miércoles, julio 26, 2006

¿Qué me dices?


¿Vienes?¿Te animas?
¿Te animas amor a venir a llenarme los días de soles nuevos?
Te animas a sacarme de la cobardía inexplicable que me ha entrado con los años...la cobardía absurda que me paraliza y me va cargando de sueños falsos, de emociones tardías, de fantasmas que se supone no deberían venir sino hasta muchos años después...
Te animas capullito a venir a colmarme las horas de tu fragancia de pastelito a estas alturas de mi vida cuando ya he pensado que todo está hecho, que todo está en orden, que ya más nada tengo por hacer que mirar la cosecha y los frutos jugosos que he obtenido de ella, como siempre quise que fuera, como tanto me ha costado...
Te animas a que te coma las patitas de queso hasta verte sacar una sonrisa. Mira mi amor... si hasta la piel se me eriza cuando te pienso, cuando te sueño, cuando casi me puedo sentir en el olorcito de tu respiración tibia y cortita como golpeteo que me va acelerando el corazón...por más que he intentado sentir lo contrario.
Te animas acaso a ser mi señal de cielito nuevo, el blanco al que quieren apuntar mis flechas nuevas en ese sendero que he preparado largamente, amorosamente... tal vez para ti.
Y si yo...si yo al fin te pidiera hasta tejerte real entre tanto soñarte, si decidiera al fin salir de mi rincón de temblores acobardada ante la idea de tu sola presencia, si yo me animara, mi ojitos de uvita, manitos guatonas, tesorito redondo, olorcito de miel, si yo me animara de verdad a traerte a mis brazos, a escuchar de nuevo la vocecita dulce llamándome Mamita, a sacarte de ahí, de ese capullo en flor en que esperas quizá por la leche dulce de mis pechos llenos...
Si yo tan solo tomase aire al fin y me animara...¿Tú mi amor, qué me dirías? ¿Vienes, te animas?

miércoles, julio 19, 2006

"Cotidianamente..."

Hace poco un gran amigo me hablaba sobre el valor de lo cotidiano, sobre cuánto extraña en sus días la rutina olorosa del café en las mañanas, las manos amorosas que le peinen el cabello al pasar descuidadamente, trasplantar una flor a un macetero entre dos, bañar juntos al perro, hacer el almuerzo en pareja, despertar un domingo y verle ahí, a su amor en la cama, sin peinar, sin la belleza producida, apenas con esa belleza natural de quien recién se despierta...y amarle de igual forma...
Yo, por mi parte y a este lado del océano, solo podía contemplar sus letras sin lograr entender del todo su necesidad, sin sopesar con fidelidad la carga de emoción que él ponía a cada uno de estos hechos...y no porque me fuera difícil comprenderlo, sino porque al vivirlos durante tantos años, ya casi no me detenía en admirar el valor inmenso de cada uno de esos instantes...hasta que percibí mediante la necesidad inmensa que él tenía de ellos, cuán inmenso también es el valor de lo cotidiano.
Tanto se teme a la rutina que se ha logrado desvirtuar su valor al punto de contemplarla como el peor enemigo para la vida al mirarla en clave del aburrimiento... cuando en realidad es todo lo contrario.
Si pudiésemos parar un instante para mirar nuestra vida hacia atrás veríamos con cariño y sorpresa que aquellos instantes de mayor felicidad fueron precisamente esos que estuvieron cargados con la magia de la cotidianeidad y no los otros...los de las emociones fuertes:
Los programas que veíamos de niños, los juegos con los amigos de la infancia, la comida de mamá (como nadie nunca la ha logrado hacer), las tardes en el colegio, las misas obligadas, las reuniones familiares, las navidades, el diario del Domingo, amamantar al bebé, mudarlo, el perro jugando, el gato ronroneando, en fin...
Y entonces lo entiendo, entiendo que es la rutina, el aroma cotidiano el que teje nuestros días, el que ordena nuestras formas, el que le da sentido a nuestros fondos, el que forma nuestros hábitos, el que arma nuestra historia, la cotidianeidad habla de lo que somos, de lo amorosos o difíciles que podemos llegar a ser, de cuán fácil y llena de cariño le podemos hacer la vida al otro.
Hoy aprovecho un poco esta fiebre que me tiene en cama, esta tos y esta congestión que no me deja respirar ni ir al trabajo para mirar por sobre los tejados de las otras casas, para ver como se evaporan las humedades con este sol de Julio que promete primavera, para ver a los gatos lamiéndose las patas, para ver Tom y Jerry con el mismo entusiasmo que lo veía de niña y observar, observar mi dormitorio, mi casa, las fotos de los niños, los libros, los cojines que yo misma hice, el tejido que nunca terminé, y sonreír, sonreirle a la magia de lo cotidiano, al detalle pequeño que ha hecho mi vida felíz...
Me tomaré la limonada para sentirme mejor y quedarme en este poema de Neruda que transcribo aquí para ustedes y seguir disfrutando de la gripe (a estas alturas bendita) que me ha hecho comprender a mi lejano amigo y mandarle en un beso y en este escrito mi cariño cotidiano, el de cada día.


