sábado, octubre 04, 2008
lunes, septiembre 15, 2008
¡Alegría en La Casa del castor!...Nos ha nacido una Princesa...

Este 12 de Septiembre despuntando la madrugada nos ha nacido una princesa con recados de primavera.
Una princesa de pétalos de rosa, de belleza inmaculada y manitos de hada.
Una princesa de llanto cortito, de piel perfumada y besitos azucarados.
Y esta Casa del Castor se viste de fiesta y la alegría le desborda por todos los rincones revestidos del milagro y la magia ...
Estoy felíz, dichosa, que más puedo decir, que más puedo escribir...más nada, porque se me agolpa el llanto en la garganta...y es llanto porque la felicidad que se me está saliendo por todas las costuras del corazón y de mi vida entera se transforma entonces en lágrimas y perlas...
Por el cariño de los amigos, por la conjunción de los astros, por los regalos de mis hadas, por la unión de toda la familia, por las manos de mi amado, por sus besos, por el amor absoluto hecho princesa, por el amor en toda la dimensión de la palabra.
Capullito, mi Palomita, Palito de rosa, mi ángel, mi princesa... Bienvenida a este mundo.
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jueves, septiembre 04, 2008
Días felices...

Tengo el alma concentrada en mis adentros, en mis honduras, por eso no puedo pensar en nada más, ni en leer nada (ni los diarios), ni en escribir siquiera.
Es como un estado mágico de conexión pura, cósmica, casi mitológica, una conexión con todo el ser mujer, con toda una historia anidada en milenios... vientre tras vientre hasta llegar hasta este instante mágico, único e irrepetible en que daré a luz a mi Paloma, mi Capullito bordada en hilos de tantas estirpes juntas.
Es como si todos mis ancestros me hablaran a través de este vientre florido, como si todas las voces de otras épocas y otros tiempos vinieran a celebrarme en una fiesta, como si en este acontecimiento hubiese convocado a todos los que se fueron, a los que sucumbieron a mil naufragios, a todas las hadas, a todos los goces del hondo universo.
Y ya me queda poco tiempo, quizá horas, pues probablemente este Capullito nazca en estos días, mañana...el fin de semana tal vez.
Ya todos los vientos comenzaron a agitarse en mi entorno, ya todas las brisas de esta Primavera comienzan a gritarme su nombre con fuerza cuando el invierno se bate en retirada y se depide en silbidos de nubes viajeras hilvanando en reverencia sus últimas gotas, sus últimos fríos, sus débiles hielos...
Mi amiga Pancha está en Chile, cruzó el Atlántico para venir a verme y quiero pensar egoístamente en que no emigró tan solo para abrazar su patria sino para venir especialmente a mi encuentro.
Y es un regalo que de su helada Munich llegase justo para abrazarme en estos momentos.
Y su sonrisa de ojos de cristal me habla de paz y sus manos hermanas me acunan en la víspera de la magia y el milagro de dar a luz.
Ya me queda poco, es curioso como al dejarles fluir las letras llegan solas, como hadas que duermen en la punta de los dedos y solo basta un leve toque para despertarlas de nuevo.
Es curioso como se resiste uno a ese despierte pero bue...habitan en cada rincón de los que amamos las letras y acá están, de vuelta en esta fiesta de rayos de luz marcada por la alegría mansa y tibia , queriendo y haciendo de mis dedos lo que llega de los sueños...
Capullito dormida, Vidalita, Paloma de azúcar rosa, cántaro de mis danzas recónditas...te espero entonces a tientas en cada suspiro de primavera, en el perfume de las piedras y en el lenguaje de todos mis secretos.
