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martes, enero 22, 2008

10 Cosas que odio de ti

Te mueres. Y ahí, en medio de la muerte y el desconcierto me dejas el recuerdo de tu odio y tus afanes, de tu vida joven y los mares que me impulsan a odiarte, así, tanto.

Te odio la sonrisa desde hace trece años, la sonrisa que era y no era entre tu tumultosa timidez y tus años de hombre nuevo.

Te odio el pelo revuelto y rebelde amenazando con convertirse en el recuerdo del trigo que inundaría mis nostalgias.

Te odio el talento que te hizo emerger entre otros tantos, ganando terreno y comenzándo a darte ese brillo que más tarde te habría de quemar.

Te odio la voz ronca, rasposa y el acento desconcertante, la forma en que no modulas y sin embargo convierte los ámbitos en la tribuna de un teatro donde se aplaude de pie la mejor de tus obras.

Te Odio los años, el tiempo detenido, este estático 22 de Enero que nos regala tu infortunio.

Te odio la imagen serena, esa que nunca hizo presagiar el océano inconmesurable de tu pesadumbre interior.

Te odio las manos grandes, el caminar angustioso, la belleza de tus besos regalados a un guión.

Odio no haberte tenido más cerca.

Odio no tenerte cerca más nunca.

Y odio, por sobre todo, que hayas hecho tus maletas para nunca regresar.

En tu memoria mi caballero,un último beso, en el día de tu muerte.

sábado, noviembre 24, 2007

Canto a mi misma

"Tengo treinta y siete años.
Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera
(Walt Whitman, "Canto a mí mismo")



Hoy Whitman despertó a mi lado y me regaló estos versos
úsalos para ti, me dijo, cántate y celébrate
despierta a los amigos y convida a los de otros tiempos para que vengan a la fiesta.
Y hoy, hoy me celebro y me canto,
no me demoro en convidar a mi alma los tallos y los versos
los recuerdos, los cantares y los dolores...
todo cuanto es mío tambien es tuyo
Soy puerto para el bien y para el mal
hablo sin cuidarme de los riesgos
y puedo seguir asi por largo tiempo, contradiciéndome
para seguir conteniendo multitudes.

Mi lengua y mi sangre están hechos de este aire, de mi Chile,
de esta tierra de dolores telúricos,
de hambres sociales,
de amores inquietos.
De mi Patria me tejo y me destejo y me desangro en su historia.
Soy de aquí, de ningún otro sitio
y aquí me quedo para trascender esta tierra de fluir de luna
de árboles dormidos
de cumbre nebulosa
de noche serena, loca y desnuda...

No son palabras, ni música, ni versos los que preciso
ni hábitos, ni discursos
tan solo el arrullo de su voz suave
que me espera tras el cansacio de cada jornada
para decirme cuánto me ama
y en el mismo susurro devolverle en la cadencia de mis besos
el mismo Cuánto te amo de tantos años
de Nuestro tema cantado y contado
entre la espuma del mar y el empeño de la fortuna
hasta tocarme en un beso el corazón desnudo.

Tengo treinta y siete años.
Y con el aliento que me queda me permito el respiro
de las tantas vidas que he vivido
que seguiré siendo la flor que se curva en los campos,
la hoja que derrama poesía,
el verso contenido en la sombra de tus alas,
y seguiré siendo grieta bajo las hojas
entre los goces del cielo y los tormentos del infierno.
Tengo treinta y siete y no me puedo quejar de nada.
Soy feliz.
Inmensamente.
treinta y siete.
Hoy los cumplo.

jueves, noviembre 08, 2007

Compadres


Los sorprendí una tarde en la misma esquina de los encuentros de siempre, donde las sonrisas dibujaban el cancino andar de tantos años, donde se condensan de golpe todos los dolores del mundo. Y los encontré ahí abrazados, en la complicidad que solamente pueden sentir aquellos que han renunciado a ser dueños de sí mismos, en su ruptura fatídica con la vida ordinaria y con todos los avisos del tiempo desdibujándoles la piel.