ODA AL DÍA FELIZ
(Pablo Neruda)

Esta vez dejadme ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente que soy feliz
por los cuatro costados del corazón,
andando, durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy feliz.
Soy más innumerable que el pasto en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo, los pájaros arriba,
el mar como un anillo en mi cintura,
hecha de pan y piedra
la tierra el aire canta como una guitarra.
Tú a mi lado en la arena eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo es hoy mi alma, canto y arena,
el mundo es hoy tu boca,
dejadme en tu boca y en la arena ser feliz,
ser feliz porque si,
porque respiro y porque tú respiras,
ser feliz porque toco tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo y su frescura.
Hoy dejadme a mí solo ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz con el pasto y la arena,
ser feliz con el aire y la tierra,
ser feliz, contigo,
con tu boca,
ser feliz.

martes, julio 11, 2006

El Gran Pez y el Gran Castor

Fue cuando vi Big Fish que me di cuenta que lo mío al fin y al cabo no era patológico.
El Cine de Tim Burton siempre me ha producido ese gozo de quien está presenciando un milagro o de quien asiste a un espectáculo de magia (de la que para los pelos, no la del simple juego de barajas), ese no creer que fuera posible cuando el corazón siempre ha querido lo contrario.
El cine de Tim Burton me produce lo que en literatura me produce García Márquez, ver y ser testigo de cuando la magia se hace realidad, realidad tangible y cotidiana y propia y maravillosa como sólo la magia puede serlo.
Fue cuando vi Big Fish que entendí que la magia no solo es propiedad de la niñez sino de todo el que quiera soñarla, que es necesaria, dulce y abre todos los espectros de la vida porque habla de creer en lo imposible y hacerlo posible, de jugar a hacerlo cierto integrándolo al alma y conseguirlo de verdad.
Magia también es un poco mentir, por eso pensaba que lo mío era patológico y no sabía si porque era tremendamente mentirosa (en el sentido de inventar mundos y convencer a los demás de su existencia) o tremendamente mágica y soñadora.
Prefiero esto último aunque hay gentes, esas de las que se autodenominan prácticas (yo les llamaría tontos graves) que prefieren llamar las cosas por su nombre, pasarse la magia por buena parte y calificar deliberadamente de mentira lo que podría ser uno de los estilos de vida más gratificantes y felices que uno pueda llevar (no solo le llamaría deliberado sino injusto y prematuro)
Este tipo de personas suelen vivir los desengaños afectivos en forma muy dolorosa, precisamente porque como no conocen de las ilusiones y los sueños, cuando éstas aparecen no saben como manejarlas, se bloquean, suelen amar apasionadamente, entregarse ingenuamente con todo sin mediar nada y sus desengaños luego adquieren características de catástrofe de los cuales les cuesta mucho sobreponerse o definitivamente no lo hacen más y dejan de confiar y creer en todo y en todos.
Lo curioso es que como se sienten implacables, fuertes e invulnerables están seguros de saber dominarlo y aún más, están seguros en sus convicciones y presuponen que la gente soñadora y sensible sufre más. Error.
Convivir con la magia también consiste en comprender las imperfecciones humanas, en elevar las virtudes sin convertirlas en dioses y sopesar los defectos para aceptarlos en toda su magnitud. He ahí la diferencia.
Vivir la magia no es vivir autoengañado, es vivir bien, contento, de otra forma, con otros métodos y terminar siendo muy felíz.
A mis hijos les he contado tantas mentiras, tantas que quisiera seguir contándoselas por el resto de mi vida para poder continuar viéndoles por siempre la carita emocionada y los ojitos brillantes e iluminados que solo tienen aquellos que han heredado y comprendido la magia y aprenden a vivir en ella porque se arman de herramientas que comprenden otras lógicas diferentes a las del resto del mundo y que sirven para la vida mucho más que cualquier otra treta.
Quisiera que siempre me creyeran, como cuando eran chicos, cuando les decía que los truenos son los choques de las nubes que de puro aburridas se ponen a jugar, que la radio sonaba porque adentro había decenas de duendes trabajando en ello, que los temblores no son sino porque los países se estiran un poco y se ajustan entre sí para seguir así de pegaditos, que el ratón no trae monedas a los dientes con caries, que el cuco ciego que oyeron que andaba en el patio por las noches en realidad no representa ningún peligro porque no ve, que el viejo pascuero solo reparte hasta los diez años porque cada día nacen nuevas guaguas que lo solicitan y así, así con los años, así sin fin, así, porque de este modo han ido dulcificando los temores y cuando, ya más grandes, van entendiendo de ciencias, de física, de química, de astros y tecnologías y empiezan a comprender las razones de las cosas y desentrañar todos los misterios que una vez fueron adornados de encanto logran dimensionar con una amplitud de mente asombrosa los alcances de la magia en su más tierna infancia, el cariño con que sus padres les protegieron y alimentaron fantasías que ahora podrán comenzar a vivir, porque la magia junto con la ciencia y la realidad y las leyes de la física y de la materia y la meteorología y la geología y las matemáticas pueden vivir perfectamente en armoniosa convivencia.
Big Fish es la lucha y el triunfo de la magia ante la realidad,o más que el triunfo su complemento perfecto, es la prueba de que todo puede ser verdad cuando lo soñamos con el corazón, cuando creemos que de verdad todo existe.
Es también un poco hacerles sentir a ustedes al entrar aquí que de veras un Castor los recibe, les abre la puerta porque afuera, en este Julio invernal de Santiago, hace realmente mucho frío. Y los invita a pasar, les sirve un té en una mesa dispuesta al calor de un buen fuego y les cuenta historias, historias de magia (o de mentiras, como quieran llamarles), historias simples de una vida también muy simple y ninguno de ustedes me podrá decir que no pudo ver realmente después de leer todo esto cómo el Señor Castor los miró por sobre sus anteojos y les regaló una sonrisa.

