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viernes, agosto 21, 2009

Mar adentro


A veces también me baja la nostalgia sabes?
Son las menos de las veces pero viene y ataca y uno sucumbe y los dedos sucumben y este papel amarillento que suelo soñar mi blog sucumbe también a ese oleaje que te vio partir.

Me entra la nostalgia revisando escritos viejos, rescoldos de sueños de otras épocas cuando la pasión era un exceso de absoluta propiedad.
Se extrañan esos tiempos aunque ya los miro con distancia.

A veces claro, dan ganas de recoger lluvias y empaparse de nuevo de tintas turbias y dar rienda suelta a las letras.
Pero el tiempo no alcanza.
No alcanza ya para entrelíneas ni opios, alcanza apenas para dar cabida a esta felicidad de alma, de bronquios, de pecho, de vientre en que se ha transformado el ángel nuevo que llegó a mi vida.
Alcanza y falta para eso.

Hoy me di acaso una tregua para recordar pues ha pasado largo tiempo.
Son varios los que nos hemos dado un poco a la nostalgia.
Yo te recuerdo, claro, porque fuiste mi inspiración. Porque me llenaste de océano y me hiciste navegar mar adentro, mar adentro en lo más profundo de mi. Mar adentro y alto. Alto según alcanzaron tus alas de bicho negro.

Te recuerdo solo en los momentos de destellos, claro, pues los de furia me los reservé siempre para desollarte bestialmente con mi comando de aquello que quiso ser verso.

Debe ser este Agosto que se asoma en lluvias, debe ser la Pancha que me sume en la nostalgia, la flaca poeta del hielo que viene y me incita ¿Y si escribes algo bien nostálgico? me dice.
Y no puedo flaca, pero no sé, mira, ando así, como recordando pero bueno...

Y mi brujo payaso mira desde su cama de hospital aquellas nubes oscilantes cargadas de mar.
Y vuelvo al mar.
Estarás aún ahi...navegando en tu locura?
Yo sé que estás (siempre supe como encontrarte)
Hay veces en que te extraño.
Las menos, claro.

Mar adentro
mar adentro
en la inmensidad del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan las voluntades
para cumplir un deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo
sin parar...
Mar adentro
Mar adentro
hasta más allá de todo
por la sangre
por los huesos
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredado en tus cabellos.

(Ramón Sampedro)
*

martes, junio 16, 2009

Entretiempo


"El mundo entra por la puerta
con mil sabores que no puedo recordar...
Cómo ha crecido lo que miro,
los viejos ruidos ya no sirven para hablar..."


Llevo rato cosiendo imágenes nuevas, recortando moldes que antaño me invitaron a tanto puerto, hay ocasiones en que reabro baúles viejos, aún me mueven las olas y me sacuden las ventiscas.
Siempre queda ese sabor a mar después de visitar el puerto. Es inevitable.

El castor me acompaña en el oleaje de los ciclos, el viejo castor se sienta y me observa, se sonríe y se maravilla de cuanto le canto y le cuento y tiene la paciencia de dejarme ir y abrazarme al volver.

"When You Taught Me How to Dance"... murmulla su música suave en mi oído y todo se me vuelve bosque en otoño, espuma entre los huesos y la vida me sigue pareciendo siempre maravillosa.

Pienso en los ojos de mi Paloma bella, en que no quiero perderme ni un solo segundo de su sonrisa.
Estoy triste castor...le digo...quiero estar con ella, mi pecho tiene el ahogo inmenso de sentir que estoy perdiendo un tiempo tan valioso aquí sentada frente a este teclado mientras el viento insiste en llevarme a recorrer tantos lugares que aún desconozco y que no he podido visitar más que en sueños... mil ideas, cientos de rincones, arrullo de navíos, piedras luminosas, máscaras, primaveras, partituras, historias, leyendas...

Ya no me sirven los ruidos viejos.
No importa, me abraza el castor, nunca te volverás vapor.
Y yo lo sé.
Uno escribe porque escribe no más.
Nunca quise demostrar nada a nadie.
"Hablas siempre con enigmas"...
Yo los resuelvo todos, dijo la serpiente..
Voy y vuelvo.
Y una vez más el viejo me mira desde su ventana nevada.

Aún queda tanto por hacer!

jueves, abril 02, 2009

Julieta Bruna


Me gusta el aroma de tu nombre Julieta Bruna, me gusta saber que escondida en un rincón te preparas para saltar a este mundo de colores y de temperaturas a las que no estás acostumbrada.

Te esperan tantas cosas bellas Julieta Bruna, hermosos respirares, eternidades de anillo, enigmas, asombros, inexorables travesías, presencias, otoños, instantes azules...

Desde ya te adelanto cuanto me gusta tu nombre, tu nombre que me sabe a princesas almendradas, tu nombre de rizos rubios (como los de tu linda madre) tu nombre de balcones de arándano y frutas frescas, tu nombre de novela...Julieta.

No puedo dejar de pensarte sobre una colina verde rodando hasta abajo de la mano de la palomilla Paloma Beatriz , parándose luego entre sollozos con las rodillas igualmente verdes y los pelos enredados de ramas.
Porque serás princesa Julieta Bruna, princesa de amaneceres rojos caminando por la vida.
Compañera de viaje comentando colores de batallas lejanas.

Princesa con el olor de la vainilla y las moras.
Porque tu aroma será ese.
Y capaz que hasta los niños te persigan en el colegio en los recreos porque les dará hambre.
Puede ser. Es posible.
A mí me llegan rumores de ciertas hadas que frecuento.
A mi me cuentan del sortilegio de tu nombre,
me avisan del destello de tu piel doradita,
de la magia que se enconde entre las esquinas deshilachadas de las nubes.

Ya se prepara tu llegada Julieta Bruna, por estos días ya comienza el movimiento de tu arribo,
de las pocas semanas que te quedan para desempolvar tus maletas y asentarte en ese nido de olores dulces.
¿Sabías que te espera un gatito negro?
Personalmente no me hace mucha gracia, pero ahi está, instalado en tu ventana como si su esencia de felino adivinara el momento exacto del eco de tu llanto y de tu risa.

Te esperamos contentos Julieta Bruna ...
para verte pequeña
para acunarte dormida
para vigilarte el pulso
para adorarte el aire
para arreglarte la almohada
para bordar tu historia
para inventarte princesa
para soñarte eterna
y para acumular las leyendas que nos hablarán eternamente de tu nombre... Julieta.


