martes, septiembre 26, 2006
Bocetos...
Me alegro, le respondí, dichosa tú que sabes loque andas buscando.
Yo, en este recorrido de ya bastantes meses he encontrado grandes amigos y letras geniales pero a nadie hasta ahora que comparta como yo este amor irracional por escribir.
Los que escriben lo hacen principalmente por una necesidad de expresarse, de sacar fuera los sentimientos contenidos cualquiera sean.
Yo lo hago por la maravilla que me produce un conjunto de letras, de versos amarrados armoniosamente y por lo que me sobrecoge lo que ello puede producir.
Por eso me enojo cuando cuestionan mis motivaciones y no aprecian la obra.
No importa lo que diga (no mayormente) sino cómo lo diga, las formas y no los fondos puesto que pueden ser o no irreales, puesto que puedo o no inventármelos, puesto que no son temas que necesariamente me atraviesen.
Puedo escribir, por ejemplo, sentada en la orilla de algún mar inventado la historia de un astrolabio que guía los más imaginados de nuestros sueños hasta hacerlos caer en el vacío de la ilusión que traspasa todas las fronteras.
Quizá vale la pena ponerse nostálgicos de vez en cuando al mirar las nubes de este cielo en primavera y recordar todas las formas que le dimos cuando niños y que ya no logramos ver... y armar con eso un poema.
O tal vez logre tejer la historia de nuestra estirpe que ya ha partido y describirlos colgados de las ramas de nuestro árbol genealógico para admirar con sorpresa que aún no se desprenden de ella en el secreto asombro de toda la herencia que nos han dejado y nos sonrían al pasar como lo hacen los micos del amazonas desde cada una de esas ramas...
Puedo inventar la historia de la geisha delicada que vendía su cuerpo solo para ser admirada mientras dormía.
Quizá cuente la historia del travesti atravesado por sus dolores en la efervescencia de sus noches y muera en un mar de lágrimas por el amor que nunca encontró.
Tal vez invente un cuento de navidad con tanto detalle que hasta pueda oír los villancicos aunque recién sea Septiembre.
Puedo tal vez inventar una rapsodia, una fatamorgana, un soneto, o una ilusión en las tantas calles de la habana y dejarme llevar por el magnetismo pavoroso de ese caribe bañado de versos.
O escribir para ti, una vez más, como tantas otras veces en que has inspirado mis creaciones, unas en medio de la furia y las más en medio de la magia de amarte.
Puedo hacerlo todo, inventarme un mundo de papel, hacerlo crecer o dejarlo caer o puedo morir de hastío.
Puede que a veces no sepa de qué escribir (como ahora), y sobrevivir con tantas ideas en la cabeza y sin nada de tiempo para llevarlas a cabo, pero me consuela saber que puedo seguir maravillándome de ello, aunque aún no encuentre a esos locos que compartan mis viajes y aunque apenas esboce en estas líneas los bocetos de los cuadros que seguramente pintaré algún día.
jueves, septiembre 21, 2006
Treinta y tantos...(Carpe Diem)

Uno empieza como anónima y termina dando vuelta la vida entera. No hay caso.
Me presento al fin, ésta soy yo al día de hoy en la plenitud de mis 35, extrañando mis viejos tiempos como siempre, enamorándome todos los días, viviendo sin grandes tormentos y con todas las dudas de quien se acerca a los 40 tratando de derribar mitos y sortear obstáculos.
Treinta y tantos, bombardeada con imágenes ochenteras, con avisos de “a medio camino de jubilar”, con la Katty Kowaleszko divina y regia gritándole al mundo lo maravillosas que podemos estar las mujeres en la víspera de los 40, con las metas cumplidas o al menos gran parte de ellas.
Treinta y tantos, humildemente, sin arrugas y en la lucha de mantenerme digna ante la vejez inminente, acumulando experiencias para transmitir y ser mejor persona, escribiendo, escribiendo mucho, escribiendo siempre y no como una medida de dolor sino como el gozo constante de la única fe que profeso…la de escribir.
Treinta y tantos vividos como si hubieran sido ochenta y en los que he tratado de mantenerme como el aquero que soy siempre con el carcaj repleto de flechas que saben siempre donde apuntar.
