miércoles, agosto 30, 2006

Essence of a man


La cosa es así:
Como tengo buena vista los veo de lejos, los clasifico por la forma de vestir, el porte, el pelo...si vienen fumando quedan inmediatamente descartados.
Nada me gusta menos en un hombre que esa mezcla de nicotina pegada al espíritu que tienen esos que fuman descontroladamente.
Y como no sé si es de esos o de los que fuman en forma ocasional prefiero descartarlos de una.
Cuando me cumplen los requisitos los comienzo a observar así como a unos veinte pasos de distancia, a medida que se vienen acercando... entonces me preparo (esto no es fácil), tomo una gran cantidad de aire, la boto, inspiro y expiro unas tres veces, primero cortito y luego más lento, digamos para limpiar las fosas nasales, algo así como tomarse una soda antes del café.
El encuentro es inminente, se acercan a veces lento, otras más rápido (siempre estoy preparada para ambos casos) y en la medida que se acercan comienza el scanner...formas, modos, ojos, sonrisas, hombros, estilo, ropa, el cabello siempre importante, bien cuidado, brillante y si es largo tanto mejor...
Entonces, cual Grenouille de Suskind me preparo ante la vibración inminente de aquel momento sublime, único e irrepetible en que un hombre, cualquiera sea, pasa por mi lado con esa mezcla feroz de animal salvaje y seductor apacible dejando tras de sí la estela de su esencia desatada contada y descrita en los mil fragmentos de aromas mezclados entre sí que le otorgan al macho de nuestra especie el inconfundible olor de la procreación...

Y así permanezco un instante, con los ojos cerrados, sostenida, seducida y embriagada, tratando de sostener en mi respiración cada extracto de quien acaba de pasar imperceptible por mi lado... me quedo entonces en ese aroma suspendida como queriendo saborear hasta el último cada fracción de su esencia, la siento, la huelo, la husmeo intentando separar y reconocer cada molécula para percibir el origen de cada uno de los componentes de esa mezcla deliciosa de todos los aromas de un hombre... el cuerpo, los labios, el cabello, las fragancias, el pecho...todo.
Y lo logro, no sé como lo hago pero siempre lo logro.
Y jamás me equivoco, bueno, supongo que jamás me equivoco o sueño quizá haber hallado sin temor a errores el origen de cada esencia... entonces se transforma en una fiesta de los sentidos y en un regalo a la poesía.
Lo cierto es que no es algo que haga a diario de lo contrario perdería toda originalidad el experimentarlo. Suelo hacer este juego en ciertos días en que mi sensibilidad se halla perfectamente efervescente. No pocas veces por cierto.
Pues así es la cosa, no importa la edad ni el estilo ni la raza, nada importa cuando surge esa magia especial que tiene tras de si un hombre y que solo las mujeres con nuestro sentido número 6 (o 7 u 8) podemos percibir...
Es inevitable la tentación, aunque altamente dominable, sin embargo jamás renunciaré al embrujo de los aromas de los hombres, los cientos y miles que pasan por mi lado cada día, al embrujo de su secreto encanto, a las mezclas narcóticas de perfumes y aceites naturales que se mezclan y desprenden a su paso capturándome y cautivándome en esta jungla asesina de pieles y deseos anónimos que nacen y se esfuman en un instante prodigioso, en el momento exacto y fugaz de un amor que nace y muere fulminante en el relampaguear dulce de unos ojos que se cierran en el secreto e íntimo momento de sentir al pasar la esencia deliciosa, humana, terrestre y perfectamente alcanzable como lo es el aroma de un hombre.

Y sé que las mujeres me entenderán.

jueves, agosto 24, 2006

Cuando yo te amaba...

Cuando yo te amaba sentía que tenía el mundo por delante, te miraba ahí sobre el escenario contorneándote con ese pelo maravilloso y esos ojazos repintados ... cuando todas gritábamos como locas y bailabamos desquiciadas al ritmo de los 15 años.
Era lindo cuando te amaba, cuando escuchaba a los demás decir: "Pero si éste es un maricón", y bueno, no sé ni lo sabré, pero si lo hubieras sido, habrías sido en ese minuto el maricón más exquisito de la tierra.
Fue por esa época deliciosa cuando di mi primer beso con el bajo de "Cuando pase el temblor" pisoteándome las sienes, cuando arrancábamos de los pacos después de gritar consignas en las peñas, de rajarnos las voces de tanto corear la muralla, el largo tour o la era pariendo y tomar navegaos debajo de un poncho...
Fue cuando te amaba cuando me arrancaba con la Orietta de las clases de matemáticas para irnos conversando por el bandejón central de la Alameda hasta la feria artesanal del Santa Lucía donde dábamos treinta vueltas y no comprábamos nada, no solo porque no teníamos plata ni porque conversáramos mucho sino porque la verdad verdad no tenía ningún interés en llegar a casa temprano, a esa casa que una vez estuvo colmada de amor y en esos años ya se empezaba a aventurar la decadencia y el llanto.
Fue por esos años en que te amaba que se ahorcó el Wildo, que loco, siempre pensé que se había matado por mi, después supe que algo de eso hubo, pero que en el fondo el Wildo adolecía de todo lo que tantos adolescentes adolecían por esos años, violencia, carencias, falta de oportunidades, hogares desintegrados...porque ese tiempo Gustavo, ese tiempo dolió en las venas a mi generación idealista, dolió a las familias de muchos que no supieron nunca jamás donde quedaron miles de seres queridos que fueron un día detenidos y jamás volvieron a ver. Dolió en las venas, en las sienes nuevas, en los bolsillos el tener que patear piedras depués de salir del colegio porque a la perra, a la perra mi querido, la seguimos pateando muchos de los de esa época.
A lo mejor tú ni te enteraste...o capaz que sí, seguro que sí, y tu forma de acompañarnos fue así con tu música y tu sonrisa de la que tantas nos enamoramos.