Te animaste, vienes, eres valiente Capullito, desafiante pedazo de luna que me habita en aguas cálidas, vienes a probar del ancho de mis alas, del abrazo inmenso de una familia cómplice en amores y luces que habitan esta Casa del Castor para aprender el lenguaje de nuestros besos y los secretos de la tierra bajo nuestros pies.
Y acá estamos para acunar tu cabeza en nuestras manos, estamos listos, preparados para amarte en cuna de estrellas y caricias de luna, está todo dispuesto...puedes llegar cuando quieras...
Es como un estado mágico de conexión pura, cósmica, casi mitológica, una conexión con todo el ser mujer, con toda una historia anidada en milenios... vientre tras vientre hasta llegar hasta este instante mágico, único e irrepetible en que daré a luz a mi Paloma, mi Capullito bordada en hilos de tantas estirpes juntas.
Es como si todos mis ancestros me hablaran a través de este vientre florido, como si todas las voces de otras épocas y otros tiempos vinieran a celebrarme en una fiesta, como si en este acontecimiento hubiese convocado a todos los que se fueron, a los que sucumbieron a mil naufragios, a todas las hadas, a todos los goces del hondo universo.
Y ya me queda poco tiempo, quizá horas, pues probablemente este Capullito nazca en estos días, mañana...el fin de semana tal vez.
Ya todos los vientos comenzaron a agitarse en mi entorno, ya todas las brisas de esta Primavera comienzan a gritarme su nombre con fuerza cuando el invierno se bate en retirada y se depide en silbidos de nubes viajeras hilvanando en reverencia sus últimas gotas, sus últimos fríos, sus débiles hielos...
Mi amiga Pancha está en Chile, cruzó el Atlántico para venir a verme y quiero pensar egoístamente en que no emigró tan solo para abrazar su patria sino para venir especialmente a mi encuentro.
Y es un regalo que de su helada Munich llegase justo para abrazarme en estos momentos.
Y su sonrisa de ojos de cristal me habla de paz y sus manos hermanas me acunan en la víspera de la magia y el milagro de dar a luz.
Ya me queda poco, es curioso como al dejarles fluir las letras llegan solas, como hadas que duermen en la punta de los dedos y solo basta un leve toque para despertarlas de nuevo.
Es curioso como se resiste uno a ese despierte pero bue...habitan en cada rincón de los que amamos las letras y acá están, de vuelta en esta fiesta de rayos de luz marcada por la alegría mansa y tibia , queriendo y haciendo de mis dedos lo que llega de los sueños...
Capullito dormida, Vidalita, Paloma de azúcar rosa, cántaro de mis danzas recónditas...te espero entonces a tientas en cada suspiro de primavera, en el perfume de las piedras y en el lenguaje de todos mis secretos.
Te animaste, vienes, eres valiente Capullito, desafiante pedazo de luna que me habita en aguas cálidas, vienes a probar del ancho de mis alas, del abrazo inmenso de una familia cómplice en amores y luces que habitan esta Casa del Castor para aprender el lenguaje de nuestros besos y los secretos de la tierra bajo nuestros pies.
Y acá estamos para acunar tu cabeza en nuestras manos, estamos listos, preparados para amarte en cuna de estrellas y caricias de luna, está todo dispuesto...puedes llegar cuando quieras...
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Etiquetas:
Capullito,
De Destellos
viernes, agosto 29, 2008
viernes, julio 18, 2008
Un favorcito...
A ver si mientras regresamos nuestros amigos de Chile nos ayudan a juntar puntos en los clubs de Bebés...
Si compran en Ripley...