Treinta y tantos en mi Chile con su historia, en Chile con sus dolores, en Chile con sus escritores de los 2000, los de la red, los egocéntricos, los críticos, los solitarios, los que aman las letras, los de ahora, los de antes, los de Neruda, de Parra, de Huidobro, de la Mistral, Treinta y tantos en mi Chile que amo, el de los poetas y soñadores.
Y sin embargo me duele tener treinta y tantos, me duele esta edad en que quisiera a veces regresar el tiempo, pero que demonios me termino diciendo... haría todo exactamente igual. Y sé que no todos en este mundo podrían decir lo mismo. Lo que me duele supongo es el inexorable paso del tiempo, los amigos que han quedado atrás, los recuerdos y las nostalgias que se agolpan cada día en la garganta porque no hay arrepentimiento ni rencores que me permita sentir.
Carpe Diem gritaba una película de mi generación, la generación rebelde que salió a las calles a apedrear a quien se tuviera que apedrear para conseguir la vida que tenemos.
Carpe Diem... Seize the Day...Vive el día... Sé fiel a tus sueños y cumple los que has venido a cumplir, tu voluntad y no la de otros... Sé feliz en esta tierra decía Shimoda.
Pero el Carpe Diem no significa Rájate disfrutando sin importar más nada, significa ser feliz en la convicción de estar haciendo lo correcto y si lo correcto, lo que nos lleva derecho a la felicidad implica sufrir pues ese sufrir y ese cuesta arriba forma parte también de ese Carpe Diem.
Y siento que debo estar en lo correcto puesto que en esta convicción he crecido, puesto que no he hecho más que vivir mi voluntad y disfrutar cada uno de mis días llevando adelante con la lucha que eso implica, con el temor de errar, con el cansancio en la piel y los dolores que me ha llevado sostener mi propio Carpe Diem todos y cada uno de mis días de éstos costosos y abrumadores treinta y tantos.
jueves, septiembre 14, 2006
Hoy Podríamos

Hoy podría correr en medio de esta ciudad como si estuviese en mitad de un campo y respirar este aroma a Septiembre bañado de Chile y describirte cada rincón como si estuviese escribiendo un poema, un soneto… una rapsodia, y narrártelo como la lucha constante de todo lo que siento contra todo lo que vivo.
Hoy podríamos huir de todo y empezar de nuevo, de cero, ni siquiera con letras, tan solo con miradas, y pedirte perdón mil veces por haber nacido bajo éste signo de fuego, de éste fuego que me quema los dedos y me irrita la sangre, pedirte perdón por todo y por nada, por las malas palabras y esas tan bellas que nunca te dije.
Hoy podríamos correr hacia el cerro hasta caer rendidos antes de llegar a la virgen y en medio de la foresta a salvo de la contaminación cubrirte de besos, de todos los que no te he dado, de todos los que jamás te daré, de sucumbir a todas las tentaciones, de rodar cumbre abajo hasta más allá del nivel del mar e inventarme todos los poemas en las más oscuras profundidades.
Y dormir bajo algún árbol tan en silencio que podríamos hasta oír el murmullo del Parque Forestal llenándose de fondas, de volantines al viento, de chichas y empanadas, y ver desde lo alto a los mercaderes de la Plaza de Armas que por estos días han llegado trayendo toda suerte de inventos hechizantes de las más remotas regiones de América, y podríamos fumar del opio de la poesía una vez que caiga el sol y yo besarte la frente mientras me hueles el pelo y te recito versos.
Hoy podríamos mirar el Mapocho en los mil destellos del atardecer y despojarlo de toda fealdad hasta distinguir en el brillo de su torrente la magia de la poesía y la historia dolorosa que callan sus aguas.
Y sucumbir al embrujo de las calles viejas de nuestro Santiago soñado, comprar verduras en la Vega, frutos secos en Matucana, mirar los trenes desde Blanco Encalada, las casitas lindas del barrio alto, los cités olvidados de Franklin, la arquitectura antigua de Catedral…los barrios viejos, los nuevos…nuestros barrios de esta tierra que se viste de fiesta en medio de ciruelos cargados de flores rosadas…
Y podríamos comer naranjas, las últimas de este invierno, apretando suave los gajos para besarte el jugo que derramas por los labios, recobrarte de mis ausencias, olvidarnos los fracasos, recopilar las historias y encadenarnos para siempre.