Yo de verdad te amaba, te lo digo, cuando soreías sensualote con ese peinado nuevo que después todos comenzaron a imitar...
Por estos días te he visto de nuevo cantando un temita lento de esos parecidos a los que cantabas en esos años, "Crimen" sé que se llama, estás más viejo, estás igual de lindo, algo pelado, claro, pero bueno...con los años se entiende y se perdona, aunque así entre nos... no sabes cuánto extraño tu chasca sicodélica y los pelados a mi, a mi la verdad, no me gustan nada, pero bueno, éste eres tú, así, tal cual...nunca te lo dije y ya ves, los años pasan y uno se va ocupando de otras cosas... y el mundo da vueltas y quién sabe, en una de esas, Gustavo querido, nos encontremos tú y yo algún día en algún café, nos fumaremos unos de esos que dan risa... y echaremos la tarde conversando de esos años lindos, de los tuyos, de los míos, de esos años ochenta de recuerdos y de dolores, de esos años... en los que yo te amaba.

sábado, agosto 19, 2006

Le petit prince

La noticia del cambio de guaguas en Talca me dejó medio con el corazón alborotado, la sangre en un hilo y el ánimo mal dispuesto.
Hay noticias terribles todos los días, mucho por qué sufrir y caldear el genio, sin embargo, cuando una de ellas involucra tanto el afecto me queda como un nudo raro en la garganta que me dura mucho tiempo y me cuesta desatar, es como un nudo del alma y del corazón juntos.
Nuestras peores pesadillas siempre están relacionadas con la muerte, pero sin duda alguna, las peores de todas siempre se relacionan con los hijos, como perderlos. Perderlos con la muerte debe ser devastador, pero perderlos en vida supone también un dolor difícil de imaginar.
Cuando mi pequeño príncipe nació yo tenía 17 años, guagua con guagua me decían, y cuando lo vi la primera vez mi primer sentimiento fue de devolverlo, cambiárselo a alguien, salir corriendo...era feíto como el diablo, en nada parecido a los rasgos de mi familia (todos blancos y rubios), sin embargo, pasados solamente dos minutos comencé a observarlo con paciencia y resignación, con la certeza de que era ése mi bebé y no otro, de que tendría que apechugar no más con la guaguita quie había traído al mundo, comencé a observar milímetro a milímetro su pequeña piel, a contarle sus dedos, a darle un besito, el primer besito, que difícil..., a tocarlo, las patitas, el pelo, las orejitas, y supe apenas dos minutos después de nuestro primer encuentro que ese botón morenito era completa y absolutamente mío, que tenía al fin mis labios y en su maraña de pelos descubrí también mis eternos rizos, el mismo pelo crespo.
Supe en ese minuto que nada en el mundo nos separaría jamás, que entre él y yo había un vínculo eterno e indestructible y que jamás nadie en el mundo entero podría jamás separarme de su pequeña piel morenita y brillante...igual que su papá.

Por eso me dolió saber que en Talca, un día cualquiera le dijeron a una mamá, después de 11 meses de nacido, que hubo un "lamentable error", que su hijo no era suyo sino de otra, que habría que hacer pruebas, que se castigaría a los culpables, que lo lamentaban, que los hijos debían ser cambiados nuevamente y regresar a sus familias de origen...
¿Lamentable? ¿Doloroso ¿Insólito? Nadie sino ellos mismo saben cuan lamentable, cuan doloroso y cuan insólito este espanto terrible puede llegar a ser.
Mi principito está a punto de cumplir 18 años y cada vez que lo miro lo veo como en ese primer momento cuando lo llevé a mi pecho por primera vez y se agarró como un imán a beber de su leche, cuando supe que era mío desde ese día y para siempre, aunque se vaya un día y me cristalice el alma, cuando parta con sus propias alas, seguramente muy pronto a cumplir sus sueños con el mismo amor con el que ha sido siempre criado...porque en eso anda por estos días, sentado en esa ventana de su sala planificando su futuro brillante, mirando su mañana, edificando sueños, a punto de terminar el colegio, de entrar a la universidad y de seguro lo logrará.
Siempre agradezco a Dios que las enfermeras me hayan mirado ese día con ternura y no me hubieran hecho caso cuando les dije en un puchero sollozante que mi guaguita no me gustaba, que era feíto, que mi mamá se iba a enojar cuando lo viera, que mi papá quería una guaguita rubia...y ellas solo sonrieron, me miraron como la niña pequeña que todavía era, me acariciaron la cabeza, me acomodaron a mi bebito al pecho para enseñarme a amamantarlo y sonriendo me dijeron: "Míralo bien mamita, es tu hijo... y es un hermoso Principito".