Tu tía castora.

jueves, septiembre 04, 2008

Días felices...


Tengo el alma concentrada en mis adentros, en mis honduras, por eso no puedo pensar en nada más, ni en leer nada (ni los diarios), ni en escribir siquiera.
Es como un estado mágico de conexión pura, cósmica, casi mitológica, una conexión con todo el ser mujer, con toda una historia anidada en milenios... vientre tras vientre hasta llegar hasta este instante mágico, único e irrepetible en que daré a luz a mi Paloma, mi Capullito bordada en hilos de tantas estirpes juntas.

Es como si todos mis ancestros me hablaran a través de este vientre florido, como si todas las voces de otras épocas y otros tiempos vinieran a celebrarme en una fiesta, como si en este acontecimiento hubiese convocado a todos los que se fueron, a los que sucumbieron a mil naufragios, a todas las hadas, a todos los goces del hondo universo.

Y ya me queda poco tiempo, quizá horas, pues probablemente este Capullito nazca en estos días, mañana...el fin de semana tal vez.
Ya todos los vientos comenzaron a agitarse en mi entorno, ya todas las brisas de esta Primavera comienzan a gritarme su nombre con fuerza cuando el invierno se bate en retirada y se depide en silbidos de nubes viajeras hilvanando en reverencia sus últimas gotas, sus últimos fríos, sus débiles hielos...

Mi amiga Pancha está en Chile, cruzó el Atlántico para venir a verme y quiero pensar egoístamente en que no emigró tan solo para abrazar su patria sino para venir especialmente a mi encuentro.
Y es un regalo que de su helada Munich llegase justo para abrazarme en estos momentos.
Y su sonrisa de ojos de cristal me habla de paz y sus manos hermanas me acunan en la víspera de la magia y el milagro de dar a luz.

Ya me queda poco, es curioso como al dejarles fluir las letras llegan solas, como hadas que duermen en la punta de los dedos y solo basta un leve toque para despertarlas de nuevo.
Es curioso como se resiste uno a ese despierte pero bue...habitan en cada rincón de los que amamos las letras y acá están, de vuelta en esta fiesta de rayos de luz marcada por la alegría mansa y tibia , queriendo y haciendo de mis dedos lo que llega de los sueños...

Capullito dormida, Vidalita, Paloma de azúcar rosa, cántaro de mis danzas recónditas...te espero entonces a tientas en cada suspiro de primavera, en el perfume de las piedras y en el lenguaje de todos mis secretos.
Te animaste, vienes, eres valiente Capullito, desafiante pedazo de luna que me habita en aguas cálidas, vienes a probar del ancho de mis alas, del abrazo inmenso de una familia cómplice en amores y luces que habitan esta Casa del Castor para aprender el lenguaje de nuestros besos y los secretos de la tierra bajo nuestros pies.

Y acá estamos para acunar tu cabeza en nuestras manos, estamos listos, preparados para amarte en cuna de estrellas y caricias de luna, está todo dispuesto...puedes llegar cuando quieras...
***

miércoles, mayo 28, 2008

De gotas de lluvia y viejas mansiones


Siempre que llueve me acuerdo de la Pamela González.
Más que de la Pamela González de lo que me acuerdo es de su casa añosa con miles de rincones, de la escalera de madera que crujía entera y de la leche con plátano que nos daba la señora Raquel, su mamá.

Cuando uno es chico y pobre hay cosas que se le quedan en la cabeza que le marcan de por vida.
La casa de la Pamela González para mi fue una de esas.
Me dejaban con ella y la señora Raquel mientras mi mamá trabajaba, entonces era como entrar a un mundo de cuentos al que yo no tenía acceso y de repente estaba ahí... al otro lado, como si fuese el ropero de Narnia.

Tenía la Pamela un dormitorio de techos altos con una cama con cojines de vuelos rosados y muchas muñecas de vestidos preciosos y cada vez que uno pisaba las reluciente tablas del piso al entrar se oía un crujir a cada tanto.

La cocina, donde nos daban leche con plátano, era un mundo mágico aparte, era muy luminosa, la recuerdo llena de ventanitas por donde se podía ver la lluvia caer.
Bajábamos la escalera de grandes peldaños resbalándonos por la baranda curva y como éramos compañeras de curso hacíamos las tareas juntas frente a la luz del ventanal mientras veíamos caer la lluvia.

Creo que dormí en esa casa varias veces pensando que de un momento a otro las escobas saldrían de abajo de la escala para recorrer los rincones y enredarse en amenas charlas con los estropajos de la cocina de palomares y convidarían al séquito de muñecas a la reunión que los utensilios domésticos suelen hacer por la noche en todas las casas mágicas.

De vez en cuando voy al sector de esa casa añosa en pleno Barrio Bellavista donde ahora muchas de ellas se han transformado en pubs o discotecas y ya nada queda de ella ni de esos años de jardín infantil cuando las calles se llenaban de hojas de plátanos orientales y pelusas mágicas.


Solo los adoquines de la vereda siguen siendo los mismos y la cercanía del cerro que de cuando en cuando nos regala el rugir del león desde su zoológico verde.
También la Pamela González con su cola de caballo atada con cintas y su sonrisa de dientes lindos se perdieron en algún rincón del tiempo y la nostalgia pues quizá nunca vuelva a saber de ella.

Seguramente su casa y su historia quedó archivada en los recuerdos de los niños que fuimos, de la Pamela, de sus primos, de sus amigos y de las que fuimos sus compañeras de curso que hoy, más de treinta años después todavía al sentrse frente a una ventana bajo la lluvia podemos escuchar el crujir de su escalera y sonreirnos con el recuerdo de los bigotes blancos de la deliciosa leche con plátano servida en la más mágica de las casonas de nuestro Santiago de otoños ya lejanos.

viernes, mayo 23, 2008

De puño y letra

He estado escribiendo poco en el blog -Te dije en la tarde de lluvia frente al ventanal-

-También yo-

Eso no significa que no he estado escribiendo.

-Es que no se puede, cuando uno gusta de las letras no se puede dejar tan fácilmente-

Cambian los objetivos también, desde que abrí estas páginas han ido cambiando, primero fue la maravilla de oír tantas voces al mismo tiempo, de encontrar caras y almas tras la pantalla, de encantarse y desencantarse, luego todo eso muta y solo queda el amor por las letras.