Hoy podríamos perdernos y mandar todo a la mierda, comer en el suelo, llenar la tina para bañarnos en espumas y hacer el amor hasta caer dormidos en medio del agua y reírnos y hablar…y callar.
Y decirte que no te puedo arrancar del alma porque eres parte de mi historia y de mil letras derramadas, que no quiero más que sumir al mundo entero en un sueño muy profundo, dejarlos a todos detenidos hasta que caiga la noche o quién sabe…no despertarlos jamás.
Felices Fiestas Patrias!
viernes, septiembre 08, 2006
Sentirme Vivo
Emmanuel pasó de moda, hace rato, de vez en cuando lo tocan en una de esas radios romanticonas y da gusto escucharlo y recordar viejos tiempos, los de la infancia.Hoy venía sonando en mi viaje al trabajo su tema "Sentirme vivo"...de inmediato, como rememorando un sueño y en una espiral de recuerdos los versos de esa canción se me vinieron de pronto a la memoria, la recordaba entera y me puse a cantarla como si se tratase de un verdadero himno a la felicidad.
Voy a hacer una ronda por tu cumpleaños,
un poema mil veces por año
Y así me entiendas cuanto te amo.
Silbaré como silba un jilguero en el día,
borraré todas tus pesadillas
En tu boca me refugiaré.
Y me alegré, me alegré como solo puede hacerlo el hallazgo de una canción hermosa, una de las más hermosas y poéticas que jamás he oído.
Al diablo Color Esperanza tan repetida como escuchada, y el Himno a la alegría y cuanta otra que habla de lo mismo...
Buscaré tierra nueva en el campo,
le rezaré a un santo al atardecer
nadaré mar adentro en tu milla
y de una costilla te haré mi mujer
Han crecido en tu piel girasoles,
de tu vientre nació mi motivo... sentirme vivo
Es tan fácil estar triste, amargarse por todo, aburrirse, querer mandar todo a la mierda y jamás agradecer, es tan etéreo y mal entendido el sentido de la felicidad que se nos escapan las simplezas.
Conocí a la Daniela García apenas cinco días después del accidente maldito que casi le arrebata la vida y la despojó de sus cuatro extremidades, pude entrar a su pieza rosada, perfumada y cargada de amor en que intentaba recobrarse de la más maldita de las desgracias, sentí miedo al entrar a su pieza del hospital y de verla...
Qué puedes decirle a alguien que casi lo ha perdido todo en la plenitud de su belleza y juventud... absolutamente nada, ¿Una sonrisa? quién sabe si tendría sentido. Pero ella, ella brillaba, brillaba sonriendo y todo lo que podía ser malo era luz.
Y me fui, y en el ascensor de vuelta miré mis manos y las olí y las besé y miré mis pies que caminaban luciendo sus zapatos y me alegré de tenerlos conmigo, que cosa más simple, yo tenía algo que jamás había valorado y que esa pequeña... esa pequeña había perdido irremediablemente.
Y todo lo demás en esta vida se tranformó en una estupidez.
Voy a ser el que siempre te amarre el zapato,
el que cuide de ti cada paso
el que ponga sabor a tus labios.
Silbaré la canción de recuerdo en el día
y en la noche te haré manzanilla
Para verte dormida en mi piel ...
Todo lo demás es accesorio, no puedo ser malagradecida, puedo aburrirme de la monotonía de mis días, de las obligaciones, de los malos ratos, de la falta de plata pero pese a eso hago el ejercicio cada noche de respirar, de repasar el día jamás pensando en que se me ha ido un día más de vida sino que lo he ganado, suelo mirar a mi esposo cuando se acuesta a mi lado cada noche y me dice cuánto me quiere mientras comienzan a cerrársele los ojos del cansancio, suelo besar a mis dos hijos a cada rato para que sepan que los amo con toda mi alma y cada minuto que pasa los amo más y más, suelo llamar a mis hermanos lo más seguido que puedo para tenerles cerca y jamás enojarme con nadie, suelo mirar mi casa donde he edificado mis sueños y alegrías y suelo siempre y cada noche volver a oler mis manos y a adorarlas en la simplicidad de tenerlas y dar gracias a Dios por tan solo sentirme viva.