miércoles, agosto 09, 2006

Band of Brothers


Como una cofradía, algo así como más que una hermandad es lo que somos junto a estos cuatro, ya ni me acuerdo cuando nos tomamos esta foto, seguramente la tomó el Gonzalo porque es el único que no aparece allí, además fue tomada con un celular que seguramente era el de él.
Y no me acuerdo cuando la tomaron porque fotos como éstas nos hemos tomado en miles de ocasiones, de hecho cada vez que nos juntamos tratamos de posar juntos.

Soy la mayor de los cuatro y la única que no usa anteojos, siempre les digo que fui hecha con los mejores materiales...pero hay algo que nos une más allá del amor de hermanos, de la historia compartida o de la infancia felíz, es lo que llaman la fuerza de la sangre. Y hay que ver comotira la nuestra.

Cuando nos juntamos todos somos como de esas bombas atómicas que cuando caen mandan así como una onda expansiva en donde todo lo que nos rodea deja de existir...las parejas, las vidas de cada uno y hasta los hijos, hablamos entre todos el mismo idioma, nos reímos de las mismas cosas, nos miramos y nos entendemos, siempre e inmediatamente.

Claro que cada uno tiene su preferido, el Gonza se lleva mejor con la Valen (obvio, son los más chicos) yo con la Gloria, (obvio, somos las más grandes) el Fernando con la Gloria, el Gonzalo conmigo, la Valen con el Fernando y así...

Nunca he entendido mucho a esos hermanos que hablan mal unos de otros, que se pelean por una estupidez y no se hablan en meses e incluso en años...yo no podría, si me llego a enojar con uno de ellos la siguiente vez que lo veo ya he olvidado el enojo, y estoy segura que a ellos les pasa igual.

Se dice que se escribe mejor desde lo tormentoso...supongo que algo de eso me está pasando, ando hace semanas como con una alegría atragantada en el cogote que me tiene en un estado de felicidad sostenida, algo así como si me hubiera sacado de encima uno de los pesos más grandes que me había tocado cargar sobre los hombros. Lo podría asimilar a cuando a uno se le ha muerto un perro que ha estado enfermo por largo tiempo y su muerte es al fin, aunque algo triste, la más enorme tranquilidad que se puede sentir.

Algo así siento, una alegría apretada en la garganta, un alivio y gozo que me sobrepasa y el que quisiera sostener durante largo tiempo. Por eso tal vez que tampoco estoy muy inspirada para escribir desde las entrañas, tal vez si estoy siguiendo bien los consejos del flaco..

Y bueno, nada, he andado así como en un período de mucho trabajo también en el que no he podido parar a sentarme a escribir en relativa paz, y como nunca les había dedicado un post a estos cuatro, heme aquí escribiendo para ellos, para los que los conocen y para los que no, para los que me conocen a mí y sepan un poquito cuanto los quiero y me hacen falta, que sin ellos, sin sus anteojos y sus pecas me cuesta estar, me cuesta estar sin sus risas, sin sus tallas pesadas e ironías, me cuesta estar sin sus caras alegres, sin su cariño de hermanos.

Que no podría ser felíz sin el cariño de mi Gonza, el más dulce Tontograve que he conocido en mi vida, el que comparte mi magia y se maravilla con mis tonteras simples, ingenioso, bueno del alma, creativo, y el más osado genio de la familia, capaz de abandonarlo todo por una carrera llena de luz, aún contra las burlas, los prejuicios y las adversidades creo que va a ser el más devoto educador de párvulos que haya conocido, entregado a la magia de sus duendes eternos y de su amor infinito por sus parvulitos...

Que no podría vivir sin mi Glo, mi chica Cosmopolitan, tan regia y llena de alegría, la única persona en el mundo capaz de reír el día entero con mis payasadas y contagiarme de esa alegría suya y de esa sabiduría espontánea que estoy segura ni ella misma sabe que tiene, la Glo, te enterarás por este medio y no por otro que si me pidieran toda mi sangre para ti te la daría felíz.

Que mis días no serían los mismos si no hubiera nacido el Valoncito, la Valen, la última luz de la cofradía, mi Señorita cara dePizza, hermosa como ninguna, fuerte como nadie, inteligente, estoy segura que de todos es y será la única capaz de hacer llegar sus sueños hasta donde nadie lo ha conseguido, que no podría estar sin sus letras, sus visiones interesantes, sus comentarios acertados, que me sostiene como si fuera yo la menor y no ella.