Pareciera que ese pequeño espacio en medio de la ciudad gris viviera en un ámbito propio donde nunca es futuro, donde siempre es presente, donde el "Así sea" de la vida se conjugara felìz entre sus zapatos agujereados y zurcidos rezumando humedad, entre el frío tejido de hebras ásperas que ya no mellan, y donde un vaso de pipeño barato es el elixir de la vida, la razón y el medio, el principio y el fin.

Me miran sonrientes con su desdentada alegría, con la galantería de caballeros de tangos, de bohemias olvidadas en nostalgias húmedas, lanzando palabras bellas tejidas con el desconsuelo de los años, con la belleza de la poesía de las calles, de barrios matizados de esa miseria alegre del adoquín capitalino, me sonríen en el sueño imaginado de amores furtivos y luego se olvidan rápidamente quedando de nuevo sumidos sus ojos en un punto infinito, en la somnolencia tierna que acompaña a la borrachera.

Aún así mi pasar no interrumpe sus festivas conversaciones, sus encuentros de amigos de tantos años, compañeros de juergas, de canas peinadas con el limón regalado en la vega, de los aromas del vino, de sus frentes que cedieron al arado del tiempo.

Los dejo atrás, en su lugar de siempre, en los muros viejos que los han visto cada tarde, soñando la vida que pasó, la que los juntó un día a cada uno de ellos cargando bajo el brazo los dolores recaudados, sonriendo en la dicha de su historia presente, así, como cada día, a los compadres de aquella esquina.

miércoles, octubre 31, 2007

Camino al Puerto



Sabes que regresaré con la marea a colgarme de tus cerros
cuando mis ansias de toda una vida hayan reunido la espuma
de tantas otras costas.
Estaremos nuevamente juntos conservando lo que en tus callejones de adoquines nos fue dado, en la miseria mágica de tanto poeta porteño cantando sus tangos al oído de los gatos de los tejados viejos.

Sabes que regresaré a tu soledad honda sumida en el sueño,
que acomodaré mis cosas en una casita en lo alto,
donde colgaré caracolas en mi ventana
y al hundirme en el vapor de los barcos que zarpan
esperaré paciente que mis últimos días se descuelguen
atisbando serena tu pobreza encantada
montada en la proa de viejos versos.

Volveré un día a tus calles viejo puerto como llamada de antes,
como respondiendo a tus cantos lejanos ,
los que me han traído tus mares durante toda mi vida,
volveré confundida en el arpegio de mil gaviotas,
arrastrándome en la ventisca y recostándome en la arena
hasta deshojarme al sol para recordar los días cuando tú y yo nos soñamos poetas.

Sabes que regresaré para dejar que sea el silencio maestro y dueño de todas mis tardes,
para dibujar el boceto del romance paseando por tus cerros al atardecer,
tus lomas bañadas de luces, tus adobes y vigas resistiendo al tiempo,
condensando historias como las de los borrachitos de la esquina que aún curtidos por la vida y la intemperie cambiaban de vereda para perseguir al sol.

Sabes que volveré Valparaíso a cantarte al oído el otoño de mi vida,
a compartirte con olvidado asombro el hábito del alma que se me ha hecho soñarte, a llenarme de sal el respiro y acomodada junto a las rocas escarpadas donde rompen las mareas resumiré todos los secretos de mi alegría y mi dolor vestida de espuma y coronada de mar, porque tú lo sabes, que aún desde la más inmensa lejanía yo hasta ti siempre volveré.

domingo, agosto 19, 2007

Rapsodia en La Habana

(La Habana, Cuba, al atardecer)

"Tú me recuerdas el prado de los soñadores
el muro que nos separa del mar, si es de noche
tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos
qué nunca se sabe que traen en las alas
si vivos o muertos,
si vivos o muertos...

"Recuerdo claro el primer encuentro con tu imagen latiendo violenta entre mis libros viejos cargados de aromas, tu imagen de leña humedecida por el curso de tus tiempos, tu sonrisa dibujando tu historia y tu mirada de carbón encendido entibiando mis sentidos.´
¿Te acuerdas cuando viniste a buscarme en esa tarde de lluvia...la vez que llegaste saltando charcos para venir a mi encuentro y nos encaminamos bajo el paraguas al barrio de los poetas para leerme a Lihn con tus anteojos empañados por el vapor del café?