Buscaré tierra nueva en el campo,
le rezaré a un santo al atardecer
nadaré mar adentro en tu milla
y de una costilla te haré mi mujer
Han crecido en tu piel girasoles,
de tu vientre nació mi motivo... Sentirme vivo
miércoles, agosto 30, 2006
Essence of a man

La cosa es así:
Como tengo buena vista los veo de lejos, los clasifico por la forma de vestir, el porte, el pelo...si vienen fumando quedan inmediatamente descartados.
Nada me gusta menos en un hombre que esa mezcla de nicotina pegada al espíritu que tienen esos que fuman descontroladamente.
Y como no sé si es de esos o de los que fuman en forma ocasional prefiero descartarlos de una.
Cuando me cumplen los requisitos los comienzo a observar así como a unos veinte pasos de distancia, a medida que se vienen acercando... entonces me preparo (esto no es fácil), tomo una gran cantidad de aire, la boto, inspiro y expiro unas tres veces, primero cortito y luego más lento, digamos para limpiar las fosas nasales, algo así como tomarse una soda antes del café.
El encuentro es inminente, se acercan a veces lento, otras más rápido (siempre estoy preparada para ambos casos) y en la medida que se acercan comienza el scanner...formas, modos, ojos, sonrisas, hombros, estilo, ropa, el cabello siempre importante, bien cuidado, brillante y si es largo tanto mejor...
Entonces, cual Grenouille de Suskind me preparo ante la vibración inminente de aquel momento sublime, único e irrepetible en que un hombre, cualquiera sea, pasa por mi lado con esa mezcla feroz de animal salvaje y seductor apacible dejando tras de sí la estela de su esencia desatada contada y descrita en los mil fragmentos de aromas mezclados entre sí que le otorgan al macho de nuestra especie el inconfundible olor de la procreación...
Y así permanezco un instante, con los ojos cerrados, sostenida, seducida y embriagada, tratando de sostener en mi respiración cada extracto de quien acaba de pasar imperceptible por mi lado... me quedo entonces en ese aroma suspendida como queriendo saborear hasta el último cada fracción de su esencia, la siento, la huelo, la husmeo intentando separar y reconocer cada molécula para percibir el origen de cada uno de los componentes de esa mezcla deliciosa de todos los aromas de un hombre... el cuerpo, los labios, el cabello, las fragancias, el pecho...todo.
Y lo logro, no sé como lo hago pero siempre lo logro.
Y jamás me equivoco, bueno, supongo que jamás me equivoco o sueño quizá haber hallado sin temor a errores el origen de cada esencia... entonces se transforma en una fiesta de los sentidos y en un regalo a la poesía.
Lo cierto es que no es algo que haga a diario de lo contrario perdería toda originalidad el experimentarlo. Suelo hacer este juego en ciertos días en que mi sensibilidad se halla perfectamente efervescente. No pocas veces por cierto.
Pues así es la cosa, no importa la edad ni el estilo ni la raza, nada importa cuando surge esa magia especial que tiene tras de si un hombre y que solo las mujeres con nuestro sentido número 6 (o 7 u 8) podemos percibir...
Es inevitable la tentación, aunque altamente dominable, sin embargo jamás renunciaré al embrujo de los aromas de los hombres, los cientos y miles que pasan por mi lado cada día, al embrujo de su secreto encanto, a las mezclas narcóticas de perfumes y aceites naturales que se mezclan y desprenden a su paso capturándome y cautivándome en esta jungla asesina de pieles y deseos anónimos que nacen y se esfuman en un instante prodigioso, en el momento exacto y fugaz de un amor que nace y muere fulminante en el relampaguear dulce de unos ojos que se cierran en el secreto e íntimo momento de sentir al pasar la esencia deliciosa, humana, terrestre y perfectamente alcanzable como lo es el aroma de un hombre.
Y sé que las mujeres me entenderán.
jueves, agosto 24, 2006
Cuando yo te amaba...
Cuando yo te amaba sentía que tenía el mundo por delante, te miraba ahí sobre el escenario contorneándote con ese pelo maravilloso y esos ojazos repintados ... cuando todas gritábamos como locas y bailabamos desquiciadas al ritmo de los 15 años. Era lindo cuando te amaba, cuando escuchaba a los demás decir: "Pero si éste es un maricón", y bueno, no sé ni lo sabré, pero si lo hubieras sido, habrías sido en ese minuto el maricón más exquisito de la tierra.