Y tampoco podría estar sin mi Cerro, el Toninito, el Fernando, que fue durante tantos años el hermanito menor (hasta que llegaron los otros dos), que se forjó solo y bueno...él es especial y lo sabe. También me duele cuando tiende a desaparecer, cuando se recoge a sus rincones y nunca pide ayuda, y hace como que no nos necesita pero en el fondo sabe y nosotros sabemos, y él sabe que nosotros sabemos, que no podemos estar ni estaremos nunca jamás lo suficientemente lejos.

My Brothers, mis compipas, mi banda , mi hermandad, los Soto de Chile, cuánto hemos pasado y seguiremos pasando juntos, y espero en Dios, durante mucho, mucho tiempo más.

martes, agosto 01, 2006

¡Cómo pasa el tiempo!

Si parece que fue ayer cuando el Villouta salió en la portada de Las Últimas Noticias ventilando sus intimidades, cuando Chile entero se enteró que el tipo escribía en un blog ...
Un BLOG?... y ahí empezó todo.
El 29 de Julio del 2005 el castor preparó su mesa y abrió sus puertas al mundo, con algo de susto, sin un fin muy claro, solo sintiendo en el pecho y la piel la necesidad enorme de escribir.
La Casa del Castor es la extensión (como muchos ya lo saben) de las puertas de mi propio hogar...esa casa que encontré un día abandonada y que levanté a pulso con la ayuda de mis grandes amigos de toda la vida y que se regocija en recibirlos cada vez que alguien llega allí y que heredó ese nombre por el calor del dique invernal de los castores de Narnia, ese que recibe al que trae frío y abraza a los amigos.
La Casa del Castor es algo así como una extensión de mi propia capacidad de amar, no hallé mejor título para este blog que éste porque se ajusta exactamente a lo que aquí he querido lograr. Supongo que cuando hablo del castor hablo de mí misma, de Kiantei, la eterna Candy, mezcla de niña cargada de infancia, de mujer y de madre otro poco cargada de nostalgias y envuelta de letras.
De todo se aprende en este mundo, de lo bueno, de lo malo, de lo que sirve y de lo que no y el comprometer la vida en la palabra me ha enseñado que gran parte de ésta consiste en que una de las mejores estrategias para ganar es aprender a perder, en hacernos expertos en el arte dejar partir...dejar partir lo que nos cuesta, lo que hemos amado...momentos, sueños, personas, tiempos, dineros, experiencias, amores, batallas...dejarlos partir llegado el momento es la única forma de salir fortalecidos en la dura lucha que es la vida. Esto no significa rendirse y no luchar por ellos, sino saber reconocer cuando deben quedar atrás.
En fin, un año amigos, un año largo contabilizado en días blogs, un año de cuestionamientos y de dejar partir, un año de reencontrarme conmigo...que no me veía hace ya tanto (cono todo lo que eso implica) un año de 120 posts, de miles de visitas y cientos de comments, de varias desilusiones, de bajadas y subidas de telón, de arrebatos e intimidades, de amigos y otros no tanto, de buenas personas, de lectores amorosos, de manos lindas, de hallazgos bajo las piedras, de poetas, de vigilias, de entretelones, de entrelíneas hermosas, de furias contenidas, de verbos y sustantivos, de decisiones, de capullitos que en algún lugar comienzan a dibujarse certeros...muy certeros.
Un año de Blog, y muy contenta por eso.
Especial mención a Villouta y a la Shibuya por el empujón inicial (te sigo queriendo Shibuya), al Tontograve que abrió el blog mismo día que yo (Felíz Cumpleaños también a tí) a Hetsah, debo decirlo, presente en mi tiempo desde el post número uno, y a mis amigos entrañables, los que he tenido oportunidad de abrazar y a los que abraza mi corazón más allá de los mares, a mi ángel boricua que estará en su isla de versos, a mi Súperhéroe eterno ya estas alturas imprescindible, a los que me visitan aquí y allá (en mi alter ego) y a los que aman la poesía tanto como yo...
A todos los que me leen y han leído en este año reciban mi cariño de siempre y mi agradecimiento eterno.
Y seguiremos adelante, felíz cumpleaños y larga vida a La casa del castor.

miércoles, julio 26, 2006

¿Qué me dices?