-El amor por las letras nunca se acaba-

Abrí esta casa del castor únicamente por las ganas de escribir y por comprometer la vida en la palabra, no porque me sintiera ni sola ni triste ni buscando a nadie como lo hace tanta gente.
Además siempre hay algo para escribir.
Ahora, por ejemplo, me escribo todo el día con las chicas de 30, vienen y van 100 o 200 mails por día con diferentes temas, nos encontramos en tantos rincones con iguales o similares experiencias, nos aconsejamos, nos queremos, cada cual tiene su propio blog más botado que la otra pero nos encontramos en un nicho distinto y es ahí donde cada mail es un verdadero post.

-No se deja nunca de escribir. Yo, por ejemplo, he escrito muchas cartas últimamente a algunos amigos-

¿De puño y letra?

-De puño y letra-

Se ha perdido eso, escribir temblando por entero, volar por sobre las cosas y ser capaz de llevarlo con tus dedos a una hoja, el encanto de pasarle la lengua a las esquinas de un sobre y echarlo a volar, de plasmar a pleno pulso y con la caligrafía propia lo que ahora nos resulta tan fácil frente a un teclado.

-Tenía mucho de magia eso de escribir de puño y letra-

No voy a abandonar esta Casa del Castor, quiza esté volviendo más tarde que temprano pues del mismo modo que se van las letras vuelven sin previo aviso.
Lo importante es escribir.

-Cierto Castora, lo importante es escribir-

Y me quedo soñando en tu sonrisa de hombre bueno, de compañero de palabras y de ruta, me encantó verte ayer y compartir en una mesa de día lluvioso más que palabras y vida, más que un camino hecho de letras, bosques y volantines.
Lo importante es escribir, así seguimos estando, no me cabe ninguna duda.


miércoles, abril 02, 2008

Antes de partir...


Cuando una anda en mil faenas del día a día, laborales, familiares y de amistades (léase MCH30) las horas pocas que sobran alcanzan apenas para la inspiración y mucho menos para sentarse a escribir.
Pero ya que ofrecí seguir en ruta he de seguir hasta que llegue el día (cual Truman) en que encuentre el tope de este mundo ficticio y sin aviso de ningún tipo haga una silenciosa reverencia y me despida sin poder ofrecer más letras.
Seguro sucederá.
Escribí Diarios de Vida durante 12 años hasta que un día dije: "No escribo más", cerré mi cofre con más de 6 tomos llenos de vida para nunca jamás volver a abrirlo.
Ni lo haré, salvo para releer uno que otro recuerdo pero seguramente para nada más.
Supongo que responde a ciertas etapas.
La cosa es que cuando falta esta inspiración bien salvadores son los nunca bien ponderados Memes (a mi me encantan)
Y como estoy en deuda con mi querida amiga Carlita que me encomendó ya hace algún tiempo realizar éste, es que ahora me explayo en aquellas 8 cosas que quisiera realizar antes de morir.

Dura tarea es ésta de pensar en ello pero bien, acá vamos.

1. Antes de morir quisiera al menos haber publicado un libro, no una gran novela ni un tomo de tremendas aspiraciones literarias sino un libro que recoja todo lo que he creado en estos 3 años de divina inspiración.
Un libro que pueda dejarle a mis hijos y a mis amigos más queridos.
Un libro de tapas negras que pueda guardar en mi biblioteca, que lleve una pluma negra en la portada, trazos de Mucha en cada una de sus páginas y cuyo título sea algo muy parecido a:
"Mi opio Interminable"

2. Antes de morir (aunque sé que es imposible) quisiera correr muy rápido por unos campos de trigo muy cerca de un acantilado. Correr y correr sin que nunca se me acabe el aliento.
Correr tanto que mis pies ya no toquen el suelo sino que pueda elevarme y cuando llegue al borde del acantilado sentir esa sensación inefable y maravillosa de volar sobre el mar.
Sueño imposibles, pero sueño.

3. Antes de morir quisiera poder dominar el arte de tocar más de un instrumento musical ( y ser virtuosa incluso).
Encantar con el sonar de una flauta traversa, con el poder mágico de las cuerdas de una guitarra flamenca e interpretar con destreza a Chopin o a Satie en un piano de cola.
Quizá lo logre (al menos con uno)

4. Antes de morir quisiera poder traer a vivir conmigo a mi abuelita, construirle una casa al fondo de mi jardín donde pueda criar patos y flores, donde hornee pasteles y pueda descansar debajo de una higuera.
Y me angustia que el tiempo pase y sentir que quizá no lo consiga porque no debo hacerlo antes de mi muerte sino antes de la suya...y eso será muy pronto.

5. Antes de morir quisera haber formado parte de una agrupación musical altiplánica donde yo toque la zampoña y pueda andar con mi pelo al viento y ropas de telas naturales.
Algo como Quilapayún o Inti Illimani e itinerar por el mundo y conocer mil culturas ancestrales. También son solo sueños. Y tienen que ver con un antiguo proyecto que con la llegada de los hijos jamás properó.

6. Antes de morir (y esto sí que lo haré pronto) voy a huir con mi Oso a Huilo Huilo, me hospedaré en la Montaña Mágica y saldremos a recorrer los bosques milenarios del sur de Chile envueltos en la bruma para seguir jurándonos amor eterno como lo hemos hecho durante tantos años y como seguramente lo haremos para el resto de la vida.

7. Antes de morir (y capaz que lo haga) me matricularé por fin en una escuela de teatro y me recibiré de actriz, interpretaré los papeles con los que siempre he soñado...Puck, Segismundo, Julieta...a los grandes de Shakespeare y García Lorca... Así tenga 80 años.

8. Antes de morir quisiera ver mi Casa del Castor llena de niños, ver al menos tres generaciones que me sucedan, a mis hijos ancianos y conformes con una vida abundante de alegrías y buenos balances, árboles cargados de frutas en el patio y gatos durmiendo bajo las sombras.
Quisiera morirme en Septiembre después de haber celebrado las Fiestas Patrias de mi Chile lindo con chicha y empanadas cuando despunta la primavera y los ciruelos todavía siguen cargados de flores rosadas, morirme en el sueño... al lado de mi Oso.

Es todo lo que quiero.

(Gracias Carlita)

lunes, enero 14, 2008

Nieve en la Capital del Sol


Santiago arde y bulle, bulle de gente con rostros cansados en este verano pleno, bullen las ganas de descansar, de dejar cuanto antes la rutina del día a día en unas prontas vacaciones.
No me quejo de esta capital de calores, no podría, menos aún después de haber pasado uno de los más fríos inviernos que nos ha golpeado.