Fue por esa época deliciosa cuando di mi primer beso con el bajo de "Cuando pase el temblor" pisoteándome las sienes, cuando arrancábamos de los pacos después de gritar consignas en las peñas, de rajarnos las voces de tanto corear la muralla, el largo tour o la era pariendo y tomar navegaos debajo de un poncho...
Fue cuando te amaba cuando me arrancaba con la Orietta de las clases de matemáticas para irnos conversando por el bandejón central de la Alameda hasta la feria artesanal del Santa Lucía donde dábamos treinta vueltas y no comprábamos nada, no solo porque no teníamos plata ni porque conversáramos mucho sino porque la verdad verdad no tenía ningún interés en llegar a casa temprano, a esa casa que una vez estuvo colmada de amor y en esos años ya se empezaba a aventurar la decadencia y el llanto.
Fue por esos años en que te amaba que se ahorcó el Wildo, que loco, siempre pensé que se había matado por mi, después supe que algo de eso hubo, pero que en el fondo el Wildo adolecía de todo lo que tantos adolescentes adolecían por esos años, violencia, carencias, falta de oportunidades, hogares desintegrados...porque ese tiempo Gustavo, ese tiempo dolió en las venas a mi generación idealista, dolió a las familias de muchos que no supieron nunca jamás donde quedaron miles de seres queridos que fueron un día detenidos y jamás volvieron a ver. Dolió en las venas, en las sienes nuevas, en los bolsillos el tener que patear piedras depués de salir del colegio porque a la perra, a la perra mi querido, la seguimos pateando muchos de los de esa época.
A lo mejor tú ni te enteraste...o capaz que sí, seguro que sí, y tu forma de acompañarnos fue así con tu música y tu sonrisa de la que tantas nos enamoramos.
Yo de verdad te amaba, te lo digo, cuando soreías sensualote con ese peinado nuevo que después todos comenzaron a imitar...
Por estos días te he visto de nuevo cantando un temita lento de esos parecidos a los que cantabas en esos años, "Crimen" sé que se llama, estás más viejo, estás igual de lindo, algo pelado, claro, pero bueno...con los años se entiende y se perdona, aunque así entre nos... no sabes cuánto extraño tu chasca sicodélica y los pelados a mi, a mi la verdad, no me gustan nada, pero bueno, éste eres tú, así, tal cual...nunca te lo dije y ya ves, los años pasan y uno se va ocupando de otras cosas... y el mundo da vueltas y quién sabe, en una de esas, Gustavo querido, nos encontremos tú y yo algún día en algún café, nos fumaremos unos de esos que dan risa... y echaremos la tarde conversando de esos años lindos, de los tuyos, de los míos, de esos años ochenta de recuerdos y de dolores, de esos años... en los que yo te amaba.
sábado, agosto 19, 2006
Le petit prince
La noticia del cambio de guaguas en Talca me dejó medio con el corazón alborotado, la sangre en un hilo y el ánimo mal dispuesto.Hay noticias terribles todos los días, mucho por qué sufrir y caldear el genio, sin embargo, cuando una de ellas involucra tanto el afecto me queda como un nudo raro en la garganta que me dura mucho tiempo y me cuesta desatar, es como un nudo del alma y del corazón juntos.
Nuestras peores pesadillas siempre están relacionadas con la muerte, pero sin duda alguna, las peores de todas siempre se relacionan con los hijos, como perderlos. Perderlos con la muerte debe ser devastador, pero perderlos en vida supone también un dolor difícil de imaginar.
Cuando mi pequeño príncipe nació yo tenía 17 años, guagua con guagua me decían, y cuando lo vi la primera vez mi primer sentimiento fue de devolverlo, cambiárselo a alguien, salir corriendo...era feíto como el diablo, en nada parecido a los rasgos de mi familia (todos blancos y rubios), sin embargo, pasados solamente dos minutos comencé a observarlo con paciencia y resignación, con la certeza de que era ése mi bebé y no otro, de que tendría que apechugar no más con la guaguita quie había traído al mundo, comencé a observar milímetro a milímetro su pequeña piel, a contarle sus dedos, a darle un besito, el primer besito, que difícil..., a tocarlo, las patitas, el pelo, las orejitas, y supe apenas dos minutos después de nuestro primer encuentro que ese botón morenito era completa y absolutamente mío, que tenía al fin mis labios y en su maraña de pelos descubrí también mis eternos rizos, el mismo pelo crespo.