¿Vienes?¿Te animas?
¿Te animas amor a venir a llenarme los días de soles nuevos?
Te animas a sacarme de la cobardía inexplicable que me ha entrado con los años...la cobardía absurda que me paraliza y me va cargando de sueños falsos, de emociones tardías, de fantasmas que se supone no deberían venir sino hasta muchos años después...
Te animas capullito a venir a colmarme las horas de tu fragancia de pastelito a estas alturas de mi vida cuando ya he pensado que todo está hecho, que todo está en orden, que ya más nada tengo por hacer que mirar la cosecha y los frutos jugosos que he obtenido de ella, como siempre quise que fuera, como tanto me ha costado...
Te animas a que te coma las patitas de queso hasta verte sacar una sonrisa. Mira mi amor... si hasta la piel se me eriza cuando te pienso, cuando te sueño, cuando casi me puedo sentir en el olorcito de tu respiración tibia y cortita como golpeteo que me va acelerando el corazón...por más que he intentado sentir lo contrario.
Te animas acaso a ser mi señal de cielito nuevo, el blanco al que quieren apuntar mis flechas nuevas en ese sendero que he preparado largamente, amorosamente... tal vez para ti.
Y si yo...si yo al fin te pidiera hasta tejerte real entre tanto soñarte, si decidiera al fin salir de mi rincón de temblores acobardada ante la idea de tu sola presencia, si yo me animara, mi ojitos de uvita, manitos guatonas, tesorito redondo, olorcito de miel, si yo me animara de verdad a traerte a mis brazos, a escuchar de nuevo la vocecita dulce llamándome Mamita, a sacarte de ahí, de ese capullo en flor en que esperas quizá por la leche dulce de mis pechos llenos...
Si yo tan solo tomase aire al fin y me animara...¿Tú mi amor, qué me dirías? ¿Vienes, te animas?

miércoles, julio 19, 2006

"Cotidianamente..."

Hace poco un gran amigo me hablaba sobre el valor de lo cotidiano, sobre cuánto extraña en sus días la rutina olorosa del café en las mañanas, las manos amorosas que le peinen el cabello al pasar descuidadamente, trasplantar una flor a un macetero entre dos, bañar juntos al perro, hacer el almuerzo en pareja, despertar un domingo y verle ahí, a su amor en la cama, sin peinar, sin la belleza producida, apenas con esa belleza natural de quien recién se despierta...y amarle de igual forma...
Yo, por mi parte y a este lado del océano, solo podía contemplar sus letras sin lograr entender del todo su necesidad, sin sopesar con fidelidad la carga de emoción que él ponía a cada uno de estos hechos...y no porque me fuera difícil comprenderlo, sino porque al vivirlos durante tantos años, ya casi no me detenía en admirar el valor inmenso de cada uno de esos instantes...hasta que percibí mediante la necesidad inmensa que él tenía de ellos, cuán inmenso también es el valor de lo cotidiano.
Tanto se teme a la rutina que se ha logrado desvirtuar su valor al punto de contemplarla como el peor enemigo para la vida al mirarla en clave del aburrimiento... cuando en realidad es todo lo contrario.
Si pudiésemos parar un instante para mirar nuestra vida hacia atrás veríamos con cariño y sorpresa que aquellos instantes de mayor felicidad fueron precisamente esos que estuvieron cargados con la magia de la cotidianeidad y no los otros...los de las emociones fuertes:
Los programas que veíamos de niños, los juegos con los amigos de la infancia, la comida de mamá (como nadie nunca la ha logrado hacer), las tardes en el colegio, las misas obligadas, las reuniones familiares, las navidades, el diario del Domingo, amamantar al bebé, mudarlo, el perro jugando, el gato ronroneando, en fin...
Y entonces lo entiendo, entiendo que es la rutina, el aroma cotidiano el que teje nuestros días, el que ordena nuestras formas, el que le da sentido a nuestros fondos, el que forma nuestros hábitos, el que arma nuestra historia, la cotidianeidad habla de lo que somos, de lo amorosos o difíciles que podemos llegar a ser, de cuán fácil y llena de cariño le podemos hacer la vida al otro.
Hoy aprovecho un poco esta fiebre que me tiene en cama, esta tos y esta congestión que no me deja respirar ni ir al trabajo para mirar por sobre los tejados de las otras casas, para ver como se evaporan las humedades con este sol de Julio que promete primavera, para ver a los gatos lamiéndose las patas, para ver Tom y Jerry con el mismo entusiasmo que lo veía de niña y observar, observar mi dormitorio, mi casa, las fotos de los niños, los libros, los cojines que yo misma hice, el tejido que nunca terminé, y sonreír, sonreirle a la magia de lo cotidiano, al detalle pequeño que ha hecho mi vida felíz...
Me tomaré la limonada para sentirme mejor y quedarme en este poema de Neruda que transcribo aquí para ustedes y seguir disfrutando de la gripe (a estas alturas bendita) que me ha hecho comprender a mi lejano amigo y mandarle en un beso y en este escrito mi cariño cotidiano, el de cada día.