También te recuerdo en mis besos la tarde en que aceptaste ese Nocturno que nos mancharía la piel con la tinta de la noche y sonreíste…
Lo sabes, sabes cuanto me gusta verte sonreír…
Ocurre que te veo en estas calles de la Habana como te vi aquella tarde bajo la lluvia... con la ebullición de tu sonrisa crepuscular en la parranda fragorosa del caribe.

Ocurre que te siento en forma extraña, en esa capacidad brillante que tienes para leerme el pensamiento y llenarme los huesos de espuma, con ese calor tuyo concertado con el mío como parte de un mismo sortilegio, hay que verte caminando por estas calles mi sol, con el espíritu alborotado de tantos recuerdos que van y vienen, deseando que pase pronto este verano que se te hace cada vez más interminable, sucumbiendo a ratos entre la poesía y el dolor, fraguando una sonrisa al saludo de las mulatas rebosantes de piel, intentando encontrar los besos que no tienes en cada aroma de café..."

Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja
la Catedral sumergida en su baño de tejas
tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas
donde los cantores nocturnos cantaban
amor a La Habana,
amor a La Habana"

Ocurre que te escucho y me conecto con tu sombra y con tu cuello firme,
cuando los días pasando y las noches deseando escriben por sí solas,
cuando los dolores se tornan más fuertes que la analgesia de la poesía.
Ya sabes, por estos días ando reclamando versos quedos,
verte a ti calle abajo como sostenido en el tiempo no hace más que devolverme esos versos tuyos que siempre me sostienen, sin artificios, ni lujos.

Por estos días te puedo ver recortado en las calles viboreantes de luna caliente de esta Habana que nos envuelve... a tí y a mí.
Me pregunto si todo será falso, si todo será cierto, si podrás encontrarme en esos cielos de nuestra América morena para atarme a tus estrellas hispánicas,
si no podrás inventarme en besos sin estudiar cada frase,
si no tropezarás acaso en esta mirada que desconoces, si no podrás un tarde de éstas de atardeceres naranjas, balanceándonos en la melancolía del café, saciar mis ganas de ser arte entre los pliegues de tu piel...

Y qué importa al fin, que diablos importa, me termino diciendo, si ya me he embriagado tanto de tu alma y entendido tanto tus manos quietas que estoy segura no necesitaré los ojos cuando me entiendas la sangre, cuando me recibas plena, cuando te esté esperando para que tus versos hagan juego con mis poros en el magnetismo pavoroso de esta ciudad remota de vientos tibios y veranos ardientes, en una de tantas de nuestras tardes en La Habana..."

Esto no es una elegía,
ni es un romance, ni un verso.
Más bien una acción de gracias
por darle a mis ansias razón para un beso,
una modesta corona
encontrada en la aurora..."
(Silvio)

viernes, noviembre 24, 2006

Hoy puedo... (24 de Noviembre)

(Campos de Amapolas, Shirley Novack)

Hoy puedo marcharme hasta el reino de las totalidades para dejar mi poesía en la lluvia, en el tejado de todas las nostalgias, más allá de las piedras que guardan la roja memoria de la vida, en las vasijas de miel cosechada, en los caminos agrietados de la tristeza, en las harinas celestes de los molinos, en el viento que dispersa el trigo y las mareas, en el vino sombrío y dulce de secretas tabernas, en el perseverante sonido del corazón que ama, en los bordes de la oscuridad antes del relámpago y la alegría...

Hoy puedo dejar que mis versos fluyan, que sigan convertidos por siempre en canciones sedantes, en sonetos, en églogas, en elegías y desborden caminos y montes escarpados, reconociendo el río sangriento que siempre ha de ser la palabra escrita y amarte cantando y contando las historias que llevo tanto tiempo diciendote al oído.

Hoy puedo construir puentes, soles, barbas con plumas de colibríes y pensamientos. El punto aparte es la constelación de todas las maravillas. El trigo no sólo sirve para el pan, sino también para sembrarlo en el corazón, en las cerraduras y las campanas. Puedo gritar poemas en mil idiomas que nadie podrá traducir, porque son nuestros más hermosos secretos. Podemos ir al pasado vestidos de arlequines. En la punta de la luna dejamos nuestro amor como una bandera de rutilantes colores.