Supe en ese minuto que nada en el mundo nos separaría jamás, que entre él y yo había un vínculo eterno e indestructible y que jamás nadie en el mundo entero podría jamás separarme de su pequeña piel morenita y brillante...igual que su papá.
Por eso me dolió saber que en Talca, un día cualquiera le dijeron a una mamá, después de 11 meses de nacido, que hubo un "lamentable error", que su hijo no era suyo sino de otra, que habría que hacer pruebas, que se castigaría a los culpables, que lo lamentaban, que los hijos debían ser cambiados nuevamente y regresar a sus familias de origen...
¿Lamentable? ¿Doloroso ¿Insólito? Nadie sino ellos mismo saben cuan lamentable, cuan doloroso y cuan insólito este espanto terrible puede llegar a ser.
Mi principito está a punto de cumplir 18 años y cada vez que lo miro lo veo como en ese primer momento cuando lo llevé a mi pecho por primera vez y se agarró como un imán a beber de su leche, cuando supe que era mío desde ese día y para siempre, aunque se vaya un día y me cristalice el alma, cuando parta con sus propias alas, seguramente muy pronto a cumplir sus sueños con el mismo amor con el que ha sido siempre criado...porque en eso anda por estos días, sentado en esa ventana de su sala planificando su futuro brillante, mirando su mañana, edificando sueños, a punto de terminar el colegio, de entrar a la universidad y de seguro lo logrará.
Siempre agradezco a Dios que las enfermeras me hayan mirado ese día con ternura y no me hubieran hecho caso cuando les dije en un puchero sollozante que mi guaguita no me gustaba, que era feíto, que mi mamá se iba a enojar cuando lo viera, que mi papá quería una guaguita rubia...y ellas solo sonrieron, me miraron como la niña pequeña que todavía era, me acariciaron la cabeza, me acomodaron a mi bebito al pecho para enseñarme a amamantarlo y sonriendo me dijeron: "Míralo bien mamita, es tu hijo... y es un hermoso Principito".
miércoles, agosto 09, 2006
Band of Brothers

Como una cofradía, algo así como más que una hermandad es lo que somos junto a estos cuatro, ya ni me acuerdo cuando nos tomamos esta foto, seguramente la tomó el Gonzalo porque es el único que no aparece allí, además fue tomada con un celular que seguramente era el de él.
Y no me acuerdo cuando la tomaron porque fotos como éstas nos hemos tomado en miles de ocasiones, de hecho cada vez que nos juntamos tratamos de posar juntos.
Soy la mayor de los cuatro y la única que no usa anteojos, siempre les digo que fui hecha con los mejores materiales...pero hay algo que nos une más allá del amor de hermanos, de la historia compartida o de la infancia felíz, es lo que llaman la fuerza de la sangre. Y hay que ver comotira la nuestra.
Cuando nos juntamos todos somos como de esas bombas atómicas que cuando caen mandan así como una onda expansiva en donde todo lo que nos rodea deja de existir...las parejas, las vidas de cada uno y hasta los hijos, hablamos entre todos el mismo idioma, nos reímos de las mismas cosas, nos miramos y nos entendemos, siempre e inmediatamente.
Claro que cada uno tiene su preferido, el Gonza se lleva mejor con la Valen (obvio, son los más chicos) yo con la Gloria, (obvio, somos las más grandes) el Fernando con la Gloria, el Gonzalo conmigo, la Valen con el Fernando y así...
Nunca he entendido mucho a esos hermanos que hablan mal unos de otros, que se pelean por una estupidez y no se hablan en meses e incluso en años...yo no podría, si me llego a enojar con uno de ellos la siguiente vez que lo veo ya he olvidado el enojo, y estoy segura que a ellos les pasa igual.
Se dice que se escribe mejor desde lo tormentoso...supongo que algo de eso me está pasando, ando hace semanas como con una alegría atragantada en el cogote que me tiene en un estado de felicidad sostenida, algo así como si me hubiera sacado de encima uno de los pesos más grandes que me había tocado cargar sobre los hombros. Lo podría asimilar a cuando a uno se le ha muerto un perro que ha estado enfermo por largo tiempo y su muerte es al fin, aunque algo triste, la más enorme tranquilidad que se puede sentir.