Pero me nieva, me nieva aún con casi 35 grados de temperatura, me nieva entre sueños como si estos amigos de nieve me trajeran el presagio de un año limpio, nuevito y prodigioso.
Pronto vendrán también mis vacaciones, el goce de mi Cicciolino Pokemoncito oliendo a tortita de manjar y pastelito nuevo, la promesa de ese Capullito silencioso con quien seguimos abrazados cautelosos en la complicidad de nuestra promesa.

Y nieva, cae la nieve de Praga en Navidad contándome la historia de una princesa medieval perdida entre castillos y caballeros armados del siglo XIII.
Me limpio y lavo el alma en la nieve de mi bella Praga de otros tiempos. Nunca Praga fue más linda que cuando ella la visitó, nunca hizo más frío, nunca quise verla más en blanco y negro que por aquellos días.

Cae nieve entre Boston y Nueva York contándome las correrías de este Bro aventurero, mujeriego y conocedor que se topa con 1000 Morgan Freeman en cada esquina y se maravilla con la ciudad de las luces y su Mistic River mucho antes aún de aterrizar entre los hielos y la paranoia (que aún persiste) en el JFK.

Sigue nevando en United Kingdom entre las subidas de escala con coche, bebé y embarazo de una de mis más recordadas amigas, me nieva entre su frío y sus cafés de media tarde en la librería frente a Buckingham Palace, me nieva entre su nostalgia de este Santiago nuestro de Eneros acalorados y la alegría de un nuevo comienzo.

Nieva en Budapest y en Viena y a las orillas del Danubio su nariz se enrojece mientras archiva cada imagen, cada postal que nos hará llegar de sus helados pasos entre Santos Húngaros y Emperatrices, entre Óperas y Palacios... y su nieve sonríe en el abrazo que envía.

Nieva en Bélgica y en su bici barre las calles cubiertas de hielo entre las casas viejas del barrio universitario de Lovaina, mezclando las experiencias reunidas y la nostalgia del barrio de adoquines de su Recoleta de toda la vida.

Nieva en Munich en Pascua de Reyes cuando el cartero toca a la puerta y la hace saltar de su siesta para entregar en sus manos amorosas la travesía de un pesebre que partió acumulando historias de mujeres chilenas desde Santiago a Quilpué y desde Barcelona a su Alemania de hielos y Epifanías.

Mis amigos, mis amigas de toda la vida, mi hermano, mi gente querida, aventurera y lejana.

Y desde la capital del sol me regocijo transportada en cada copo de sus aventuras, vuelvo despacio y arrastrando los días para soñar sonriente en el abrazo cercano y en la vida entera reunida junto a los hielos y frente a la belleza de la nieve lejana tras cada nueva imagen acá en todas las esquinas de la rutina estival de mi Santiago que arde.

martes, noviembre 13, 2007

El arte Mágico del Gran Farsante

"Oz, una vez solo, sonrió pensando en su éxito al dar al Espantapájaros, al Leñador de Hojalata y al León Cobarde exactamente lo que creían necesitar.
¿Cómo puedo evitar ser un farsante - se dijo -, si toda esta gente me obliga a hacer cosas que todo el mundo sabe que son imposibles?..."


La Paola llevaba el libro todos los días al colegio porque sus papás le prohibían prestarlo y así, en cada recreo o a escondidas de los profesores fui leyendo el primer libro de mi vida.
Más de 250 páginas, día tras día, en los pocos ratos que tenía libres y en casi un año entero fui soñando capítulo a capítulo con esta parábola de la vida disfrazada de cuento de hadas.

Oz... Oz...Oz el Grande y Terrible, el hacedor de sueños, el Mago.
¿Te crees Dorothy? Me preguntaban al verme leyendo con tanto afán.
¿Dorothy? Si, claro, como no, Dorothy, por supuesto, sonriendo entrelíneas, soñándome en campos de amapolas, perdiéndome en ciclones, aventurándome en globos.
Dorothy, por supuesto... O es que me podré sentir identificada con alguien más a mis 8 años?
Sin embargo la imagen de Oz se me iba tallando en el genio interior.

Si lo traigo al presente desde mis recuerdos el día de hoy es quizá porque no deja de asombrarme la capacidad de crear en este mundo falaz de la blogovida.
Magos, artífices y brujas.
Quienes somos, qué buscamos, hacia donde vamos...?
Páginas luminosas donde convergen todos los brillos, los cantos y las mariposas, lienzos negros pletóricos de poemas atrapantes, pensamientos fragrantes, balsámicos, metafísicos, críticos, dulzones, sarcásticos... letras, letras verdaderas, letras falaces, letras ególatras, letras mágicas.

Qué es verdad, qué es mentira, qué hay de cierto en los sentimientos que generan...soy capaz de hacerme amar, soy capaz de hacerme odiar... soy capaz, tengo el poder entre los dedos, entre mis líneas, entre las tuyas... en las de todos.
Quienes somos, acaso lo que somos tras la pantalla no es más que el arte mágico de diestros farsantes.
Sinceramente espero que no.
Sinceramente espero poder estar viendo tras la pantalla los ojos reales de abrazos también reales descritos en cada renglón de la retórica de nuestras páginas.
Aún creyendo que puedo ser constructor de mundos imposibles, qué puedo hacer volar dragones con mi pluma, que puedo encender fogatas, hundir islas, levantar puentes o ahogar corazones prefiero ser Dorothy.

Aún sabiendo que puedo hacer fluir falacias en cada una de mis líneas y hacer sentir, reír, imaginar o aún todavía más peligroso...convencer, aún así lo único que ofrezco entre mis dedos es hoy por hoy todo lo que soy, entre la impaciencia y la imperfección, entre el desatino y el verso que mana sin filtros, todo lo que soy, aún sabiendo que puedo desplegar sin remordimientos ni contemplaciones el arte mágico de un gran farsante.

miércoles, octubre 24, 2007

Señorita...

Señorita, dígame usted, de qué sonríe...
De que sonríe cuando este día de sol ha venido al fin a ocupar su lugar en el mundo derramando por cada rincón toda su fragancia de pastelito nuevo, recién hecho, dejando atrás todos los dolores condensados, viniendo a repartir besos tiernos de ombliguito nuevo.

Dígame, por qué causa usted sonríe también cuando le llevo a mi pecho como saludando virtuosa el milagro de su encuentro con mi leche dulce, como en la pequeña burla del secreto misterio que la sacó de mi vientre y al que quisiera devolverla para no tener que dejarle jamás escapar de mi lado...
Porque claro, se ríe usted ahora, se ríe porque no aventura mi alma hecha cristales el día en que despliegue sus propias alas para partir así, tal cual yo misma le habré enseñado.

