
jueves, enero 10, 2008
Entre Cicciolinos y Capullitos

jueves, septiembre 13, 2007
Aires de un Cicciolino

Me sobrecoge el gozo y la alegría.
No he contado mucho al respecto ni lo haré, sin embargo de los días sumergidos en lágrimas ya no queda más que el recuerdo y hoy despunto en sonrisas de primavera, de esas color amarillo, de esas de oreja a oreja.
Pues eso.
Cicciolino... entre la imagen difusa de tu perfil clarito clarito...
Has de saber que soy una bruta, así, en todas sus letras, que no se de trenzas ni vestiditos rosas, que me he guardado mil historias de hadas para no sé qué princesas escondidas en no sé que rincones de mi nostalgia o de mis futuros...
Qué no sé de tardes en sillitas pequeñas disfrutando de un té imaginario entre muñecas ni gatitos, no sé Cicciolino, no sé peinar con cintas, ni enseñar a tejer o a bordar entre tules y bailarinas.
Así que como nada de eso sé es que me siento tan feliz.
Pero de lo que si sé... de eso te voy a contar.¿Vuelas conmigo?
Pues mira, yo soy de las otras, de esas que prefieren andar saltando entre las ramas de los árboles para escribir poesía más cerca del cielo hasta esperar la noche.
Soy de las que ha enseñado con amor y disciplina militar, de las que ha batallado a combitos o jugado a los soldados, a las batallas, a la pelota, la que ha forjado guerreros para la vida.
Pues seremos secuaces entonces, los mejores, claro está, pero no le vayas a contar esto a nadie.
No contarás que nos escaparemos a caminar con pies de forajidos para trepar montañas escarpadas y convocar a los monstruos de los que nos reíremos hasta que nos duela la guata.
No contaremos nada de eso, seremos dos duendecillos inventores y deslenguados (tampoco digas que soy muy buena para decir palabrotas) seremos cavernarios a veces, vociferantes destructores de empalizadas, compañeros de relumbrantes armaduras en las mil historias que puedo tejerte hasta la luminosa faena del verso.
Tiraremos una moneda a la estrella de la suerte para seguir azules entre las nubes y contemplar a los cuatro vientos solo flores y campos de flores hasta la colina de las amapolas desde donde nos dejaremos caer como dos duendes despavoridos, huiremos de las reglas, nos esconderemos en una fábrica de chocolates entre negritas y alfajores y nos matricularemos en la escuela de canto de pájaros poseedores de toda la magia y la belleza.
Cuento contigo en el afecto de las manos como cómplice de las más dulces fechorías con pompitas de jabón y bigotes de leche con plátano, cuento contigo en la travesía de remover las hojas de los árboles, en los viajes al infinito coronados de aves migratorias, cuento con tu manito de cielo hasta tumbarnos de agotamiento en la orilla del mar para que el viento nos hable con su voz de plata, las nubes nos traigan todos los sueños y el respirar abra todas las puertas invisibles hacia los reinos de las apacibles colinas.
Y seremos indios, piratas, guerreros, capitanes, soldados, poetas de la buena siembra, locos inventores, compañeros de letras que mirarán a los ángeles desfilar y nunca, nadie lo sabrá jamás.
martes, junio 19, 2007
Cuando la tierra paró de girar