O si compran en Falabella...

Y nos ayudan a juntar puntos para Capullito.
Un beso grande.
jueves, junio 26, 2008
Actualizando...

Uno debiera ser siempre fiel a sí mismo y no hacer no más que lo que tenga ganas de hacer.
Uno debiera en su espacio propio sentirse siempre en la libertad de hacer y decir lo que le parezca.
Y esa ha sido mi lucha constante al escribir estas páginas.
No lograr dejar de pensar en los ojos que la leen.
Y pierdo, más seguido de lo que quisiera, esa libertad de expresarme.
Como ahora, por ejemplo, en que por estos días me mueve la vida interior y no las ganas por escribir.
Por tanto aplico actualizar hoy para dejar a mis amigos esa tranquilidad de saber que estoy bien y que no los olvido.
Porque me han escrito varios y entiendo su delicada preocupación.
Sin embargo, por estos días me bato en la deliciosa rutina de esperar a mi bebé, que crece y se fortalece sin mayores problemas, que cree que la panza le pertenece por completo (y en rigor así es) porque se desplaza desde los más recónditos rincones hasta los lugares más insospechados generándome los más exquisitos sentimientos y sensaciones que una mujer puede sentir.
Sensaciones que hace tanto no sentía y que extrañaba desde que tengo uso de mi nostalgias.
Que sigo en los mails, como siempre, que sigo ahora en el ya tan célebre Facebook encontrándome con amigos lejanos que ya hacía yo viviendo en quien sabe qué galaxias.
Y sigo estando también, como siempre haciendo labores de editora en el blog de las Mujeres chilenas de 30 en quienes he encontrado la hermandad de una cofradía y la mística necesaria para hacer del batir de alas diario una razón más para que valga la pena estar vivo.
En ese blog me encontrarán escribiendo sagradamente Viernes por medio...es mi deber.
Por tanto dejo un abrazo enorme a mis grandes amigos de siempre que pasan y saludan, por cierto a la Gran Petra, mal portada número uno, a mi Fran, a Mentecato, a Diana, a Art Pepper, a Polaroid, al profe Carvallo, a Fernando, a Rodrigo y a todos aquellos que en algún minuto de la vida han pasado y pensado en los pasos de esta Castora.
Sigo en la dulce espera de mi Castorcita y al que quiera encontrarme...pues solo basta un toco toc en esta puerta.... que la abriré con todo gusto como con todo gusto les he abierto mi corazón.
miércoles, junio 11, 2008
Magnífica
Te recuerdo entre las flores de tu terraza cantando arias de amor en el crepúsculo del tiempo, imagino el destello triunfal de tu sonrisa y el corazón alborotado por la nostalgia de tus regiones ancestrales.Te imagino estremeciendo al mundo con el aliento mágico de tu belleza y los encantos de tus costumbres sin mácula por donde el tiempo se había olvidado de pasar hasta muchos años más tarde.
Tendría que haberte visto en el Santiago de nuestras nostalgias, tendría que haber sentido tu miedo cuando el resto del mundo se desmoronaba en la guerra y haberte visto llorar el aroma de mil historias de continentes viejos para entender el presente.
Hay que verte hoy día, te conservas espléndida, magnífica como la luz de diamante de otros tiempos, con tu caminar de ángel sin alas en los albores de la vejez, con la misma belleza de antaño dibujada en el aura y tus sigilosos pasos de luna moviéndose suave al ritmo del viejo mambo.
Así te conservo en mi mente, así te dibujan mis letras, así te tomo las manos ya cansadas de tantas épocas, de tanto resistir al tiempo, de tanto ganarle a las penas. Así te busco la mirada, en el verde vidrioso de tus dulces ojitos de siempre.Y así prefiero llamarte: Magnífica!. Como te llamaban antes cuando deslumbrabas de belleza evanescente, prefiero llamarte Magnífica, magnífica para siempre ya que nunca te pude llamar abuela.
sábado, junio 07, 2008
Mi chico oscuro preferido

Suele pasar que aunque uno vea la vida en colores se deja en ocasiones seducir sin contemplaciones por la gamma más brillante de los negros mas refulgentes.
Negro en tonos que susurran noche y brillan en su penumbra.
Negro de cuervos y claustrofobia acompasada por música que mana por sí sola a borbotones como si fluyera de la misma oscuridad.
Y Robert es eso y más, Robert es la cura y la enfermedad juntas, es soneto nocturno, voz cansada y ardiente, poesía en partitura remota, sombra de calles rotas y vicios humeantes.
Ya casi no recuerdo cuando le oí por vez primera, seguramente en los inicios de los 80 y ahí se quedó, agazapado en mis nostalgias y mis presentes, en la vigilia de las sombras llenándome de su poesía de luna ocre.
Casi no le hablo de él a nadie, casi no se lo recomiendo a nadie, pues no quiero compartirlo con nadie, como si en esa fantasía egoísta pudiese amarrarle y condenarle a cantarme tan solo a mi el rumor oscuro de su ferocidad adormecida.
Y yo, yo a dejarme envolver aunque pasen los años en sus garras de sombra silente para ser tragada y consumida por las fauces oscuras ...de su cura.
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miércoles, junio 04, 2008
Tú y Yo...