Sonríe usted ahora porque no vislumbra (ni lo hará) el caudal de mi llanto desde su mirada diáfana el día en que ya no le tenga, ni sospecha usted acaso cuánto extrañaré su respirar cortito sobre mi pecho ni sus ojazos enormes encantándose con todas las simplezas de este mundo.

Señorita, por qué sonríe como en este instante, como si me conociera desde siempre, aún más allá de mi vientre y mi alimento, de sus balbuceos confusos, de sus caricias de manitos sucias, de sus saludos contentos, de sus patitas de queso, del eco de su respirar en mi aliento, de sus reclamos mojados, de su miel y de su lluvia... quiero pedirle, de todo modos, que aún más allá de todo eso nunca deje usted de sonreír.

Permítame sonreír ahora mientras le observo tan pequeña, tan nuevita y puedo ver más allá de su mirada de ángel un alma más grande que el océano y un espíritu aún más fuerte que el abrazo del mar, de ese mar de distancia generosa que me trae la herencia de sus mismos ojos en la promesa de su sonrisa pequeña y curiosa descrita y escrita en versos y concebida entre poemas transatlánticos.

Mira lo que has hecho, si hasta yo misma ya no puedo parar de reír porque en la trova de mis días se tejen también tus sueños, declamando que te amo en mil líneas de versos de espuma, porque mientras corra sangre por mis venas serán tuyas todas las certezas, para poder protegerte siempre, para devolverte a mi vientre, para cumplirte las promesas, para no arrastrar los pies entre llantos y fracasos y arrancarte constante del perfecto dolor del que debo protegerte y transformarte en mi vida entera, mi alma y mi corazón fundidos, mi cielo y mi horizonte, mi principio y mi final mi bella, eterna y dulce Señorita.

miércoles, septiembre 26, 2007

Melodía de media tarde...

Nada de disculpas.
Solo lo cierto.
Tengo mucho trabajo y muy poco tiempo por estos días.
Me detengo en la media tarde para pensar en mis amigos, en los que me leen y en los que me traspasan la mirada desde el silencio, los que están lejos y las más cercanas, mis yuntas de 30.
Pienso en el correr de estos días que me huelen a vientos buenos, a vientos bellos.
No tengo nada de tiempo y sin embargo le pongo "Crear" a esta entrada y me siento a escribir.
Escribir es bello y acompaña cuando el trabajo sostenido casi no da respiro.
No importa, yo me doy este respiro, el sol de las 5 me da de lleno en la oficina y ya es un agrado en medio de esta Primavera.
Sugiero que apaguen la melodía de fondo de esta casa del castor para escuchar conmigo esta melodía de media tarde.
La oí en el Metro esta mañana y la he estado tarareando el día entero en medio del vertiginoso caminar de esta capital...



Nada importa mucho cuando respiro y tomo aire para continuar.
Sonrío en la espera sigilosa de una noticia maravillosa que sueño hilar real en los días venideros.
Sonrío en la amistad incondicional que no se apaga al cerrar sesión...Pancha, Fernando, flaca... Siempre...
Sonrío al evocarte día a día como desde el día primero de estos últimos 23 años donde tu mirada es luz y guía, tu beso el norte absoluto de todos mis versos y mi amor insondable la certeza que ni todas las letras del mundo serían capaz de llenar.
Sonrío en esta media tarde de un Septiembre bello que nos deja.
Suspiro entre versos,
Y vuelvo a trabajar.

lunes, septiembre 10, 2007

Aún...

Aún nos quedan letras.
No creas que la rueda del molino ha de encadenarme para siempre,
no creas que puedo tan facilmente sucumbir al hastío y al olvido.

A veces me pasa, claro, de vez en cuando sucede, que no me fluye el verso, ni la poética ni la crónica (pues el cuento nunca me ha fluido), tampoco me fluye la magia y la consigna es darse no más a la labor diaria, a las tareas remuneradas, a las responsabilidades del día a día que día a día del mismo modo intento gozar ampliamente en la colmena del mejor de los besos.

No es más que eso, no podré abandonar este rincón por más que me lo proponga, es falta de tiempo y agotamiento aunque los días libres me han devuelto el vigor de los ciclos.
Y te extraño.
Te extraño las letras como te extraño el perfume del aliento conjurado en mil escritos, te extraño el verso de nieve como te extraño la poesía, tu capacidad de evaporarme la sangre, te extraño la musicalidad en el oleaje, el verano que es invierno y el invierno que es verano, te extraño el aura de espejismo y el arte de transformarme los huesos en espuma.
Pero no importa.
No importa, lo ves...porque vuelvo, porque de cuando en cuando recuerdo que es a las letras donde pertenezco, al fluido genuino del alma colándose entre los dedos y los pliegues de la piel que el tiempo va borrando en las pupilas.
Voy y vuelvo, nunca lo dudes y si un día no retorno, sabrás que la hojarasca de tanto tiempo conjurado me ha llevado quizá a volar más alto.

Que al final de todo está la libertad para mostrar el camino que me lleve de vuelta al verso.
Y al fin morderte los labios con un sabor cargado de boca dulce.
Que al final de todo solo está la libertad
Unicamente la libertad.

miércoles, agosto 29, 2007

Largo Invierno con aroma a Septiembre


Si no he escrito es porque no he tenido tantas ganas, porque pensé (y deseé) por tanto tiempo quebrarme una pata a propósito para pasar una temporada en casa tranquila que ahora que ha sucedido (y casualmente) se me ha venido un cúmulo de angustias a la cabeza y el peso del año completo y me he quedado inmóvil, mirando el paisaje, impávida sin saber por donde comenzar o recomenzar o recapitular.


Ha sido un largo invierno, el más largo que he pasado jamás y estoy segura que esto le ha sucedido a gran parte de los que vivimos en esta capital, que muchos de nosotros, de los que incluso gozamos bajo la lluvia y hasta nos brotan las letras mejores entre la bruma y la llovizna ya estamos algo hartos de tanto hielo.


Es así, por estas fechas muchos de nosotros empiezan a aromarse de Septiembre, entre la danza mítica de los volantines del parque o de las poblaciones polvorientas, el oleaje de los ciclos que nos reverdece los pastos, nos carga de rosado los cerezos de todos los caminos, la inminente celebración de nuestras fiestas Patrias entre las humaredas de los asados del Parque O´higgins impregnado del aroma dulce de la chicha, el anticucho y la empanada.