Hoy puedo tanto como nunca antes he podido, puedo escribir desde mi tiempo felíz y cansado, desde mi aparente distancia, desde mis mundos creados y las certezas más deliciosas que me besan cada día, puedo dar gracias a mis amigos de siempre, a los de antes, a los de ahora, a las musas, a los hados de mis caminos incesantes y cantar en coplas el canto y el cuento de esta vida de mil torbellinos de colores.

Hoy puedo dar gracias por cumplir un año más.

viernes, marzo 24, 2006

Certezas


"Nuestro tema de amor tiene quebranto
pero su empeño sana el dolor
Nuestro tema de amor nos cuenta tanto
que ya es un sueño y una canción..."
(Nuestro Tema, Silvio Rodríguez)


Me preguntaste si aún te amo
Y no contesté, guardé silencio condensando en un instante el siglo de inspiración que tengo para volcarte, procurando capturar en un solo suspiro los mil años que no caben tan solo en una respuesta ni en las dimensiones de mi corazón.

Me preguntaste si te amo mirandome clarividente y pétreo
como si en esa sola mirada que conservo desde mis recuerdos primeros
no esperaras la respuesta ni fraguaras una duda
en la coincidencia de mis ojos capturando los tuyos,
en el respiro contenido de la certidumbre más cierta
que todas las certezas de este incierto universo,
donde el cielo entero no cabe en el encuentro
de nuestras almas fundidas en los mil destellos descritos bajo tantas lunas y soles.

Me preguntas si te amo para validar todas las constancias antes decretadas,
para sellar a cada nuevo segundo la alianza que nos describieran nuestros antepasados
atandonos por las mismas libertades y por iguales cadenas
hasta beber en la muerte de la misma muerte.

Me preguntas si te amo y ya pasado el instante detenido en siglos
al fin respiro y me levanto
me acerco y te miro
y peino con mis dedos tus cabellos de miel
y tu pecho me llama con el aroma que me ha llamado tantas veces,
acogiéndome en el atento pensamiento de esquivar tantos males
diluyendo y descartando todos nuestros errores y desvaríos
y ya nada me importa más en este mundo que este instante donde residen nuestros sueños,
todas mis fortalezas y debilidades,
nuestros corazones amorosamente preservados,
me abrazas como cada día desde hace ya tantos años,
y como cada día desde hace ya tantos años suspiro al responderte:
"Con toda mi alma, como siempre".

viernes, enero 20, 2006

No estás



El mundo entero se hila en hebras
que se deshacen en el intento de encontrarte
entre la desesperación y las ganas
en el poderío absoluto de tu recuerdo presente
en la rima de tus lenguas y en la lejanía de tus llantos
Y no estás.

No estás cuando te busco entre tantas veras y burlas
entre los mil sarcasmos descritos a carcajadas
entre tus Asíseas y mis Queseyoses
entre mis remotos gritos,
entre tus fecundas frases.

No estás en la ribera de ningún río donde te busco
ni en los vertiginosos instantes donde no te toco
donde no me importan más
las verdades que los asombros
de la dulce ficción que teje realidades
y los reflejos crepusculares de tus alas feroces.

No estás en ninguno de mis signos de idealismos prodigiosos
ni en cada cosmos que recorro,
ni en lo más profundo de tus mares
no estás en las comarcas extraviadas,
ni en los vapores celestes de la espesura de mis bosques
no estás en ningún sitio donde solía hallarte.

No estás ahora en mis manos vacías
en mis controversias cantadas al desconsuelo de tus pausas
en la absurda geometría de mis hemisferios
ni en el pavor mitológico de tus cantares
y el llanto de muerte se muere al buscarte
porque no estás,
en ninguna parte.

domingo, diciembre 25, 2005

"Te conozco..."

No sabes cuanto te conozco
te conozco cada mañana
cuando despiertas envuelto enredado de musas
y te presiento sonriendo cuando me sabes soñando
cuando contemplo, astuta, la profundidad de tu trazo.

Te conozco cuando vacilas entero
y se te enredan las palabras
cuando enfureces y se te nubla la vista
y se te calientan las venas acorralado en inventos
cuando se que recuerdas una a una mis palabras
y demueles el tiempo inventando destellos.