Algo así siento, una alegría apretada en la garganta, un alivio y gozo que me sobrepasa y el que quisiera sostener durante largo tiempo. Por eso tal vez que tampoco estoy muy inspirada para escribir desde las entrañas, tal vez si estoy siguiendo bien los consejos del flaco..
Y bueno, nada, he andado así como en un período de mucho trabajo también en el que no he podido parar a sentarme a escribir en relativa paz, y como nunca les había dedicado un post a estos cuatro, heme aquí escribiendo para ellos, para los que los conocen y para los que no, para los que me conocen a mí y sepan un poquito cuanto los quiero y me hacen falta, que sin ellos, sin sus anteojos y sus pecas me cuesta estar, me cuesta estar sin sus risas, sin sus tallas pesadas e ironías, me cuesta estar sin sus caras alegres, sin su cariño de hermanos.
Que no podría ser felíz sin el cariño de mi Gonza, el más dulce Tontograve que he conocido en mi vida, el que comparte mi magia y se maravilla con mis tonteras simples, ingenioso, bueno del alma, creativo, y el más osado genio de la familia, capaz de abandonarlo todo por una carrera llena de luz, aún contra las burlas, los prejuicios y las adversidades creo que va a ser el más devoto educador de párvulos que haya conocido, entregado a la magia de sus duendes eternos y de su amor infinito por sus parvulitos...
Que no podría vivir sin mi Glo, mi chica Cosmopolitan, tan regia y llena de alegría, la única persona en el mundo capaz de reír el día entero con mis payasadas y contagiarme de esa alegría suya y de esa sabiduría espontánea que estoy segura ni ella misma sabe que tiene, la Glo, te enterarás por este medio y no por otro que si me pidieran toda mi sangre para ti te la daría felíz.
Que mis días no serían los mismos si no hubiera nacido el Valoncito, la Valen, la última luz de la cofradía, mi Señorita cara dePizza, hermosa como ninguna, fuerte como nadie, inteligente, estoy segura que de todos es y será la única capaz de hacer llegar sus sueños hasta donde nadie lo ha conseguido, que no podría estar sin sus letras, sus visiones interesantes, sus comentarios acertados, que me sostiene como si fuera yo la menor y no ella.
Y tampoco podría estar sin mi Cerro, el Toninito, el Fernando, que fue durante tantos años el hermanito menor (hasta que llegaron los otros dos), que se forjó solo y bueno...él es especial y lo sabe. También me duele cuando tiende a desaparecer, cuando se recoge a sus rincones y nunca pide ayuda, y hace como que no nos necesita pero en el fondo sabe y nosotros sabemos, y él sabe que nosotros sabemos, que no podemos estar ni estaremos nunca jamás lo suficientemente lejos.
My Brothers, mis compipas, mi banda , mi hermandad, los Soto de Chile, cuánto hemos pasado y seguiremos pasando juntos, y espero en Dios, durante mucho, mucho tiempo más.
martes, agosto 01, 2006
¡Cómo pasa el tiempo!
Si parece que fue ayer cuando el Villouta salió en la portada de Las Últimas Noticias ventilando sus intimidades, cuando Chile entero se enteró que el tipo escribía en un blog ...Un BLOG?... y ahí empezó todo.
El 29 de Julio del 2005 el castor preparó su mesa y abrió sus puertas al mundo, con algo de susto, sin un fin muy claro, solo sintiendo en el pecho y la piel la necesidad enorme de escribir.
La Casa del Castor es la extensión (como muchos ya lo saben) de las puertas de mi propio hogar...esa casa que encontré un día abandonada y que levanté a pulso con la ayuda de mis grandes amigos de toda la vida y que se regocija en recibirlos cada vez que alguien llega allí y que heredó ese nombre por el calor del dique invernal de los castores de Narnia, ese que recibe al que trae frío y abraza a los amigos.