Y ahí estamos... las dos guatonas, una con la otra, juntas para todos lados, para arriba y para abajo, subiendo y bajando escalas, trabajando, respirando apenas, descansando a tramos, batallando este invierno, saltando estos charcos de lluvia, cumpliéndole al día, ordenando la casa, tus cosas, las mías, respirando familia, aires de este Otoño que más parece invierno y disfrutando cada instante... Capullito.
Yo a tu lado y tú al mío.
Yo abrigándote el crecer.
Tú hablándome en secreto los misterios de tu arribo.
Yo aguardo.
Tú vienes y las letras comienzan a volar solas como palomas de tardes de plaza.
Y yo te espero.
Tú caminas sigilosa por los prados de mis ansias.
te ríes de mis cansancios...
y yo sucumbo a tu ritmos precisos, a tus despertares de madrugada, a tus danzas nocturnas.
Me habitas entre tus sueños de agua.
Y yo te sostengo Capullito dormido entre giros de cometas mientras la luna se asoma mordida de invierno.
Y así se van las horas desde que te animaste al fin a llenarme los días de tu fragancia de pastelito...porque a ti apuntaron mis flechas cuando buscaba mis rumbos, a ti me guiaron los astros cuando todos mis dedos hilaron poemas y vi dibujado tu nombre...Paloma... en todas las señales de mi cielo...
Yo a tu lado y tú al mío.
Yo abrigándote el crecer.
Tú hablándome en secreto los misterios de tu arribo.
Yo aguardo.
Tú vienes y las letras comienzan a volar solas como palomas de tardes de plaza.
Y yo te espero.
Tú caminas sigilosa por los prados de mis ansias.
te ríes de mis cansancios...
y yo sucumbo a tu ritmos precisos, a tus despertares de madrugada, a tus danzas nocturnas.
Me habitas entre tus sueños de agua.
Y yo te sostengo Capullito dormido entre giros de cometas mientras la luna se asoma mordida de invierno.
Y así se van las horas desde que te animaste al fin a llenarme los días de tu fragancia de pastelito...porque a ti apuntaron mis flechas cuando buscaba mis rumbos, a ti me guiaron los astros cuando todos mis dedos hilaron poemas y vi dibujado tu nombre...Paloma... en todas las señales de mi cielo...
miércoles, mayo 28, 2008
De gotas de lluvia y viejas mansiones

Siempre que llueve me acuerdo de la Pamela González.
Más que de la Pamela González de lo que me acuerdo es de su casa añosa con miles de rincones, de la escalera de madera que crujía entera y de la leche con plátano que nos daba la señora Raquel, su mamá.
Cuando uno es chico y pobre hay cosas que se le quedan en la cabeza que le marcan de por vida.
La casa de la Pamela González para mi fue una de esas.
Me dejaban con ella y la señora Raquel mientras mi mamá trabajaba, entonces era como entrar a un mundo de cuentos al que yo no tenía acceso y de repente estaba ahí... al otro lado, como si fuese el ropero de Narnia.
Tenía la Pamela un dormitorio de techos altos con una cama con cojines de vuelos rosados y muchas muñecas de vestidos preciosos y cada vez que uno pisaba las reluciente tablas del piso al entrar se oía un crujir a cada tanto.
La cocina, donde nos daban leche con plátano, era un mundo mágico aparte, era muy luminosa, la recuerdo llena de ventanitas por donde se podía ver la lluvia caer.
Bajábamos la escalera de grandes peldaños resbalándonos por la baranda curva y como éramos compañeras de curso hacíamos las tareas juntas frente a la luz del ventanal mientras veíamos caer la lluvia.
Creo que dormí en esa casa varias veces pensando que de un momento a otro las escobas saldrían de abajo de la escala para recorrer los rincones y enredarse en amenas charlas con los estropajos de la cocina de palomares y convidarían al séquito de muñecas a la reunión que los utensilios domésticos suelen hacer por la noche en todas las casas mágicas.
De vez en cuando voy al sector de esa casa añosa en pleno Barrio Bellavista donde ahora muchas de ellas se han transformado en pubs o discotecas y ya nada queda de ella ni de esos años de jardín infantil cuando las calles se llenaban de hojas de plátanos orientales y pelusas mágicas.
Solo los adoquines de la vereda siguen siendo los mismos y la cercanía del cerro que de cuando en cuando nos regala el rugir del león desde su zoológico verde.
También la Pamela González con su cola de caballo atada con cintas y su sonrisa de dientes lindos se perdieron en algún rincón del tiempo y la nostalgia pues quizá nunca vuelva a saber de ella.
Seguramente su casa y su historia quedó archivada en los recuerdos de los niños que fuimos, de la Pamela, de sus primos, de sus amigos y de las que fuimos sus compañeras de curso que hoy, más de treinta años después todavía al sentrse frente a una ventana bajo la lluvia podemos escuchar el crujir de su escalera y sonreirnos con el recuerdo de los bigotes blancos de la deliciosa leche con plátano servida en la más mágica de las casonas de nuestro Santiago de otoños ya lejanos.
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