lunes, julio 03, 2006

Adiós Flaco

-Tú escribís súper bien-
Me dijo el flaco Cristian cuando le fui a dar mi abrazo a su oficina después de recibir su mail donde anunciaba que renunciaba después de 4 años trabajando acá.
Con el flaco entramos juntos y nunca hemos tenido mucho feeling.
-Hola flaco, que tal estás?- Buen día flaco, ¿Cómo está tú bebé?-o- ¿Eh, todo bien flaco?
Y si, todo bien, gracias por preguntar.
Cordialidad, así podría definir nuestra relación laboral, de cordialidad.
Nunca grandes dramas, nunca atados ni cahuines, un par de encontrones nada mayores ni que merezcan ser recordados, mucha cordialidad...y eso.
Lo que pasaba con el flaco es que es terriblemente espiritual, se encierra en si mismo más que por habitualidad por estilo de vida.
Papá soltero, buena facha, amante de su hija, periodista de la Católica, trabajador, tremendamente católico, autoexigente, en fin, un buen cabro.
A veces su espiritualidad me chocaba - Cómo tanto - decía yo, a veces me lo encontraba sólo en la capilla con una vela encendida y orando con los ojos cerrados.
Al principio siempre me cuestioné que no fuera más que una pose, el flaco es mino y más que mal a las niñas les atraen los tipos, digamos, distintos.
Pero no, no era pose, el flaco ES así, y siempre evitaba con él ciertos temas, muy especialmente cuando se trataban de fe.
–Esta lata no me la banco- me decía a mi misma, y me escabullía olímpicamente a todo lo que pudiera oler a eso.
Yo no cachaba que el flaco me leía y no cachaba porque no le he dado la dirección de mi blog prácticamente a nadie acá en el trabajo.
Bueno sí, al Luchito, pero al Luchito porque es lindo y me miraba con esos ojazos verdes de sultán satisfecho y me decía con voz de Clark Gable: ¿Qué escribes? Y yo la muy...me sumergía en la verdura de su ojos y le exhalaba con una sonrisa y las pestañas flameantes: “Mi blog”, y el Luchito respondiendo a la coquetería me lanzaba: ¿Y puedo leerlo?
Claro, ésta es mi dirección. Y yo que había jurado jamás transigir ante nadie de este trabajo me sorprendía ingenuamente entregándole la dirección de uno de mis más preciados tesoros al famoso Luchito.
Error, porque el Luchito es el asistente del flaco y son tremendos amigos también.
Fue por esos días que el flaco comenzó a leerme sin que yo me enterara sino hasta mucho tiempo después.
Pero esta vez fue distinto, el flaco se va para siempre en busca de desafíos nuevos y estimulantes para su carrera, se va para crecer y surgir y me subió una pena rara, como de esas penas que uno no sabe que le pueden salir del alma porque nunca has llegado a notar como crece el cariño por alguien sino hasta que lo pierdes.
Y en el abrazo que le di al flaco sentí su cariño también y el feeling que siempre pensé que no hubo se fue al diablo porque fuimos como dos hermanos chicos que viven juntos tanto tiempo y que igual nunca se dicen cuanto se quieren y hubo eso, más que feeling, un gran cariño.
Fue entonces cuando se tomó la libertad de darme un consejo, esos de los que solía arrancarme, esos de la índole espiritual, pero como no tenía escapatoria porque estábamos solos y yo fui a eso, a conversar, me largó:
“Te sugiero que siempre escribas desde la felicidad, desde Dios, aún mirando los problemas de la gente, la miseria humana y los dolores, hazlo siempre desde el lado de Dios y no del otro”
Y el clic fue inmediato, como si me sacaran los lentes oscuros y pudiera ver de nuevo el mundo en toda la amplitud de sus colores.
Algunos saben, he estado realmente mal toda la primera mitad de este año, por varias cosas, temas de vida y tonteras inventadas que se han confabulado en mi contra. He conocido demonios que ni siquiera pensé que existían en mí, sentimientos atroces y confusos, he conocido personas, brujas y diablos que han logrado sacar lo peor de mi, gente con la que no quisiera volver a vincularme nunca más en mi vida pero ahí están, en el mundo, y me los puedo volver a encontrar en cualquier minuto.
Y como mi decreto es comprometer la vida en la palabra escrita no he hecho más que escribir sobre ello. Y no me gusta. NO quiero más. Quiero zafarme y a veces siento que no puedo, que son como droga y que me absorben pero que sigo y seguiré intentándolo, reencontrarme con lo que era y lo que creo que aún soy, una tonta buena, tontabuena llena de alegría y energía positiva y sensibilidad, una tontabuena que cree en la gente, en el cariño desinteresado, en las conexiones más allá de las lógicas humanas, una tontabuena que no entiende (porque debe ser muy tonta) como diablos se puede entregar tanto cariño a alguien que solo es capaz de devolver agresividad y mala onda.
Y no, ya no quiero más.
El flaco me miró a los ojos, pero a los ojos del alma con lo que me dijo, como si hubiese percibido todo esto. El flaco es limpio de adentro y yo quisiera ser como él.
Y escribir del lado de Dios es un poco eso, a eso se refiere, a la alianza con las cosas buenas, con las buenas intenciones, la gratitud, la esperanza, el amor, la confianza, la paz, la amistad, y este mundo blog también está lleno de gente de este tipo, mis amigos más queridos. Y no solo de los otros.
Lo vamos a intentar flaco, será mi desafío y mi promesa.
Que te vaya bien loco lindo en todo lo que emprendas (sé que me sigues leyendo), te abrazo como hoy y a la distancia cuando la perspectiva del tiempo ya no nos tenga más juntos.
Me miraste a los ojos y te lo agradezco.
Suerte amigo, te quiero caleta.

