lunes, abril 16, 2007

La Esencia de la Creatividad


Jean Baptiste Grenouille poseía el talento del olfato.
Tenía la facultad de percibir todos los aromas del mundo y apoderarse de ellos de tal modo que fuese capaz aún con los ojos cerrados de hacerlos transitar por todo su cuerpo y así, fragmento a fragmento separarlos uno a uno para disfrutarlos en su esencia más primitiva hasta lograr el éxtasis absoluto del disfrute alevoso del más dulce de los placeres a los que puede acceder un ser humano... las esencias, que no son otra cosa que el alma de cada cual.

Sin embargo, aunque podría haberse quedado en el instinto remoto de regocijarse en las fragancias quiso descubrir el sentido de su talento y en la aplicación de todos los instrumentos para sacarle al fin a su inusual don algún provecho.
De este modo determinó que era el único hombre en el mundo capaz de crear la perfección:

Un perfume.

No un perfume cualquiera sino la combinación de los aromas más puros y exquisitos de toda la faz de la tierra...
Para eso se instruyó en las artes de la perfumería, se educó en los conocimientos más acabados de la destilación, se aplicó con determinación hasta estar seguro de poseer todas las herramientas que harían de él un maestro.
Y lo consiguió.
Y el producto de su creación resultó ser la esencia por excelencia, el aroma de los ángeles, la fragancia que nos han negado todos los dioses y que al más tenue de los contactos con el olfato es capaz de elevarnos hasta una condición etérea, mecernos al viento, regalarnos la magia, la brisa, el perdón, el éxtasis ... la gloria.

No es la historia del asesino la que me conmueve, ni la del París inmundo y atrapante en su decadencia en el que transitan los hechos... lo que me conmueve hasta el sollozo es la capacidad de reconocer aquel don escondido y menospreciado que podemos estar gestando en nuestro interior y que no somos capaces de ver, de exaltar, de examinar en todas sus fases.
Lo que me conmueve es cuando se confabula el universo entero en torno a la magia noble de ensalzar aquello para lo que hemos nacido.
Entonces el sentido de la vida se quita todos sus velos y aparece frente a nosotros en toda su magnificencia, como si siempre hubiese estado allí, frente a nuestros ojos dispuesto a ser admirado, contemplado y enaltecido, dispuesto a ser devorado con nuestra existencia terrenal y puesto en marcha.

Crear, crear en toda su magnitud, descifrar nuestros códigos más secretos, desmenuzar todo el potencial puesto en nuestras manos, en nuestros sentidos, en cada célula de nuestra piel y dejarlo ser, entretejerse, salir a flote.
Nuestra capacidad creadora es infinita, mágica, intransable, intransferible.
Sea cual se a nuestro talento nuestra misión es ser capaces de reconocerlo y dejarlo batir sus alas para ser gestores y creadores aunque nos cueste la muerte de aquel fruto de nuestra creación que nos llevará a la cumbre de todos los poderes:
El mejor de nuestros perfumes.

martes, abril 10, 2007

Repartiendo Magia

"En el mismo instante, en un restaurante cerca del Moulin de la Gallette, el viento se colaba como por arte de magia bajo un mantel haciendo bailar las copas sin que nadie lo viera..."



A veces siento que hay personas que han nacido con el corazón más grande.
No digo bueno ni mejor, digo grande.
Grande casi literalmente, grande con esa capacidad de ser felices solo asistiendo al milagro de la felicidad de otros.

Grande con más amor para dar del que legalmente les está permitido entregar, eso quiere decir, trascendiendo familia, amistades, parentelas... amor rebosante y verdadero cruzando fronteras y razas, grande abarcando terrenos grandes.
Como los misioneros en tierras inhóspitas, por ejemplo, como los santos (quizá).

A veces siento que el amor que hay dentro del pecho es infinitamente mayor que el que estamos condenados a dar por opción o por papeles.
A veces siento que estoy parada al borde de un acantilado con la certeza absoluta que si doy un solo paso más seré capaz de volar.
Un momento de mi vida en el que soy capaz de todo y en el que el corazón ya no me cabe dentro del pecho, que puedo amar a mil por hora sin importar nada más, por el solo y simple ejercicio de amar, tan solo porque creo que amar es bueno para el alma.