Te conozco desde siempre,
cuando respiras con furia
cuando no se te calma el alma, cuando declamas tortuoso
el ritual de la venganza
y te desatas en llanto destilando poesía
cuando te suda la piel porque no se te acaba la rabia

Te conozco así, tanto
cuando me sientes cerca
y respondes mis cantos con tu pasión desatada
y me desplazas soberbio mientras te desgarran las ganas
sacando frutos de mi cuerpo para alimentar el mundo
celebrando la aventura del hallazgo,
describiendo los hilos que me han cortado,
desarmado, descosido y deshecho
y me rearmas de nuevo
con tu retórica clara.

Te conozco así como eres
oscuro, silente
desde los tiempos remotos
donde te descubrí un día sin mirarte a los ojos
donde se conjuró el tiempo, detenido y absorto
te conozco insolente e inflado de orgullo
con tus sabores minerales
vaticinios de besos de tantas noches en desventaja.

Y conozco la violencia de tus vientos desgarrados
tu hojarasca impetuosa tejida con la tinta de mis lágrimas
prodigando ternuras abatidas y confusas,
descrita en tantos versos presentidos y presagiados
la pasión dolorosa como enfermedad y cura juntas
como principio y fin unidos
como el destino incambiable de la naturaleza santa.

Demonios,
si ni tú mismo lo sabes
porque te tengo atrapado,
porque de veras lo siento,
porque respiras cansado,
y no cesan tus dedos en proclamar lo pactado
desde ese día y para siempre
no lo sabes
Ay, cuánto te conozco...

jueves, diciembre 22, 2005

Ahí estabas...

Ahí estabas
Presente en mi tiempo
donde la vida transcurre vertiginosa
atisbando sereno el encuentro imaginado
Y ahí estaba
una más de tantas veces en que la mente vuela
y se inventa estallidos
buscando el rostro que me bañó de cielos
en mil encuentros habitados.

Ahí estabas, mirándome, imperturbable,
con tu sonrisa dibujada, con tus ojos profundos de ave preparada
sin desilusiones remotas, porque eras tú
si acaso un ángel o un demonio,
un ogro, un gigante, un enano,
nada importaba porque eras tú aquella tarde,
tú volviéndose humano,
tomando forma, respirando vida
dibujando un rostro
el rostro que extrañé por tanto tiempo

Ahí estabas, con tus ojos y tus manos que derraman poesía
Simple y sencillo y todo encajaba
cual si fueran las piezas de un rompecabezas
desencontrado y largamente buscado
tu palabra fija
mi canto desbordado
tus versos oscuros
mi historia felíz.

Ahí estabamos, personajes de historias vueltos a la vida
de palabras y furias, de tiempos sin tiempo
Ese eras tú y esa era yo
Y fuimos dos extraños en el mundo real
dos viejos conocidos de vidas de papel
convertidos en certezas en el soplo inventado
Y todo sigue
como siempre, desde mi espacio pequeño,
desde mi universo celeste e infinito
de romanticismo anacrónico
donde nada podría ser más real.

Ahí estabas,
todavía mirándome
todavía sonriendo
donde no se conocieron nuestros labios,
sin un solo roce de los dedos,
Solo tú y yo
En la tibia tarde de una esquina
Ahí estabas

jueves, diciembre 01, 2005

Cuando vengas a mi país...

Ayer me dediqué a pensarlo
cuando vengas a mi país correré a encontrarte,
atravesando tus mares para llegar a mi puerto
y reconoceré en tus ojos la música de tus letras que anidan en mi naufragio
te mostraré mi suelo, mi patria, mi reino,
y sabré que eres tú porque te estaba esperando.

Si un día vienes te llevaré de paseo por las colinas más verdes
las que se colman de dones con las alianzas de las lluvias
y te daré la mano para correr por los campos adonde nacen los trigos
por sus pampas encrespadas ,donde brotan dorados los cardos
te contaré mil historias, cuando caminemos descalzos
y desgranaré las uvas para dártelas una a una
con tu cabeza en mis brazos.

Oiremos como anuncian los templos, con las campanas, sus muertos
y cómo se agitan las palomas en las plazoletas del centro,
te tomaré de la mano,
resplandeceremos al brillo de los adoquines muertos.
Podrás ver desdibujada en el fondo de nuestros cielos rosados
cómo reverbera nuestra cordillera cuando amanece,
evaporando humedades en los techos recortados.