La Casa del Castor es algo así como una extensión de mi propia capacidad de amar, no hallé mejor título para este blog que éste porque se ajusta exactamente a lo que aquí he querido lograr. Supongo que cuando hablo del castor hablo de mí misma, de Kiantei, la eterna Candy, mezcla de niña cargada de infancia, de mujer y de madre otro poco cargada de nostalgias y envuelta de letras.
De todo se aprende en este mundo, de lo bueno, de lo malo, de lo que sirve y de lo que no y el comprometer la vida en la palabra me ha enseñado que gran parte de ésta consiste en que una de las mejores estrategias para ganar es aprender a perder, en hacernos expertos en el arte dejar partir...dejar partir lo que nos cuesta, lo que hemos amado...momentos, sueños, personas, tiempos, dineros, experiencias, amores, batallas...dejarlos partir llegado el momento es la única forma de salir fortalecidos en la dura lucha que es la vida. Esto no significa rendirse y no luchar por ellos, sino saber reconocer cuando deben quedar atrás.
En fin, un año amigos, un año largo contabilizado en días blogs, un año de cuestionamientos y de dejar partir, un año de reencontrarme conmigo...que no me veía hace ya tanto (cono todo lo que eso implica) un año de 120 posts, de miles de visitas y cientos de comments, de varias desilusiones, de bajadas y subidas de telón, de arrebatos e intimidades, de amigos y otros no tanto, de buenas personas, de lectores amorosos, de manos lindas, de hallazgos bajo las piedras, de poetas, de vigilias, de entretelones, de entrelíneas hermosas, de furias contenidas, de verbos y sustantivos, de decisiones, de capullitos que en algún lugar comienzan a dibujarse certeros...muy certeros.
Un año de Blog, y muy contenta por eso.
Especial mención a Villouta y a la Shibuya por el empujón inicial (te sigo queriendo Shibuya), al Tontograve que abrió el blog mismo día que yo (Felíz Cumpleaños también a tí) a Hetsah, debo decirlo, presente en mi tiempo desde el post número uno, y a mis amigos entrañables, los que he tenido oportunidad de abrazar y a los que abraza mi corazón más allá de los mares, a mi ángel boricua que estará en su isla de versos, a mi Súperhéroe eterno ya estas alturas imprescindible, a los que me visitan aquí y allá (en mi alter ego) y a los que aman la poesía tanto como yo...
A todos los que me leen y han leído en este año reciban mi cariño de siempre y mi agradecimiento eterno.
Y seguiremos adelante, felíz cumpleaños y larga vida a La casa del castor.
miércoles, julio 26, 2006
¿Qué me dices?

¿Vienes?¿Te animas?
¿Te animas amor a venir a llenarme los días de soles nuevos?
Te animas a sacarme de la cobardía inexplicable que me ha entrado con los años...la cobardía absurda que me paraliza y me va cargando de sueños falsos, de emociones tardías, de fantasmas que se supone no deberían venir sino hasta muchos años después...
Te animas capullito a venir a colmarme las horas de tu fragancia de pastelito a estas alturas de mi vida cuando ya he pensado que todo está hecho, que todo está en orden, que ya más nada tengo por hacer que mirar la cosecha y los frutos jugosos que he obtenido de ella, como siempre quise que fuera, como tanto me ha costado...
Te animas a que te coma las patitas de queso hasta verte sacar una sonrisa. Mira mi amor... si hasta la piel se me eriza cuando te pienso, cuando te sueño, cuando casi me puedo sentir en el olorcito de tu respiración tibia y cortita como golpeteo que me va acelerando el corazón...por más que he intentado sentir lo contrario.
Te animas acaso a ser mi señal de cielito nuevo, el blanco al que quieren apuntar mis flechas nuevas en ese sendero que he preparado largamente, amorosamente... tal vez para ti.
Y si yo...si yo al fin te pidiera hasta tejerte real entre tanto soñarte, si decidiera al fin salir de mi rincón de temblores acobardada ante la idea de tu sola presencia, si yo me animara, mi ojitos de uvita, manitos guatonas, tesorito redondo, olorcito de miel, si yo me animara de verdad a traerte a mis brazos, a escuchar de nuevo la vocecita dulce llamándome Mamita, a sacarte de ahí, de ese capullo en flor en que esperas quizá por la leche dulce de mis pechos llenos...
Si yo tan solo tomase aire al fin y me animara...¿Tú mi amor, qué me dirías? ¿Vienes, te animas?