, con algo de distancia y veamos si estos derechistas renovados se han renovado de verdad.
Me entra una curiosidad morbosa por saber si realmente este país ha sanado o no todas sus heridas, y para saberlo no queda otra que arriesgarse.
O mejor seguimos como estamos, con esta continuidad que nos acomoda tanto, con este Presi-Papá que ahora nos dejará en manos de esta Presi-Mamá pero que igual nos seguirá cuidando de muy cerquita, al calor de los tratados firmados, de las obras empezadas y de los logros alcanzados. Tampoco es malo.
Que dilema, aunque parezca lo contrario, no lo tengo para nada claro,
siempre he sido de arriesgarme y demás que ahora lo haría,
pero como que todavía algo me falta,
pero diablos, de verdad no sé que es.