
Acá en iglesia (donde trabajo) hay un dicho que dice más o menos así:
"No se puede amar lo que no se ve"
Se refiere, claro está, al amor por Cristo y a mantenerse en cercanía porque es la única forma de amarle.
Que si uno se aleja el amor se marchita y muere.
Pero es así en todo orden de cosas, no solo en iglesia.
No te veo, No te amo.
Pues nada puede hacerme sentirte cerca.
Y al revés, de igual modo, cuando el amor se tiene en el día a día, en lo cercano y cotidiano se suele no mencionar a cada instante, a veces se siente que está de más redescubrirse en un "Te amo", en otras no hay para qué, pues todo en lo que se sostiene, toda su estructura ósea y blanda está hecha de la misma materia: amor puro y sólido.
Quizá por ello yo no suelo hablar de eso.
No es que no quiera escribir para ti.
No es que no pueda.
No es porque todo se haya dicho en tantos años,
sino porque me desbordo.
Digamos que me desbordo sola y sin planearlo,
como ahora cuando me atacan las letras si mayor aviso.
Digamos que el solo hecho de intentar verbalizarlo me vuelve espuma los huesos.
que cuando al fin me siento a escribirte el alma entera se bate en estragos de lágrima y gozo.
Digamos que el amor de mi pecho es más inmenso que todas las letras juntas y todos los versos de esta tierra de granito y de las que existen más allá del milagro y la magia.
Digamos que el sol no alcanza.
Digamos que el viento no cuenta .
"No se puede amar lo que no se ve"
Se refiere, claro está, al amor por Cristo y a mantenerse en cercanía porque es la única forma de amarle.
Que si uno se aleja el amor se marchita y muere.
Pero es así en todo orden de cosas, no solo en iglesia.
No te veo, No te amo.
Pues nada puede hacerme sentirte cerca.
Y al revés, de igual modo, cuando el amor se tiene en el día a día, en lo cercano y cotidiano se suele no mencionar a cada instante, a veces se siente que está de más redescubrirse en un "Te amo", en otras no hay para qué, pues todo en lo que se sostiene, toda su estructura ósea y blanda está hecha de la misma materia: amor puro y sólido.
Quizá por ello yo no suelo hablar de eso.
No es que no quiera escribir para ti.
No es que no pueda.
No es porque todo se haya dicho en tantos años,
sino porque me desbordo.
Digamos que me desbordo sola y sin planearlo,
como ahora cuando me atacan las letras si mayor aviso.
Digamos que el solo hecho de intentar verbalizarlo me vuelve espuma los huesos.
que cuando al fin me siento a escribirte el alma entera se bate en estragos de lágrima y gozo.
Digamos que el amor de mi pecho es más inmenso que todas las letras juntas y todos los versos de esta tierra de granito y de las que existen más allá del milagro y la magia.
Digamos que el sol no alcanza.
Digamos que el viento no cuenta .
Y decirte que te amo es poco e inconsistente, pues no caben las palabras en todo el ámbito del universo entero.
Pues la radiación de esta hecatombe es capaz de derribarlo y construirlo todo.
Quizá por esto es que no escribo mucho para ti.
Digamos que no lo hago porque no me interesa que nadie se entere que se me acabó el diccionario para construirte en versos.
Que no me alcanza la retórica para compaginarte mi amor en letras.
Quizá por esto es que no escribo mucho para ti.
Digamos que no lo hago porque no me interesa que nadie se entere que se me acabó el diccionario para construirte en versos.
Que no me alcanza la retórica para compaginarte mi amor en letras.
Pero a veces pasa, como ahora, que también resulta hilarte en frases,
y al pensarte se hace fácil.
Digamos que hay hombres para soñarlos... y otros para amar toda la vida.
Y a ti no solo he de amarte la vida entera sino que habitaste y habitas en todos los rincones de mis sueños.
Y he de cumplir todas las cadenas perpetuas que me atan a tu nombre, a este camino construido, a la aguerrida lucha de tenerte, a nuestro tema de empeños y quebrantos hasta morir en el peso concertado de los besos del único hombre al que amo y al único que amaré mi vida entera.
Digamos que hay hombres para soñarlos... y otros para amar toda la vida.
Y a ti no solo he de amarte la vida entera sino que habitaste y habitas en todos los rincones de mis sueños.
Y he de cumplir todas las cadenas perpetuas que me atan a tu nombre, a este camino construido, a la aguerrida lucha de tenerte, a nuestro tema de empeños y quebrantos hasta morir en el peso concertado de los besos del único hombre al que amo y al único que amaré mi vida entera.