miércoles, junio 28, 2006

Todo Tuyo


Me tiene chata la hoguera de las vanidades publicada en tanto blog, me tiene chata el juego de los egos levantados, me tienen chatas las pataletas baratas, los comments auto inflados, la mala onda.
La verdad es que para ser honesta igual me daría un poco de lata ver algunos de mis poemas publicados en otro blog adjudicándose la autoría, no lo niego, pero aparte de la lata estaría realmente muy lejos de armar un escándalo al respecto, mucho menos de entablar acciones legales.
No tengo bien claro para que sirve realmente esa famosa licencia Creative Commons, incluso debo confesar que la puse acá simplemente porsiaca, porsiaca de no sé qué diablos pero porsiaca.
Derechos de autor? en Internet? me permito reír a carcajadas.
Claro que es cosa de sentido común, yo al menos no sería capaz de venir y plagiar un escrito por muy lejano que éste se encuentre (aunque en rigor nada en Internet es lejano) y publicarlo como mío.
Por decencia, moral, qué se yo, no lo haría.
Pero mis escritos, mis escritos los publico bajo un nombre que no es el mío en una dirección www de uso público ante miles de usuarios en el mundo entero. Fue mi opción. Mi opción es subirlos a la web, entregarlos, mostrarlos ahí están, para ser leídos, soñados, usados...en fin.
Lo digo porque me he topado con cada caso, con cada escándalo gritando al mundo la autoría de relatos, algunos incluso de una calidad bastante precaria.
Mi opción es el blog, mi opción es el anonimato, mi opción es subirlos a la web y regalarlos al mundo y si alguien va y los publica a su nombre, bueno, lata, pero qué le voy a hacer, si otro va y lo regala como suyo, bueno, estará de Dios, si otro va y arma un libro y lo llega a publicar y ganar plata con eso (vaya a saber uno), bueno, también creo en la justicia divina, en que cada cosa cae por su propio peso y que el talento al fin y al cabo es inplagiable (nosé si existe esa palabra pero supongo que se entiende).
Mi opción es el bajo perfil, mi opción es no contestar cada uno de mis comments, mi opción es hablar en primera persona porque creo que eso habla de honestidad, mi opción es el blog (que si no, mejor busco una editorial que me publique con mi nombre verdadero y todo y a ver si vendo), mi opción es sentir que cada una de mis creaciones es un regalo, a mí misma, a quien me esté inspirando en el minuto, a mi familia, a mis amigos, al mundo entero.
Hace poco me escribió una niña de Argentina, la Flo (saludos Flo), no tiene blog, no le gusta, tampoco deja comments, me agregó a su msn y me manda mails, me dice que siempre me lee, que le gusta lo que escribo y que le ha regalado mis poemas a su novio, los que más le han gustado.
A mí la dicha me sobrecogió el corazón, me sentí como si me hubieran entregado el Nobel, como recompensada, en fin, felíz y nunca se me ocurrió preguntarle si me mencionó, si citó mi nombre al menos o qué se yo, a mi lo único que me llenó el alma fue que a alguien en el mundo le gustó tanto algo que yo escribí con el corazón que fue capaz de regalarlo. Ahí morí.
Humildad por favor, basta de egocentrismos, de torpezas, de soñar que nuestro talento es tan inconmesurable que no puede venir cualquier indigno y tomarlo como suyo, basta de llanto, que estupidez.
Es mi humilde opinión, mi opción es ésta, como de otros tantos miles que escriben desde su simpleza, mi opción es la gratuidad, escribir para mí y para todos (que si no mejor escribo en un archivo de Word)
El cariño con que escribo me alcanza, de eso estoy segura, para entregarlo al mundo virtual a su completa disposición, para eso escribo, para eso comparto, y mis pobres versos bien pueden ser ocupados por quien los quiera y el que me quiera reconocer, bien y si no, bueno, para eso estamos, no les quepa duda, que para eso estamos.