Te llevaré hasta la playa para mostrarte mis mares
recorreremos el puerto donde convergen gaviotas,
adonde encallan los barcos con el compás de las olas
cuando al atardecer se bañan los cerros de luces
y te escribiré con sal las coplas que da el océano.

Te mostraré como tiembla mi tierra
cuando sangran sus volcanes
y como de su estruendo brotan trémulos los versos de los poetas
te cubriré de vapores de los bosques milenarios
donde los eucaliptus aroman las hojas que van botando
te gustará mi tierra húmeda, la metamorfosis de los campos
que se bañan de las leyendas que las lluvias van dejando .

Aquí yo te recibo en la alegría de mi tierra
en la tosquedad de su belleza verás que también es tuyo
tu bailarás con mis danzas y yo te contaré los cuentos
de mis estirpes dolorosas que con su sangre tiñeron,
cientos de campos húmedos y miles de sauces eternos,
de antepasados que soñaron la libertad de su suelo
y de los cantos remotos de los vestigios de un pueblo.

Y te abrazaré muy fuerte, te peinaré con mis dedos
te despediré triunfante cuando te marches de nuevo
y verás como te llevas el corazón tan chileno
cuan hermosa es esta tierra recordarás tan lejos
y me escribirás de nuevo como cada tarde en tu pueblo
yo te pagaré con letras los versos que tú me has hecho
y te estaré esperando
para cuando vengas de nuevo.

lunes, noviembre 28, 2005

Te mueres de ganas


Te mueres de ganas
nunca me lo has dicho pero yo lo sé.
y me adviertes silencioso en tus visitas sigilosas
y te sorprendo husmeando mis conjuros esparcidos,
te mueres de ganas cuando me reconozco en tus letras
donde puedo verme clara, en mis formas, en mis tonos
donde dibujas mis contornos y me inventas en palabras.

Te mueres de ganas cuando te sorprendo silente
y se quedan pegados a mi letra tus ojos,
alterando las horas, reclamando abandono
y aunque me conoces desde siempre
solo hoy te estás dando cuenta
que te mueres de ganas
y se llenan gustosas tus paredes de mi espectro.

Te mueres de ganas porque lo siento muy dentro
porque te hierves en rabia,
porque te excitas y ruges
y me amas
y me odias
y vuelves a amarme,
porque puedo oír tus gritos entre tus bordes trémulos,
en medio de tus insondables partituras.

Te mueres de ganas cuando socavas altivo, adusto,
el páramo en que se ha transformado mi existencia
y sueñas ser letra de juegos, quimera, espejo roto,
liturgia nueva y pasiones devotas en el calor de la furia.

Te mueres de ganas de regalarme poesía en murmullos,
de desatarme en tus versos, de describirme en tu prosa
de sorprenderme jadeante, de suspirar en mi aroma.
y habitar en mis sentidos entre tus alas cortadas
de forzarte a nombrarme en tu cosecha piadosa.

Y te escondes en tu lienzo congelado,
en tus artificios oscuros de poeta delirante,
en tus artilugios diurnos de mañanas remotas,
en tus arbustos sin hojas, en tus vuelos rasantes.

Te mueres de ganas desde la plenitud desértica

que recorro ya sin buscarte,
en los ojos en que nunca me hallaste
en el salmo de tus versos secretos que se elevan en el sueño
y que hoy escucho en silencio
sin que lleguen mis besos,

indemnes, a tu isla
para concedernos por fin una tregua.

Te mueres de ganas y no me lo dices,
pero no hace falta,
porque yo lo sé...
Te mueres de ganas

sábado, noviembre 26, 2005

Poesía

-"¿Qué es poesía?
dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul,
qué es poesía? ...y tú me lo preguntas?
Poesía...eres tú"
(Bécquer)

No hay caso, me tira la poesía
Y la husmeo, la huelo, la busco, la encuentro, me quedo.
La poesía me envuelve, me saca el alma
Y no lo puedo evitar,
Escribo desde siempre, desde que tengo memoria, en cuadernos, en diarios de vida, en hojas sueltas y más tarde, cuando ya tuve computador, me dejé llevar por las bondades del teclado, la redención de los errores ortográficos, la posibilidad de corregir, de enmendar, de rehacer... y me lancé.