ODA AL DÍA FELIZ
(Pablo Neruda)

Esta vez dejadme ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente que soy feliz
por los cuatro costados del corazón,
andando, durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy feliz.
Soy más innumerable que el pasto en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo, los pájaros arriba,
el mar como un anillo en mi cintura,
hecha de pan y piedra
la tierra el aire canta como una guitarra.
Tú a mi lado en la arena eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo es hoy mi alma, canto y arena,
el mundo es hoy tu boca,
dejadme en tu boca y en la arena ser feliz,
ser feliz porque si,
porque respiro y porque tú respiras,
ser feliz porque toco tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo y su frescura.
Hoy dejadme a mí solo ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz con el pasto y la arena,
ser feliz con el aire y la tierra,
ser feliz, contigo,
con tu boca,
ser feliz.

martes, julio 11, 2006

El Gran Pez y el Gran Castor

Fue cuando vi Big Fish que me di cuenta que lo mío al fin y al cabo no era patológico.
El Cine de Tim Burton siempre me ha producido ese gozo de quien está presenciando un milagro o de quien asiste a un espectáculo de magia (de la que para los pelos, no la del simple juego de barajas), ese no creer que fuera posible cuando el corazón siempre ha querido lo contrario.
El cine de Tim Burton me produce lo que en literatura me produce García Márquez, ver y ser testigo de cuando la magia se hace realidad, realidad tangible y cotidiana y propia y maravillosa como sólo la magia puede serlo.
Fue cuando vi Big Fish que entendí que la magia no solo es propiedad de la niñez sino de todo el que quiera soñarla, que es necesaria, dulce y abre todos los espectros de la vida porque habla de creer en lo imposible y hacerlo posible, de jugar a hacerlo cierto integrándolo al alma y conseguirlo de verdad.
Magia también es un poco mentir, por eso pensaba que lo mío era patológico y no sabía si porque era tremendamente mentirosa (en el sentido de inventar mundos y convencer a los demás de su existencia) o tremendamente mágica y soñadora.
Prefiero esto último aunque hay gentes, esas de las que se autodenominan prácticas (yo les llamaría tontos graves) que prefieren llamar las cosas por su nombre, pasarse la magia por buena parte y calificar deliberadamente de mentira lo que podría ser uno de los estilos de vida más gratificantes y felices que uno pueda llevar (no solo le llamaría deliberado sino injusto y prematuro)
Este tipo de personas suelen vivir los desengaños afectivos en forma muy dolorosa, precisamente porque como no conocen de las ilusiones y los sueños, cuando éstas aparecen no saben como manejarlas, se bloquean, suelen amar apasionadamente, entregarse ingenuamente con todo sin mediar nada y sus desengaños luego adquieren características de catástrofe de los cuales les cuesta mucho sobreponerse o definitivamente no lo hacen más y dejan de confiar y creer en todo y en todos.
Lo curioso es que como se sienten implacables, fuertes e invulnerables están seguros de saber dominarlo y aún más, están seguros en sus convicciones y presuponen que la gente soñadora y sensible sufre más. Error.
Convivir con la magia también consiste en comprender las imperfecciones humanas, en elevar las virtudes sin convertirlas en dioses y sopesar los defectos para aceptarlos en toda su magnitud. He ahí la diferencia.
Vivir la magia no es vivir autoengañado, es vivir bien, contento, de otra forma, con otros métodos y terminar siendo muy felíz.
A mis hijos les he contado tantas mentiras, tantas que quisiera seguir contándoselas por el resto de mi vida para poder continuar viéndoles por siempre la carita emocionada y los ojitos brillantes e iluminados que solo tienen aquellos que han heredado y comprendido la magia y aprenden a vivir en ella porque se arman de herramientas que comprenden otras lógicas diferentes a las del resto del mundo y que sirven para la vida mucho más que cualquier otra treta.
Quisiera que siempre me creyeran, como cuando eran chicos, cuando les decía que los truenos son los choques de las nubes que de puro aburridas se ponen a jugar, que la radio sonaba porque adentro había decenas de duendes trabajando en ello, que los temblores no son sino porque los países se estiran un poco y se ajustan entre sí para seguir así de pegaditos, que el ratón no trae monedas a los dientes con caries, que el cuco ciego que oyeron que andaba en el patio por las noches en realidad no representa ningún peligro porque no ve, que el viejo pascuero solo reparte hasta los diez años porque cada día nacen nuevas guaguas que lo solicitan y así, así con los años, así sin fin, así, porque de este modo han ido dulcificando los temores y cuando, ya más grandes, van entendiendo de ciencias, de física, de química, de astros y tecnologías y empiezan a comprender las razones de las cosas y desentrañar todos los misterios que una vez fueron adornados de encanto logran dimensionar con una amplitud de mente asombrosa los alcances de la magia en su más tierna infancia, el cariño con que sus padres les protegieron y alimentaron fantasías que ahora podrán comenzar a vivir, porque la magia junto con la ciencia y la realidad y las leyes de la física y de la materia y la meteorología y la geología y las matemáticas pueden vivir perfectamente en armoniosa convivencia.
Big Fish es la lucha y el triunfo de la magia ante la realidad,o más que el triunfo su complemento perfecto, es la prueba de que todo puede ser verdad cuando lo soñamos con el corazón, cuando creemos que de verdad todo existe.
Es también un poco hacerles sentir a ustedes al entrar aquí que de veras un Castor los recibe, les abre la puerta porque afuera, en este Julio invernal de Santiago, hace realmente mucho frío. Y los invita a pasar, les sirve un té en una mesa dispuesta al calor de un buen fuego y les cuenta historias, historias de magia (o de mentiras, como quieran llamarles), historias simples de una vida también muy simple y ninguno de ustedes me podrá decir que no pudo ver realmente después de leer todo esto cómo el Señor Castor los miró por sobre sus anteojos y les regaló una sonrisa.