Es como estar despertando de un sueño de hielo que aún no se decide a partir, que un día nos regala una mañana luminosa y otras (porque aún es Agosto) nos sumerge de nuevo en los grados bajo cero y las diez estufas encendidas para poder entibiar un poco los ámbitos ya secos de tanto encierro.

Me iré, seguro que apenas salga el sol y me saquen este yeso de la pierna me iré, a cualquier parte, a cualquier sitio donde pueda retomar y en un intenso resoplido me beba todos los aires juntos que me hagan falta para esta segunda mitad del año.

Me iré tal vez a Isla Negra para caminar sin zapatos por la arena, lanzar estrellas de mar desde las rocas y hacer un brindis en la casa del poeta.

Me iré quizá a lo más alto del cerro para ver cómo despierta mi ciudad de la pereza de su invierno, cómo se sacude entre algodones de azúcar y remolinos de colores, para reírme con sus borrachos de la vega que endulzan con sus piropos al andar los adoquines de tantas calles viejas, me iré a dar un paseo en los barquitos de San Antonio para ver de cercas los lobos de mar y las gaviotas, pasearé en los ascensores viejos del Cerro alegre hasta ver el puerto entero hasta que caiga la tarde y sonreír, sonreír por lo que queda atrás, para retomar las ganas, para encantarme con lo poco, para besarte mil veces como cada mañanaa y cada noche de más de la mitad de mi vida y lanzar al mar en una botella los rescoldos del más largo y duro invierno.




viernes, agosto 10, 2007

Magia Blanca



Alucinante.
Alucinante día como la mañana de Narnia que nos regaló la capital del hielo en uno de los días más fríos que he conocido.
Magia del día acompasada en los conjuros fragantes de un puñado de brujas buenas hacedoras de milagros, que ríen y redimen los dolores en cada abrazo, en cada letra.

No sé que ha de ser que ha hecho de este día la magia alucinante de tantos atardeceres con aromas de canela.
Recordaba las letras de otros tiempos tejidas en los dedos de un Mentecato, gnomo de oscuridades resplandecientes antes del término del tiempo,
mensajes dejados en botellas en cada orilla de mis playas.

Por el viento pasan antiguos navegantes dando un paso tras otro,
noche tras noche repitiendo el mismo viaje nunca mas allá de los faroles y en mis ojos un caimán melancólico deja caer una lágrima.
Marinero de mar lejano que caminas sin astrolabios entre adoquines cosiendo versos viejos que no dejan de anidarse en mi corazón.

O será acaso el viento llega desde el sur y pretende volar las palabras con sus techumbres sonoras...
O una cebra que cayó de la luna.

Tiempo, infinito tiempo, amado tiempo, vertiginoso tiempo, tiempo de hojas y copos de nieve, aguas y tiempo, caminos dorados y tiempo, sueños y tiempo, pájaros posados en el tiempo, nubes a través del tiempo como cisnes, lluvia, poesíaa y tiempo, antepasados vestidos de verano y tiempo, trenes en la noche estrellada del tiempo, guindales, bahías, colinas, tabernas
y tiempo, mensajes azules y tiempo, alegría como rosales y tiempo, vestidos pintados de tiempo, barcos que regresaban por el mar del tiempo...
El tiempo bailando en las ráfagas del tiempo.

Mañana, la ciudad tendrá otras máscaras y otros ríos... en la hora del remar cotidiano.
para que siga fluyendo la vida en la guarida de todas las letras.

lunes, junio 11, 2007

Del Alacrán y otras falacias



Releí hace poco la historia esa del alacrán que pica y vuelve a picar a quien intenta salvarle, de cómo se disculpa escudado en su naturaleza, y de cómo el mismo aquel que trata de ayudarle se justifica también aludiendo a la suya.
Hace poco también una muy buena amiga me contaba la historia de un hombre (con el que salía) caído en faltas de fidelidad una y otra vez poniendo como base de su discurso la naturaleza del alacrán.
Y ella sufría por no entenderle.
Y yo me río.
Verdad que es fuerte la naturaleza, el carácter humano, que difícilmente podemos controlar la herencia que nos ha sido dada en siglos de luchas de estirpes impetuosas, que duro es navegar contra la corriente sin aflorar en nosotros los instintos más básicos de supervivencia, las pasiones más remotas alojadas en el fuego de nuestra sangre, de nuestra raza.
Que llevamos cada uno en nuestras venas el decálogo de centurias de hombres y mujeres que han gozado, matado, cazado, amado, condenado y vivido intensamente sin contemplaciones de juicios y condenas.
(Sin embargo y pese a todo hay que ser muy caradura para compararse al alacrán)

Recordé también estos versos de Neruda pintados en la pared más grande del patio de mi colegio de modo que pudiésemos aprenderlo y se grabasen a fuego en nuestras mentes de jóvenes...

"Su adolescencia fue dominio, su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza, acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Sólo entonces fue digno de su pueblo"


Y la fábula del alacrán se me viene al suelo, se me viene al suelo como argumento falaz para justificar nuestros actos más inpensados, nuestros deseos más ocultos escondidos bajo y sobre la piel, porque para educarnos en las espinas fuimos hechos, para dominarnos en la angustia, levantarnos en las adversidades y dirigir con dominio cada instinto que nos haga hervir la sangre por más primitivo que éste sea.
Y estamos destinados tal vez a vivir nuestra naturaleza en la medida que no perjudiquemos el andar de quien nos ama.

Puede parecer insensato, si hasta yo misma de pronto me sorprendo traicionando convencionalismos y dejándo fluir esa sangre milenaria en espasmos de poesía.
Puede parecer insensato intentar doblegar y traicionar nuestra naturaleza, pero puesto que no somos insectos, ni crustáceos, ni aves cordilleranas, ni fauna de la foresta resulta imperioso al menos manejar argumentos más válidos que un decreto de la naturaleza.