viernes, junio 23, 2006

Soliloquio

“La creación poética no es un ejercicio de salón sino un modo, peligroso, de vida”

No me acuerdo bien donde fue que leí esa frase, tiene que haber sido en los Detectives Salvajes, de Bolaño, no queda otra, la Valentina me sumergió en el mundo de Bolaño y éste último tiempo no me lo he llevado sino en eso, leyéndome todo lo de Bolaño que caiga en mis manos.
Tampoco sé bien por qué la guardé, por qué la copié en un word por ahí y por qué me hizo tanto sentido.
Hoy día un poco ordenando mis archivos y otro poco en la búsqueda de la constante inspiración la volví a encontrar. Y me volvió a hacer sentido.
Aparte de leer a Bolaño tampoco he hecho otra cosa estos últimos seis meses que escribir poesía, y han sido los meses más luminosos, dolorosos, oscuros (a la vez), tremendos y cuestionantes que he vivido a lo largo de mis años.
Todo puede ser una coincidencia, no sé que fue primero, si empecé a escribir poesía y después me atormenté o me atormenté y después empecé a escribir poesía, la cosa es que los tiempos son coincidentes y en lo que ando ahora es en la búsqueda de fórmulas para sobrellevar esto.
Cómo escribir poesía sin ser un atormentado. Cómo conseguir inspiración visceral y genuina sin tener que vivir necesariamente un proceso interno.

O es que realmente los “poetas” así, los de verdad, son tan inteligentes o han alcanzado tal nivel de dominio en su técnica que tan solo les basta imaginar un sentimiento para poder describirlo? No tengo idea.
Por ahora mi propia experiencia me ha indicado que no puedo escribir del amor sin sentirlo, ni del sexo sin probarlo, ni del odio ni el rencor ni la venganza sin que de veras no estén fluyendo pensamientos y sentimientos realmente asesinos por mis venas...
Me gustaría considerarme poeta , pero no lo haré mientras no entienda estos misterios.

(Algunos se preguntaran porque escribo sobre estas cosas si en este blog, en La Casa del castor no se ve mucha poesía. Es simple. Mi poesía se derrama en otras páginas. Valga la pequeña explicación por respeto a aquel lector nuevo que no sabe de esto, y a los que saben y me leen, compartirles con el alma lo que la poesía es para mí)

“La creación poética no es un ejercicio de salón sino un modo, peligroso, de vida”
Y vaya que es peligroso, porque obliga a la constante conversación con uno mismo, obliga a sentir, obliga a estar alerta, a tener los sentidos dispuestos, a comprometerse en cueros y es cierto, no es un ejercicio de salón, no es la paya entretenida que surge en el seno de las reuniones familiares de Fiestas Patrias ni el par de versos que nos aprendimos en la básica para el acto del 21 de Mayo para conmemorar a los próceres .
La poesía es la vida y el desgarro, la pasión y la furia, la emoción y el sentimiento, el talento y la desvergüenza y el hastío y la cordura y la locura y el desvarío y la promesa y el cansancio y los sueños, la vida y la muerte, la lucha y la derrota, el poder, la lujuria, lo adverso, lo bueno, lo malo, lo decadente, lo abstracto, lo concreto, lo simple, lo absurdo, lo perfecto y lo imperfecto, la poesía es el alma, la esencia, el éxtasis, la expiación, el dolor.
Y en este escenario no puedo sino estar de acuerdo con Bolaño (una vez más).
La poesía no es un ejercicio de salón simple y cotidiano, la poesía, la de verdad, es verdaderamente un modo muy peligroso de vida porque es también un muy buen camino directo, feroz y dulcemente pavimentado hacia la muerte.


miércoles, junio 21, 2006

Que ironía!