He evitado la poesía como se evita a un amor imposible, he intentado no leerla,
no escribirla, no desearla tanto, pero vuelve a mí
y me encuentra en cada estante que recorro, en cada recoveco en que me escondo,
en cada aire que inhalo.
Y no me asfixia, ni me ahoga ni me envenena,
Al contrario, me somete, me predispone, me llena de vida, me oxigena,
se me mete en las venas, y me infecta de sus espasmos, de sus cantos y sus odas.

No se escribir poesía, y es un gran dolor,
No puedo escribir como los grandes, no me sale.
-Lo suyo es la crónica, le sienta-, me dijeron por allí, y tal vez es cierto, tal vez es verdad que uno deba quedarse sentado en lo que más le acomoda,
pero te sigo buscando
y mientras más te busco más te encuentro,
y si me oculto, te encuentro,
y si desaparezco, me buscas y me encuentras,
y así hasta el infinito, en mutua dependencia, en fatal dependencia,
en dulce dependencia.

Me llegaste.
Como opio interminable de cantares desmedidos,
convertidos en palabra pura,
encontrándome minúscula en ritmos de cigarras, de bandoneones, de musas dormidas,
Me llegaste igual, igual aunque me escapé y me oculté
Y me forzaste a tu lienzo,
a amarrarme a tus quietudes de epitafio, a tus hojas abiertas
en medio de los estantes de cientos de libros.

No sé escribir poesía, a veces me resulta uno que otro verso,
una que otra palabra desgarrada al viento, nacida de lo hondo,
arrancada al aliento, y me siento indefensa ante esta invasión,
ante esta droga dorada que hace rendir mi temple.
Tal vez me acomoda la crónica, lo sé, o los relatos mágicos cargados de tiempo,
Tal vez deba ser fiel a eso,
O tal vez sería mejor dejarme abatir y someter
Dejar vencer a la tentación,
sucumbiendo
al fin
de lleno
en sus brazos...

miércoles, octubre 26, 2005

Dejo constancia


Dejo constancia de mi amor fuera de toda lógica
del avatar del destino que decidió hacernos uno
de nuestras utopías,
de tu genio irreverente,
de mi ángel que suspende
de nuestras mutuas nadas
y nuestros perfectos todos

Dejo constancia de mis fracasos,
de lo no superado, de tus besos
de mis sueños que transcribes en verdades,
de la loca magia que sentencio y que me lleva a volar
a veces tan lejos de tus brazos.
dejo constancia de los vicios,
de tus placeres y mis culpas

Dejo constancia de los años a tu lado,
de la aguerrida lucha de tenerte,
del estoico hallazgo de encontrarte y sujetarte
del dolor del puerto
y el misterio de tu risa
Del delito de soñarte,
de tus manos en mi pelo
de mis dedos en tu espalda.

Dejo constancia de nuestras diferencias,
de tus números y mis letras
de tus ecuaciones y mis cantos
de tus realidades y mis fantasías
de tu mente brillante, ingeniera de soles
de tus métodos, y mis artificios
de tus códigos y mis evangelios

Dejo constancia de necesitarte,
de no poder dormir cada noche
que no te tengo,
de tu alimento, gallardo,
que vierte en mi vientre
todo el milagro
del génesis
de no poder dejarte ni contemplarte.

Dejo constancia
Y decreto amarte
con simpleza y con furia
con mis terrores y tus paces
decreto amarte, tú sabes
para siempre...

jueves, octubre 20, 2005

"Declaración Espacial a Andrómeda"



"Un año luz es la distancia
que recorren mis manos,
mi amor escondido
mi obscenidad en tu oído
a la velocidad de trescientos mil
kilómetros por segundo,
donde el espacio es relativo
como nuestras vidas tercermundistas
que fabrica vida de a poco.

Sin embargo, por ahí mismo me acerco
dejo caer mis labios en tus labios
mi intimidad en la tuya,
ahí mismo dibujo tu rostro
con lápices prehispánicos que pintan gitanos,
princesa de cara de luna pálida,
ahí mismo descubrimos el sentido de tanta rebelión
sintetizada en el dolor
como experiencia constructora de vida.