lunes, julio 03, 2006

Adiós Flaco

-Tú escribís súper bien-
Me dijo el flaco Cristian cuando le fui a dar mi abrazo a su oficina después de recibir su mail donde anunciaba que renunciaba después de 4 años trabajando acá.
Con el flaco entramos juntos y nunca hemos tenido mucho feeling.
-Hola flaco, que tal estás?- Buen día flaco, ¿Cómo está tú bebé?-o- ¿Eh, todo bien flaco?
Y si, todo bien, gracias por preguntar.
Cordialidad, así podría definir nuestra relación laboral, de cordialidad.
Nunca grandes dramas, nunca atados ni cahuines, un par de encontrones nada mayores ni que merezcan ser recordados, mucha cordialidad...y eso.
Lo que pasaba con el flaco es que es terriblemente espiritual, se encierra en si mismo más que por habitualidad por estilo de vida.
Papá soltero, buena facha, amante de su hija, periodista de la Católica, trabajador, tremendamente católico, autoexigente, en fin, un buen cabro.
A veces su espiritualidad me chocaba - Cómo tanto - decía yo, a veces me lo encontraba sólo en la capilla con una vela encendida y orando con los ojos cerrados.
Al principio siempre me cuestioné que no fuera más que una pose, el flaco es mino y más que mal a las niñas les atraen los tipos, digamos, distintos.
Pero no, no era pose, el flaco ES así, y siempre evitaba con él ciertos temas, muy especialmente cuando se trataban de fe.
–Esta lata no me la banco- me decía a mi misma, y me escabullía olímpicamente a todo lo que pudiera oler a eso.
Yo no cachaba que el flaco me leía y no cachaba porque no le he dado la dirección de mi blog prácticamente a nadie acá en el trabajo.
Bueno sí, al Luchito, pero al Luchito porque es lindo y me miraba con esos ojazos verdes de sultán satisfecho y me decía con voz de Clark Gable: ¿Qué escribes? Y yo la muy...me sumergía en la verdura de su ojos y le exhalaba con una sonrisa y las pestañas flameantes: “Mi blog”, y el Luchito respondiendo a la coquetería me lanzaba: ¿Y puedo leerlo?
Claro, ésta es mi dirección. Y yo que había jurado jamás transigir ante nadie de este trabajo me sorprendía ingenuamente entregándole la dirección de uno de mis más preciados tesoros al famoso Luchito.
Error, porque el Luchito es el asistente del flaco y son tremendos amigos también.
Fue por esos días que el flaco comenzó a leerme sin que yo me enterara sino hasta mucho tiempo después.
Pero esta vez fue distinto, el flaco se va para siempre en busca de desafíos nuevos y estimulantes para su carrera, se va para crecer y surgir y me subió una pena rara, como de esas penas que uno no sabe que le pueden salir del alma porque nunca has llegado a notar como crece el cariño por alguien sino hasta que lo pierdes.
Y en el abrazo que le di al flaco sentí su cariño también y el feeling que siempre pensé que no hubo se fue al diablo porque fuimos como dos hermanos chicos que viven juntos tanto tiempo y que igual nunca se dicen cuanto se quieren y hubo eso, más que feeling, un gran cariño.
Fue entonces cuando se tomó la libertad de darme un consejo, esos de los que solía arrancarme, esos de la índole espiritual, pero como no tenía escapatoria porque estábamos solos y yo fui a eso, a conversar, me largó:
“Te sugiero que siempre escribas desde la felicidad, desde Dios, aún mirando los problemas de la gente, la miseria humana y los dolores, hazlo siempre desde el lado de Dios y no del otro”
Y el clic fue inmediato, como si me sacaran los lentes oscuros y pudiera ver de nuevo el mundo en toda la amplitud de sus colores.
Algunos saben, he estado realmente mal toda la primera mitad de este año, por varias cosas, temas de vida y tonteras inventadas que se han confabulado en mi contra. He conocido demonios que ni siquiera pensé que existían en mí, sentimientos atroces y confusos, he conocido personas, brujas y diablos que han logrado sacar lo peor de mi, gente con la que no quisiera volver a vincularme nunca más en mi vida pero ahí están, en el mundo, y me los puedo volver a encontrar en cualquier minuto.
Y como mi decreto es comprometer la vida en la palabra escrita no he hecho más que escribir sobre ello. Y no me gusta. NO quiero más. Quiero zafarme y a veces siento que no puedo, que son como droga y que me absorben pero que sigo y seguiré intentándolo, reencontrarme con lo que era y lo que creo que aún soy, una tonta buena, tontabuena llena de alegría y energía positiva y sensibilidad, una tontabuena que cree en la gente, en el cariño desinteresado, en las conexiones más allá de las lógicas humanas, una tontabuena que no entiende (porque debe ser muy tonta) como diablos se puede entregar tanto cariño a alguien que solo es capaz de devolver agresividad y mala onda.
Y no, ya no quiero más.
El flaco me miró a los ojos, pero a los ojos del alma con lo que me dijo, como si hubiese percibido todo esto. El flaco es limpio de adentro y yo quisiera ser como él.
Y escribir del lado de Dios es un poco eso, a eso se refiere, a la alianza con las cosas buenas, con las buenas intenciones, la gratitud, la esperanza, el amor, la confianza, la paz, la amistad, y este mundo blog también está lleno de gente de este tipo, mis amigos más queridos. Y no solo de los otros.
Lo vamos a intentar flaco, será mi desafío y mi promesa.
Que te vaya bien loco lindo en todo lo que emprendas (sé que me sigues leyendo), te abrazo como hoy y a la distancia cuando la perspectiva del tiempo ya no nos tenga más juntos.
Me miraste a los ojos y te lo agradezco.
Suerte amigo, te quiero caleta.

