
Juro que le tenía fe.
Juro que no hallaba la hora en que los choferes dejaran de ser asaltados y se subieran payasos transpirados a agarrar a la gente pal chuleteo y heladeros lanzas, y que las micros no les pararan a los escolares y los trataran mal.
Juro que odiaba la 300 por flayte, a la 248 por tortuga, a la 422 por que no pasaba nunca, a la 204 por darse la tremenda vuelta, a la 228 por pasar tan lejos.
Pero diablos, al menos me dejaban en la pega en media hora y por $380 y si faltaba una al menos tenía a la otra o a la otra o a la otra.
Estoy con rabia, estoy con rabia por la gente, estoy con rabia por el tiempo perdido, estoy con rabia porque le tenía fe, juro que le tenía fe y la mejor disposición. Y ya no.
Han pasado los días y al menos ya no se siente tanto calor como hace un par de semanas, el aire más fresco colabora en parte con hacernos el trayecto más grato.
Siempre he sido paciente, sobre todo con las ocurrentes ideas de cada uno de estos gobiernos que nosotros mismos hemos elegido.
Pero este plan está muy lejos de haber sido bien pensado, la idea es buena, lo reconozco, sin embargo, para que una idea buena prospere todos los factores que la sostienen tienen que haber sido cuidadosamente pulidos y estratégicamente planificados. No es el caso.
No sé que va a pasar y ya no voy a seguir escribiendo por ahora porque tengo mucha rabia y no quiero desprestigiarme en este sitio con todas las palabrotas que en estos instantes me consumen.
Se me agota la paciencia y me comienza a inundar el desespero.
Amigos del extranjero, no voy a invitarlos a conocer la capital de mi país.... por ahora.