Entonces, acerco un poco más tu cuerpo al mío
tu tibieza a la mía,
celosos de nuestra intimidad
hasta estallar en una lluvia de asteroides
que caen sobre nuestros cuerpos húmedos.

Solo allí encontramos el sentido de nuestra libertad,
en ese mismo momento
nuestros cuerpos ya no nos pertenecen,
salen de Chile como una flecha que se dirige a Andrómeda,
llevándose consigo,en su loca geografía
toda la geografía de la tierra"

Este bello texto me lo entregó un día un profesor de historia , me lo pasó a la rápida mientras yo bajaba la escalera que él subía, venía escrito en una hoja de cuaderno de matemáticas doblada en varios pliegues.
Nunca supe su intención, nunca me preguntó si lo leí o que me pareció.
Sin embargo, desde ese día comenzó a llamarme princesa con cara de luna pálida.
No volví a verlo después que terminaron las clases.

Nunca supe bien que pensar, pero siempre lo he conservado.
Y ahora se los comparto.

martes, octubre 04, 2005

Flog



A la espera de la cuota semanal de inspiración, y también porque mi hermanita no tiene acceso a ellos en su fakin empresa que todo le restringe, es que me traje prestado del flog (menos visitado que el blog)
algo de mis creaciones.

"El Hada Mariposa"

"La comedia que vais a escuchar es humilde e inquietante,
comedia rota del que quiere arañar la luna y araña su corazón:
Hubo una vez un insecto que quiso ir más allá del amor.

Se prendó de una visión de algo que estaba muy lejos de su vida...
Quizá leyó con mucha dificultad algún libro de versos
que dejó abandonado sobre el musgo algún poeta de los pocos que van al campo,
y se envenenó con aquello de «Yo te amo, oh imposible».

Por eso, yo os suplico a todos que no dejéis nunca libros de versos en las praderas,
porque podéis causar mucha desolación entre algún insecto enamorado.

Entonces el insecto leyó y decretó:
"He sentenciado que continúo con mi vida, que me hago cargo de estos bosques y de estas aves.
He decretado que continuaré con el dominio de estos prados, que gozaré de mi existencia etérea,
que seguiré surcando estos montes con mis alas.

He decidio dejar atrás un pasado de oruga, abrir las alas, brillar al sol,
dejar atrás las oscuras cuevas de los montes"
Dicho esto abrió sus alas y emprendió los rumbos.

Más no entendía de su efímera existencia,
que la poesía que pregunta por qué se corren las estrellas es muy dañina para las almas sin abrir,
que la muerte muchas veces toma el disfraz del amor.

Y sosteniendo a duras penas sus nuevas alas marchitas
y envuelta en su propia melancolía las batió por última vez, hasta que pudo ver la luz..."

miércoles, agosto 17, 2005

Lo sé...


"He estado antes aquí,
pero no sabría decir cuándo,
conozco la hierba que hay más allá de la puerta,
el aroma sano y penetrante,
el rumor acompasado, las luces de la costa.

Habías sido mío antes
no puedo decir cuanto tiempo hace de ello;
pero justo cuando te giraste para ver volar la golondrina,
un velo cayó
y lo supe todo de los tiempos pasados..."

viernes, julio 29, 2005

"Él a veces cae"


"Tú besaste
y desde el 460 AC que vienen viendo al Halley
acompañaré alos astros y a las bengalas
volverá el cometa perdido
y te juro que bajaré a besarte
cada 76 años, en la boca roja, tuya,
bajaré a besarte con mis besos
bajaré a este planeta amorderte el corazón
te contaré lo que ha pasado
bésame en la boca antes de que vuelva a irme
y mánchame de tinta ácida tuya.
Volveré también encadenada a las bandadas de pájaros.
Te enviaré postales y cartas
desde la costa del olvido
traeré regalos, meteoros, caballitos de mar,
big bans, besos, besos, besos.
Adiós, peca como nunca jamás.
En setenta y seis años casi todo se perdona
y se olvida.
Peca, amor, peca.
Y quédate con mis besos, besos, besos".