Nunca había pensado en la ironía como en algo malo, porque en mi casa, desde pequeña siempre el sentido del humor se basó en el sarcasmo, en el comentario socarrón y rebuscado donde la gracia consistía en reírse De y jamás Con.
Y en la convicción de lo gracioso que eso era crecí y me formé.
La broma cruel, la talla pesada, los chistes irónicos, el humor negro siempre fueron más que un estado de ánimo un estilo de vida y ha sido muy común a lo largo de estos años juntarse en familia para disfrutar de las últimas desventuras de tal o cual.
Una talla muy común en la familia era la del Pelao que se fue a estudiar a una Universidad al Norte no se qué profesión ni por cuantos años y terminó tocando el Huiro en una orquesta tropical y era muy gracioso decírselo a la cara cada vez que lo veíamos, o enaltecer la figura del Toto (otro primo) que partió a recorrer el mundo con toda la parafernalia y no pasó más allá de Buenos Aires para terminar siendo taxista, pero cada cierto tiempo mandaba regalos y cassettes con sus historias grabadas y la familia se reunía en torno al gran evento de su inigualable "Travesía".
Hoy el Toto es otro de nuestros temas de burla como también lo es el que no baja de peso, el que se separa de la esposa, el que se cae en la tele, el que habla mal, el que no tiene dientes, el negro, el chino, el chico, el tartamudo...y así, sin fin, porque el humor negro y el chiste cruel da para mucho.
Me gusta tu humor me han dicho algunos, tienes un humor inteligente, me han dicho otros, porque claro, en estos tiempos disfrutar de un humor blanco es signo de estupidez, casi de deficiencia mental.
Lamentablemente me criaron de esa forma, en la ironía, en la burla vengativa, en el tallón ponzoñoso, en el no contestar de las últimas ni quedarme callada, en jamás poner la otra mejilla, en jamás pedir disculpas ni reconocer los errores.
Así me formé y podría pensar que es demasiado tarde, pero no, espero que no.
Y no lo es porque no es la forma en que quiero que mis hijos se críen, porque creo que la ironía es uno de los venenos peores, que el sarcasmo destruye y la burla mata. Y que nadie me diga que depende por donde se mire.
La ironía es enemiga de las buenas relaciones humanas porque disfraza la verdad maquillándola de chiste.
Porque no es humor inteligente sino humor cruel y cínico.
Porque no hay humor irónico que pueda llamarse “humor fino, o de salón o inteligente”, solo es ironía.
Y lo que puede ser lo más gracioso es en el fondo para quien lo recibe signo de dolor y desprecio.
Y en las relaciones de pareja siempre es arma de doble filo sobre todo cuando se disfraza el entendimiento mutuo de ironía y sarcasmo.
Ese "No es necesario que hablemos, tú y yo nos entendemos de este modo" "Tú me entiendes como soy" "Tú y yo gozamos del mismo tipo de humor", cuando no es más que la semilla de una relación perversa y llena de engaños, porque luego ya no nos reímos juntos sino que el uno del otro y así en una espiral que solo puede terminar mal.
Mala cosa.
No creo que sea una batalla fácil, y aunque intentaré lo contrario para relacionarme en forma honesta y con la gracia de la simpleza del buen humor seguramente más de una vez volveré a sorprenderme a mí misma riéndome de alguien, más de alguna vez seguramente volverán a decirme ¡Qué gran sentido del humor que tienes! Y seguramente volveré a inflarme de orgullo por ser una persona tan a tono con los tiempos modernos...
Diablos, que ironía!!!