Es complicado pues también es válido sentir y dejar manar todos los torbellinos que nos sacuden con mayor y menor intensidad, es complicado puesto que es también bello el instante mágico en que se confabulan los instintos más primitivos con los instantes irrepetibles, pero como seres dotados de la belleza del pensar debemos también saber que la destreza anida en el "Cómo", la inteligencia reside en el "Cuándo" y el arte consiste en el "Donde"...
Y de alacranes, pues que de alacranes se nutra la poesía.

viernes, junio 01, 2007

Volverás


Grande youtube.
No solo por el innumerable material para ver y oír.
Grande por traer los recuerdos a la mano, las canciones de tan atrás, los recuerdos con aroma, con soles de otras épocas, con sueños guardados en la mochila.
No es broma.
Hoy me topé con la voz maravillosa de Estibaliz y en medio del sopor de la media tarde, bajo un granizo copioso, el cielo cargado de nubes negras, relámpagos y truenos ella me cantó al oído un tema ya a estas alturas de colores sepia, me cantó como si me estuviera reconociendo en este momento, como si en mitad de mi vida cargada de vida (y que valga la redundancia absolutamente en este caso) me mirase y me dijese.... Tú volverás.

Volverás a ser la chica sencilla
Que tomó el tren de la vida
Antes de ser mujer
Volverás,
bájate en marcha si puedes
Y aunque los años no vuelven
Tú volverás... volverás

Toma tu vida y tu mochila
Volverás,
aunque vestida de olvido
Incluso para el amigo
que te enseñó a besar

Y su voz es como un cántaro de agua mientras la lluvia intermitente cae sobre mi capital del hielo tan lejos de tantas costas donde el sol tibio me habla de poesía.

Hoy es día de caminar bajo la lluvia y ver que a pesar de lo gris el cielo nunca fue más bello porque a pesar de la nostalgia del tiempo pasado todo es mejor ahora mientras la naturaleza en su caos doloroso y dulce no detiene su camino y se abre paso... ain que nadie pueda impedirlo.
La vida va a golpear duro en la medida en que lo permitamos.
Y no, no me bajo del tren en marcha, no me bajo aunque se detenga.

Volverás,
siempre es más corto el camino
Y aunque vuelvas de vacío
Volverás... volverás
Toma tu vida y tu mochila
Vuelve ya

Sé que abandonaste tus olivos
Tu familia y amigos,
por triunfar
Pero no te importe si alguien piensa
Que has jugado y perdido, vuelve ya

No sé que será de Ellos por estos días, si seguirán cantando, si seguirán casados, si seguirán tan lindos como en aquellos años o si sus voces continuarán tan dulces y transparentes.
No sé si Sergio y Estibaliz habrán imaginado algún día que tantos años más tarde su canción daría sentido a mis pasos, si sabrán que youtube los trajo esta tarde a cantarme al oído el recuento de tantos años en que a pesar de todo sigo felíz.
Pues sé que a ser lo que he sido siempre he de volver.

Volverás,
ahora que el tren se detiene
Que ya ha nevado en tus sienes
Volverás... volverás
Toma tu vida y tu mochila
Vuelve ya


miércoles, mayo 09, 2007

Affascinato delle Parole


Admito que no es una idea original, pero cuando he leído escritos sobre la fascinación por algunas palabras es inevitable que me eleve como en sueños hasta sucumbir en las fauces del abecedario completo, entonces me danzan en la memoria palabras, palabras miles, palabras que me suenan a música, a arpegios, a golpeteo de cristales, a polvo de estrellas y hacen ronda en los oídos endulzando su significancia y extendiéndose como enredaderas por los recovecos de mis memorias y mis nostalgias.
Sucede que a veces una sola palabra reviste un encanto tal por sí sola que el solo hecho de pronunciarla trae consigo la definición mágica de su concepto.

Arpegios,por ejemplo, suena dulce y cantarino como las gotas del agua cantadas en fados y bossanovas.

Taberna encierra el misterio de catacumbas sonoras, de sabores guardados en barriles añosos, de encuentros entre tabaco y vinos añejos, me trae el recuerdo de conversaciones entre el cantar de un jazz o un bolero.

Carlinga me sabe a batir de alas, de alas delgadas, de vuelos metálicos sobre prados de trigo con el sol brillando en el parabrisas del piloto que solo sabe ser poeta mientras está en el cielo.

Escafandra es femenino, su sonido me habla de aventuras oscuras en mares de piratas y corsarios, me sabe a regiones remotas, a fondos marinos, a sal, viento y agua.

Daguerrotipo tiene el aroma del sepia, su sola pronunciación huele a instantes muy lejanos, a hojas de liquidambar, a calles otoñales, a señores almidonados, a vidrio ahumado.

Astrolabio me gusta desde siempre, no sé porque tiene para mi un sabor a vidrio, a delicado, mucho antes de saber lo que era la fascinación por esta palabra me remontaba a tiempos ancestrales, a vestidos vaporosos y navíos perdidos en la profundidad de la noche, es una de las palabras más bellas que conozco.

Cabaret tiene también un aroma a Taberna, a tablas viejas, a arte, a mundo bohemio, a luces y tabaco.

Pappardella es canto mítico de calles adoquinadas de continentes lejanos, sabe a spaguettis en salsa abundante, a carnavales de máscaras y saltimbanquis coloridos, Pappardella me sabe a romanza, a poesía, a colinas verdes y prados cubiertos de flores y cercos blancos...

Podría seguir así largamente con mil palabras, en el ensueño de su fascinación... Batiscafo, ciénaga, sagitario, fascinante, travesía, acuarela, mentecato, sucumbir, artilugio, conjuro... y así, casi sin fin, no solo porque sea una amante de la palabra escrita sino también porque creo en el poder de sortilegio de aquellas letras confabuladas en deliciosa danza al compás de todos los sentidos.

lunes, abril 16, 2007

La Esencia de la Creatividad


Jean Baptiste Grenouille poseía el talento del olfato.
Tenía la facultad de percibir todos los aromas del mundo y apoderarse de ellos de tal modo que fuese capaz aún con los ojos cerrados de hacerlos transitar por todo su cuerpo y así, fragmento a fragmento separarlos uno a uno para disfrutarlos en su esencia más primitiva hasta lograr el éxtasis absoluto del disfrute alevoso del más dulce de los placeres a los que puede acceder un ser humano... las esencias, que no son otra cosa que el alma de cada cual.

Sin embargo, aunque podría haberse quedado en el instinto remoto de regocijarse en las fragancias quiso descubrir el sentido de su talento y en la aplicación de todos los instrumentos para sacarle al fin a su inusual don algún provecho.
De este modo determinó que era el único hombre en el mundo capaz de crear la perfección:

Un perfume.