miércoles, junio 28, 2006

Todo Tuyo


Me tiene chata la hoguera de las vanidades publicada en tanto blog, me tiene chata el juego de los egos levantados, me tienen chatas las pataletas baratas, los comments auto inflados, la mala onda.
La verdad es que para ser honesta igual me daría un poco de lata ver algunos de mis poemas publicados en otro blog adjudicándose la autoría, no lo niego, pero aparte de la lata estaría realmente muy lejos de armar un escándalo al respecto, mucho menos de entablar acciones legales.
No tengo bien claro para que sirve realmente esa famosa licencia Creative Commons, incluso debo confesar que la puse acá simplemente porsiaca, porsiaca de no sé qué diablos pero porsiaca.
Derechos de autor? en Internet? me permito reír a carcajadas.
Claro que es cosa de sentido común, yo al menos no sería capaz de venir y plagiar un escrito por muy lejano que éste se encuentre (aunque en rigor nada en Internet es lejano) y publicarlo como mío.
Por decencia, moral, qué se yo, no lo haría.
Pero mis escritos, mis escritos los publico bajo un nombre que no es el mío en una dirección www de uso público ante miles de usuarios en el mundo entero. Fue mi opción. Mi opción es subirlos a la web, entregarlos, mostrarlos ahí están, para ser leídos, soñados, usados...en fin.
Lo digo porque me he topado con cada caso, con cada escándalo gritando al mundo la autoría de relatos, algunos incluso de una calidad bastante precaria.
Mi opción es el blog, mi opción es el anonimato, mi opción es subirlos a la web y regalarlos al mundo y si alguien va y los publica a su nombre, bueno, lata, pero qué le voy a hacer, si otro va y lo regala como suyo, bueno, estará de Dios, si otro va y arma un libro y lo llega a publicar y ganar plata con eso (vaya a saber uno), bueno, también creo en la justicia divina, en que cada cosa cae por su propio peso y que el talento al fin y al cabo es inplagiable (nosé si existe esa palabra pero supongo que se entiende).
Mi opción es el bajo perfil, mi opción es no contestar cada uno de mis comments, mi opción es hablar en primera persona porque creo que eso habla de honestidad, mi opción es el blog (que si no, mejor busco una editorial que me publique con mi nombre verdadero y todo y a ver si vendo), mi opción es sentir que cada una de mis creaciones es un regalo, a mí misma, a quien me esté inspirando en el minuto, a mi familia, a mis amigos, al mundo entero.
Hace poco me escribió una niña de Argentina, la Flo (saludos Flo), no tiene blog, no le gusta, tampoco deja comments, me agregó a su msn y me manda mails, me dice que siempre me lee, que le gusta lo que escribo y que le ha regalado mis poemas a su novio, los que más le han gustado.
A mí la dicha me sobrecogió el corazón, me sentí como si me hubieran entregado el Nobel, como recompensada, en fin, felíz y nunca se me ocurrió preguntarle si me mencionó, si citó mi nombre al menos o qué se yo, a mi lo único que me llenó el alma fue que a alguien en el mundo le gustó tanto algo que yo escribí con el corazón que fue capaz de regalarlo. Ahí morí.
Humildad por favor, basta de egocentrismos, de torpezas, de soñar que nuestro talento es tan inconmesurable que no puede venir cualquier indigno y tomarlo como suyo, basta de llanto, que estupidez.
Es mi humilde opinión, mi opción es ésta, como de otros tantos miles que escriben desde su simpleza, mi opción es la gratuidad, escribir para mí y para todos (que si no mejor escribo en un archivo de Word)
El cariño con que escribo me alcanza, de eso estoy segura, para entregarlo al mundo virtual a su completa disposición, para eso escribo, para eso comparto, y mis pobres versos bien pueden ser ocupados por quien los quiera y el que me quiera reconocer, bien y si no, bueno, para eso estamos, no les quepa duda, que para eso estamos.