viernes, junio 16, 2006

Formas y no fondos

Hace algún tiempo un buen amigo abrió en su blog un debate sobre la importancia del fondo y la forma.
Enfocaba la visión hacia el mundo blog, me asombró ver como todas las personas concordaban en la importancia de los fondos antes que las formas y me complací en ser la una discordante.
Mirado a simple vista parece una decisión sencilla: "Obviamente es más importante el fondo", sobre todo cuando se trata de personas procuramos verlas más allá de lo evidente aún cuando su aspecto físico pueda darnos claras luces de sus hábitos de vida.
Pero no es sobre las personas en que me quiero fijar por ahora porque independiente de su apariencia, siempre hay que mirar más allá de lo evidente con ellas y eso no es discusión, sino que, al igual que mi amigo, únicamente en la escritura, sea de blog o no lo sea.
En cuento a los blogs los separaría inmediatamente entre los que tienen ambiciones literarias y los que no.
Cuando no las tienen es necesario solo apreciar su contenido porque no se trata más que de voces salidas directo del alma sin filtros ni adornos, ni rimas ni estilos y nos llevan directamente al terreno personal, a los gustos, a las esencias, con ellos no importan entonces las faltas a la ortografía ni a la gramática ni a la moral ni a las buenas costumbres ni a los formatos, nadie podría cuestionar el cómo porque sólo quieren ser oídos sus Qués.
Pero en los escritos que tienen ambiciones literarias es imperdonable reparar en los fondos porque son las formas las reinas, las que dictan las normas, las que brillan por sí solas, las dueñas de la belleza.
Formas, nunca fondos.
El fondo siempre depende de la forma, la forma guía al lector por donde el autor haya escogido llevarle.
El fondo es siempre el qué, la forma es el cuándo, el cómo, el dónde.
Si tenemos a un anciano sentado en el banco de una plaza mirando un punto fijo al horizonte y le cambiamos únicamente la música a la escena todo el contexto del fondo cambia.
Con el himno a la alegría nos hablaría de paz y esperanza
Con la banda sonora de los archivos X tenderemos a pensar que se trata de una escena a lo menos paranormal.
Con un tema de Silvio Rodríguez nos traerá mil recuerdos y nos remontará quien sabe a qué épocas.
Y con la banda sonora del Show de Benny Hill no podría causarnos otra cosa que gracia.
Entonces el cuento del anciano en la plaza puede tener mil mensajes dependiendo de la forma, lo mismo cambiando la luminosidad del día, los colores, las luces, el clima, en fin.
Julio Cortázar en "Los aspectos del cuento" mencionaba que un buen cuentista no es aquel que fragua grandes historias sino el que tiene el poder de la magia para contarlas y no se refiere a elementos gratuitos o puramente decorativos sino a los métodos mordientes y seductores que atrapan al lector, de este modo podríamos hacer una obra maestra del vuelo de una mosca o un perfecto bodrio, de igual manera podríamos perder el poder de una gran historia o un genial guión sin el talento que se requiere para contarlo.
Para mi gusto no solo se aplica al cuento sino también a la novela, el cine, la crónica y muy especialmente a la poesía.
Yo no podría jamás cuestionar que tan loco estuvo Cortázar para escribir Axolotl, ni cuánto se drogaba Poe para llegar a escribir como lo hacía, ni al número de amores de Neruda, ni la vida personal de ningún autor, no podría cuestionar sus motivaciones ni que tan tristes estaban o no al momento de escribir sus obras.
No puedo cuestionar sus fondos sino maravillarme por la exquisitez de sus formas, no puedo exigirles explicaciones, ni dudar de ellos como personas porque lo que entregan es perfectamente superior a todos los cuestionamientos humanos.
Sus motivaciones y contenidos les pertenecen a ellos, la obra en su genialidad nos pertenece a todos.
Por mi parte tengo dos blogs, algunos han de saberlo, en la Casa del Castor puedo hablar desde mi sencillez humana y mi alegría donde convoco desde el alma, donde entrego mi contenido entero en su forma más pura.
En el otro uso un antifaz donde puedo escribir con libertad y dar rienda suelta humildemente a mi pobre poesía y donde no quisiera otra cosa que ser mirada por la forma del relato (al que podría calificar como de ciertas ambiciones literarias), sé que no siempre será asi, pero al menos quiero hacer saber que solo podría considerar aquellas valoraciones que apunten a la forma o a la generalidad del contenido y no al ánimo ni a la vida personal de quien escribe.
Es lo que creo.
Que el fondo sostiene y la forma mece,
El fondo es absoluto, la forma siempre es dinámica,
el fondo siempre es el mismo, no cambia, a menos que la forma juegue con él a su libre albedrío y lo moldee, lo seduzca, lo atrape.
El fondo es el corazón, la forma son los sentidos.
El fondo convence, la forma seduce.
Aún así nada son el uno sin el otro y sin embargo, si me volvieran a preguntar, diría que nada me gusta más en una lectura cualquiera sea que su exquisita, seductora, luminosa, musical, candente y bien cuidada forma.

jueves, junio 08, 2006

I Choose us


"La, la, la, la,
la, la, la, la, la,
means... I love you"
(Nicolas Cage, Family man)

I choose us
Me carga Nicolas Cage, porque Nicolas Cage es siempre Nicolas Cage en cada una de sus películas, siempre con esa cara de afligido ya sea en una de acción o en una romántica, pero Nicolas Cage es también como de esos placeres culpables, que aunque uno diga que no gustan igual los consume, igual he visto todas sus películas, igual algo tienen, igual me atrapan, "Hombre de familia"es una de ellas, la vi ya hace varios años (y la he visto muchas veces más) donde Cage es un magnate exitoso al que se le permite echar un vistazo a la vida que hubiese tenido si no hubiera viajado a estudiar al extranjero, si se hubiese quedado con el amor de su vida, si no se hubiese marchado dejándola atrás, en el pasado, en una vida que nunca iba a ser, sólo para ver que hubiera pasado si él hubiese optado por ello.
Y me encanta verla y reverla, porque al final (como solo era un vistazo) vuelve a su vida real, solitaria y llena de lujos.
Y me encanta verla porque yo hice exactamente lo contrario.