No un perfume cualquiera sino la combinación de los aromas más puros y exquisitos de toda la faz de la tierra...
Para eso se instruyó en las artes de la perfumería, se educó en los conocimientos más acabados de la destilación, se aplicó con determinación hasta estar seguro de poseer todas las herramientas que harían de él un maestro.
Y lo consiguió.
Y el producto de su creación resultó ser la esencia por excelencia, el aroma de los ángeles, la fragancia que nos han negado todos los dioses y que al más tenue de los contactos con el olfato es capaz de elevarnos hasta una condición etérea, mecernos al viento, regalarnos la magia, la brisa, el perdón, el éxtasis ... la gloria.

No es la historia del asesino la que me conmueve, ni la del París inmundo y atrapante en su decadencia en el que transitan los hechos... lo que me conmueve hasta el sollozo es la capacidad de reconocer aquel don escondido y menospreciado que podemos estar gestando en nuestro interior y que no somos capaces de ver, de exaltar, de examinar en todas sus fases.
Lo que me conmueve es cuando se confabula el universo entero en torno a la magia noble de ensalzar aquello para lo que hemos nacido.
Entonces el sentido de la vida se quita todos sus velos y aparece frente a nosotros en toda su magnificencia, como si siempre hubiese estado allí, frente a nuestros ojos dispuesto a ser admirado, contemplado y enaltecido, dispuesto a ser devorado con nuestra existencia terrenal y puesto en marcha.

Crear, crear en toda su magnitud, descifrar nuestros códigos más secretos, desmenuzar todo el potencial puesto en nuestras manos, en nuestros sentidos, en cada célula de nuestra piel y dejarlo ser, entretejerse, salir a flote.
Nuestra capacidad creadora es infinita, mágica, intransable, intransferible.
Sea cual se a nuestro talento nuestra misión es ser capaces de reconocerlo y dejarlo batir sus alas para ser gestores y creadores aunque nos cueste la muerte de aquel fruto de nuestra creación que nos llevará a la cumbre de todos los poderes:
El mejor de nuestros perfumes.

martes, abril 10, 2007

Repartiendo Magia

"En el mismo instante, en un restaurante cerca del Moulin de la Gallette, el viento se colaba como por arte de magia bajo un mantel haciendo bailar las copas sin que nadie lo viera..."



A veces siento que hay personas que han nacido con el corazón más grande.
No digo bueno ni mejor, digo grande.
Grande casi literalmente, grande con esa capacidad de ser felices solo asistiendo al milagro de la felicidad de otros.

Grande con más amor para dar del que legalmente les está permitido entregar, eso quiere decir, trascendiendo familia, amistades, parentelas... amor rebosante y verdadero cruzando fronteras y razas, grande abarcando terrenos grandes.
Como los misioneros en tierras inhóspitas, por ejemplo, como los santos (quizá).

A veces siento que el amor que hay dentro del pecho es infinitamente mayor que el que estamos condenados a dar por opción o por papeles.
A veces siento que estoy parada al borde de un acantilado con la certeza absoluta que si doy un solo paso más seré capaz de volar.
Un momento de mi vida en el que soy capaz de todo y en el que el corazón ya no me cabe dentro del pecho, que puedo amar a mil por hora sin importar nada más, por el solo y simple ejercicio de amar, tan solo porque creo que amar es bueno para el alma.

Hace unos días vi Amelie por primera vez.
Fue como asistir al prodigio de una criatura adorable cuyo solo y simple sueño consistía en intervenir estratégicamente en la vida de los demás con el fin de hacerles la vida más amable y feliz.
Amélie, una estratega de la magia (en un Paris que si ya es bellísimo, en esta historia roza lo mítico), que se inventó juegos en las nubes, que lanzó por satisfacción piedras al Sena, que observó a la gente y dejó volar su imaginación me habló del lugar en el que me gusta estar, el mundo entero como un solo torbellino de magia insuflada a los pulmones.

Hay muchos que creen que no se puede, pero se puede.

Es cosa de detenerse y observar, de hacer el ejercicio de escucharse el propio corazón, tan atentamente y en tanto silencio que el bombeo llegue a inundarnos por completo y todo nuestro cuerpo sea un solo latir, un solo sonar de tambores, hasta sentir como el corazón crece y crece de tal modo que se logra amar a una furia y a una velocidad indescriptibles.
Entonces se engarzan prodigiosamente el gusto de reconocernos humanos contradictorios e imperfectos pero conocedores de todos los secretos de la vida y el poder absoluto de hacer crecer el corazón a voluntad para destinarlo al solo placer de repartir magia.
¡Qué sería de nosotros sin las nubes!

Parece una locura.
pero se puede.
Estoy segura que se puede.

lunes, abril 09, 2007

Libertad

Cuando uno escribe es inevitable pensar en los ojos que le seguirán con atención.
Y en esa lógica es tremendamente difícil escribir en libertad.
A veces uno escribe para si mismo, se deja envolver por la magia del día, el estado del tiempo, el clima, los ánimos y entonces las letras florecen como testimonio auténtico del pasar de los días.
En otras ocasiones, al pensar en los ojos tras la pantalla y lo que ellos provocan se lanzan misiles teledirigidos con la sola intencion de llegar directamente a un blanco.

Sin embargo no hay valor más dulce y sonoro que el ejercicio de escribir en libertad, en la libertad de crear sin pensar en mas allá, sin sentirse atado, perseguido, acosado, juzgado, malinterpretado...
Escribir, escribirlo todo, que don tan maravilloso, soltarse las amarras, volar sin tajamares de racionalización, sin ataduras, sin esperar reacciones ni aventurar respuestas...volar al escribir, escribir al volar, hacer volar techumbres, barajas, sombreros, relojes con las alas extendidas como arcoiris embriagados en luces.

Tan solo destellos.
Letras que se atropellan, que van y vienen, poesía que se ahoga y se contiene en la garganta, que más da que haya mil ojos tras esta pantalla cuando el punto aparte no es más que la constelación de todas las maravillas.
Solo escribiendo en libertad podemos gritar en todos los idiomas vestidos de rutilantes arlequines.

No volveré a sentirme con las manos atadas ni con mil ojos siguiendo la huella de mis pasos, que más da, si es el silencio al fin el que resguarda y fiscaliza nuestra libertad.
Tan solo destellos que pueden apagarse un día y reinventarse al otro, nacer y morir en una página de bosque para resucitar quizá nunca quizá siempre en alguna vieja taberna donde solo convergen los amigos.
El día a día se teje entre sueños y en la punta de la luna podré clavar mi amor entero como una bandera de rutilantes colores y donde me pondré en el andar de cada día la armadura que proteja al escribir mi tan ansiada libertad.