Será esta la primera carta de navegación de nuestro viaje.
Voy a contarte cuentos de barcos, de océanos inmensos con naves cargadas de maravillas, de esas maravillas que aún no he podido contarle a nadie, ya sabes, vivir entre tantos ingenieros, números y planes puede ser una de las cosas mas emocionantes del universo, pero a la hora de embarcarse les cuesta un poquito mirar las estrellas como yo pienso enseñártelas.
Voy a mostrarte como se embalan caricias de luna con poemas nuevos y viejos, ésto me lo enseñó un viejo amigo que por estos días transita conmigo en navíos sin tiempo cargados de letras, tiene el pelo revuelto y le gusta bailar al son de las gaitas en el viejo continente...
Voy a contarte la historia de mis hadas, esas que nunca he contado a nadie (porque en estos tiempos nadie cree mucho, ya sabes) y te enseñaré la forma en que puedes verlas y hasta tocarlas sin que nadie pueda saberlo.
Voy a enseñarte a volar en la forma en que he aprendido a hacerlo, así, entre nubes de conejos y adivinanzas de animales, a volar sintiendo que se vuela y aterrizar como los pájaros cuando bajan a remover las hojas de los árboles.
Recorreremos de la mano el barrio para charlar con el vagabundo, la señora de las flores, el viejo de la pescadería, los presurosos pasajeros de tabernas, los gatos de la plaza, y verás que en la sencillez de lo cotidiano se funda la magia.
Hablaremos de libros, del aire, de duendes, del misterio de la lluvia y los relámpagos, el poder de la música y los arpegios para enseñarte a amar las artes, las danzas, los besos perdidos en una butaca de cine antiguo, y la belleza de las letras en el acto simple de transcribir el alma.
Nos hundiremos en tortas de lúcumas, comeremos caramelos en las plazas en los frescos de la media tarde, morderemos peras en almíbar, me lanzarás naranjas al pecho y nos torceremos las orejas cuando comamos tallarines para tragarlos más rápido, soñaremos con gallinas preparadas en calderos, tocinos perfumados, cestas de pan oloroso y lameremos el plato del puré hasta morirnos de la risa.
Te contaré de los misterios de Dios contados y cantados en siglos de inefables maravillas.
Y sabrás que aún en sus misterios la vida es variopinta, hermosa, con caminos tan locos como mágicos y que vale la pena vivirla.
Te llevaré de tu cuna a la luna y así olvidaré (angelito de mi alma) el día en que por un segundo eterno del vértigo de mis días la tierra paró de girar.
viernes, junio 15, 2007
El mundo en Amarillo
Soñaba que entraba a un país amarillo con flores gigantes como girasoles por todos lados.
El país (así le decía yo) era completamente amarillo, largo y angosto, tan amarillo como cuando uno se pone un papel celofán en los ojos.
Y todo era lindo, lindo y mágico.
Sin embargo, nunca sentí que mi sueño se volviera más real como cuando entré a trabajar a Mundo Mágico, que casualmente ocupaba una franja angosta y larga de territorio y donde todo lo que me rodeaba no solo era impresionantemente amarillo sino que además todos los colores del arcoiris brillaban de una forma en que no he vuelto a ver en ningún otro lugar.
Pero Mundo Mágico murió, un día por falta de ingresos cerró sus puertas y sentí que algo en mi corazón también se cerraba y no quería que fuese para siempre.
Desde entonces he intentado hacer de mi vida un país donde siempre reine el amarillo.
Me han hablado mucho de Resilencia en estos días en que mi vida ha dado un vuelco de proporciones y en el que he buscado todas las formas posibles de hacer de esto una instancia no solo de crecimiento sino también de alegría.
Pero no soy mucho de términos técnicos ni me gusta hablar en difícil porque en la vida cotidiana nadie se entiende en difícil y cuando me hablaron de resilencia tan solo me empeciné en la tarea de comprender su significado.
Hoy el sol está brillando como en el mejor día de verano a pesar del frío que está calando hondo.
Es increíble pensar que uno despierta cada mañana sin imaginar cómo ese día irá a terminar, o cómo un hecho, una noticia, o un hallazgo mágico pueden cambiar el curso de los acontecimientos, la forma de pensar o el prisma de cómo se ven las cosas.
Hoy es Viernes y en mi vida ya ha llovido demasiado estas últimas semanas, hoy es viernes y el hallazgo de un lugar mágico, la noticia de varios bebés que por estos días se encaminan al mundo y la luz del sol que al fin sale me han contado el significado real de aquello que llaman Resilencia.
viernes, mayo 25, 2007
Circunstancias
Pues eso.
Se disgustó con la flor y puesto que en su interior fluía el dolor y la pena se agarró a una bandada de pájaros migratorios y huyó, se marchó abandonándola, dejándola a su suerte para olvidar y conocer nuevos lugares, sitios que le trajeran consuelo y experiencias nuevas.
Pero no se puede.
Y los errores se pagan y lo problemas se enfrentan y los dolores se viven y se sufren y se lloran pues al fin es ése el único sentido que podemos encontrarle a los dolores... el poder que tienen para hacernos más sabios y grandes.
Y hay un día para llorar y otro para pararse.
Y hoy estoy de pie porque ya gasté todas lágrimas.
Y bueno, no es un diario de vida esta casita del castor, sino de algún modo las conclusiones a las que llego de cada uno de mis momentos que hasta el día de hoy ( o de ayer o de anteayer para ser más exactos) no fueron más que de felicidad.
Pero para eso también sirve la felicidad no?
Para dar esta fuerza en los momentos de crisis, ésta fuerza que ya no sé de donde me sale y esa sabiduría para dar ese consuelo que nunca imaginé que sería capaz de dar.
"¡Ah, principito....!
Así, poco a poco fui comprendiendo tu pequeña vida melancólica.
Durante largo tiempo tu única distracción fueron la suavidad de las puestas de sol...
...Porque sobre tu pequeño planeta, te bastaba mover la silla unos pasos y contemplabas el crepúsculo cada vez que lo querías..."
Y nada, no abandonaremos ésta vez a la flor, ni haremos las maletas, le miraremos a los ojos Principito y aunque por ahora no guarden más que lágrimas dejaremos (como corresponde) que la bandada de pájaros siga su curso y nos quedaremos, enfrentando la vida en la dimensión que tiene, escrita como está en sus renglones torcidos, haciendo de las suyas y no de las nuestras aunque lo hayamos planificado diferente.
Y que vá Principito, si de ésto nos estaremos riendo en un tiempo no tan lejano, si al fin y al cabo no es un problema, porque los problemas de un modo u otro tienen solución, ésta es una circunstancia de la vida y las circunstancias, bueno.... se viven tal cual vienen, se acomodan a la vida, se aceptan con la frente en alto y el temple de acero.
Así te criamos, así será bebé, gallardo como eres, sonriendo y sin lágrimas, como hombrecito, como Principito bello, como siempre.
Te amo con toda mi alma mi dulce y pequeño principito.