Me quedé.
“I choose us” le dice ella, la que hubiera sido su esposa.

Yo escojo lo nuestro.
I choose us.
La vez que escuché esa frase por primera vez fue como si las cortinas de mi mundo entero se hubiesen descorrido de una, fue la aprobación a toda mi lucha, a mi opción, fue la constatación de tantos años, de tanto tiempo, de tantas dudas... del:

¿Fue correcto? ¿La embarré? ¡Pero si era tan chica! ¿Y si no era el amor de mi vida?
Fue la certeza, el tapaboca a tantos que me dijeron: “No, tan joven jamás resulta, acuérdate, esos nunca duran mucho”
Pero se equivocaron.
Se equivocaron medio a medio y a veces me gusta mirarlos hacia atrás en el tiempo y hasta reírme un poco de ellos.
No me fui, no partí, no dirigí mi vida por esos vientos que se me venían presentando, y no lo hice porque de este lado de la cordillera estabas tú, tú floreciendo, tú y tus ojos bellos, tú y tu risa, tú y la promesa de muchos años juntos, tú y mi vida entera esperando, tú y el amor inmenso, tú parado en la mitad de mi vida, tú esperando que escogiera lo nuestro, tú.
Y escogí, no podía irme aunque el panorama de este lado se tornaba lleno de escollos, de durezas, de dolores, tan cuesta arriba...y no me fui.
Y no me equivoqué.
Tal vez sí hubiese tenido éxito, tal vez sí tendría más mundo y quien sabe cuantas historias por contar, pero no me arrepiento.
Y si, tal vez me queden un par de sueños inconclusos...escribir.. estudiar teatro...viajar...pero igual estoy feliz, porque hoy al igual que ayer y sin dudarlo ni un solo momento yo...yo escojo lo nuestro, siempre.

martes, junio 06, 2006

Teatro


"Ay mísero de mí, ay infelice!
Apurar cielos, pretendo,
ya que me tratáis así
¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo?
aunque si nací ya entiendo
que delito he cometido"
(Monólogo de Segismundo,
Calderón de la barca, La vida es sueño)

La verdad creo que siempre lo supe, que venía conmigo desde que me formatearon.
No sé como no me di cuenta antes lo mucho que me gusta, lo que me hace realmente felíz, cuánto lo necesito: el teatro.
Debí notarlo cuando salí del colegio, o quizá mucho antes, en la época que iba al taller del profesor Jeria y por motivos que nunca me apliqué en cuestionar me dejaba simpre de primer actor y digo actor porque nunca hice papeles de mujer, quien sabe por qué, tal vez porque daba con la voz, con el tono, con la fuerza dramática que requería el papel, o porque tal vez ningún compañero lo lograba...no tengo idea.
La cosa es que yo vibraba cuando el profe decía: "Usted, usted va a ser Segismundo" (o el Quijote, o El Rey Lear, o Pierrot) y la cabeza me daba vueltas de alegría y el corazón no me cabía dentro del pecho.
De todas esas cosas me olvidé cuando tuve que elegir qué estudiar, siempre anteponiendo la presión de la familia, las carreras "rentables", el tiempo que apremiaba...nunca lo dije...nunca lo supe, no sé bien por qué y la vida pasó.
O tal vez no. Tal vez en esta mi segunda mitad se me presenten las cosas de manera diferente, tal vez sí tenga una segunda oportunidad y cuando lo pienso se me atropella el gozo en la garganta como si fuera a convertirse en llanto, en emocionado y alegre llanto.
Actuar, actuar, pisar un escenario portando en la mente y en el alma un texto aprendido, un personaje que ya no lo es, que ya es uno mismo, observar las caras atentas de la gente, ver como van cambiando su expresión a medida que empiezan a sentir las emociones.
Lograrlo, transformarme, llegar arriba, llorar, reír a carcajadas, matar con furia, sacar fuera toda la cofradía de demonios que llevo dentro, los ángeles, los misterios, las dudas, todas las fuerzas reunidas.
Es todo lo que quiero, todo lo que sueño en este mundo antes de dejarlo, poder transmitir con mi voz y mi cuerpo a un público expectante que solo premie el esfuerzo con un aplauso o con una sincera emoción.
No me interesa dónde, no pienso en dinero, no podría, las pasiones no se tasan, no se transan, las pasiones se respiran, se sienten y duelen, cómo duelen...
Y no hay más, no miro más allá que ese instante mágico donde una vez más un profesor (o un director tal vez) me mire a los ojos en medio de todos mis compañeros y me diga nuevamente:
"Usted, usted va ser Segismundo"