Hace unos días vi Amelie por primera vez.
Fue como asistir al prodigio de una criatura adorable cuyo solo y simple sueño consistía en intervenir estratégicamente en la vida de los demás con el fin de hacerles la vida más amable y feliz.
Amélie, una estratega de la magia (en un Paris que si ya es bellísimo, en esta historia roza lo mítico), que se inventó juegos en las nubes, que lanzó por satisfacción piedras al Sena, que observó a la gente y dejó volar su imaginación me habló del lugar en el que me gusta estar, el mundo entero como un solo torbellino de magia insuflada a los pulmones.

Hay muchos que creen que no se puede, pero se puede.

Es cosa de detenerse y observar, de hacer el ejercicio de escucharse el propio corazón, tan atentamente y en tanto silencio que el bombeo llegue a inundarnos por completo y todo nuestro cuerpo sea un solo latir, un solo sonar de tambores, hasta sentir como el corazón crece y crece de tal modo que se logra amar a una furia y a una velocidad indescriptibles.
Entonces se engarzan prodigiosamente el gusto de reconocernos humanos contradictorios e imperfectos pero conocedores de todos los secretos de la vida y el poder absoluto de hacer crecer el corazón a voluntad para destinarlo al solo placer de repartir magia.
¡Qué sería de nosotros sin las nubes!

Parece una locura.
pero se puede.
Estoy segura que se puede.

lunes, abril 09, 2007

Libertad

Cuando uno escribe es inevitable pensar en los ojos que le seguirán con atención.
Y en esa lógica es tremendamente difícil escribir en libertad.
A veces uno escribe para si mismo, se deja envolver por la magia del día, el estado del tiempo, el clima, los ánimos y entonces las letras florecen como testimonio auténtico del pasar de los días.
En otras ocasiones, al pensar en los ojos tras la pantalla y lo que ellos provocan se lanzan misiles teledirigidos con la sola intencion de llegar directamente a un blanco.

Sin embargo no hay valor más dulce y sonoro que el ejercicio de escribir en libertad, en la libertad de crear sin pensar en mas allá, sin sentirse atado, perseguido, acosado, juzgado, malinterpretado...
Escribir, escribirlo todo, que don tan maravilloso, soltarse las amarras, volar sin tajamares de racionalización, sin ataduras, sin esperar reacciones ni aventurar respuestas...volar al escribir, escribir al volar, hacer volar techumbres, barajas, sombreros, relojes con las alas extendidas como arcoiris embriagados en luces.

Tan solo destellos.
Letras que se atropellan, que van y vienen, poesía que se ahoga y se contiene en la garganta, que más da que haya mil ojos tras esta pantalla cuando el punto aparte no es más que la constelación de todas las maravillas.
Solo escribiendo en libertad podemos gritar en todos los idiomas vestidos de rutilantes arlequines.

No volveré a sentirme con las manos atadas ni con mil ojos siguiendo la huella de mis pasos, que más da, si es el silencio al fin el que resguarda y fiscaliza nuestra libertad.
Tan solo destellos que pueden apagarse un día y reinventarse al otro, nacer y morir en una página de bosque para resucitar quizá nunca quizá siempre en alguna vieja taberna donde solo convergen los amigos.
El día a día se teje entre sueños y en la punta de la luna podré clavar mi amor entero como una bandera de rutilantes colores y donde me pondré en el andar de cada día la armadura que proteja al escribir mi tan ansiada libertad.

jueves, abril 05, 2007

Se ha ido

Lo visité un par de veces, me gustaba su foto porque lucía guapo.
Era de esos bloggers que te los encuentras en varias partes y nunca visitas, pero recuerdas su nombre, su avatar y hasta el nombre de su blog.
Ayer estuve con mi querida Hetsah (de Colombia) y me contó.
"Se nos fue un blogger, falleció este Domingo, yo le quería entrañablemente"
Entonces sus ojos se llenaron de lágrimas y yo no pude sino contener la voz, me traspasó en el dolor y no solo porque se apaga una luz tan joven en este mundo sino por la constatción dolorosa del cariño real que se genera en este universo.

Se ha ido Hugo y su página sigue y seguirá estando ahí, abierta, online, recibiendo comentarios quien sabe si para siempre.
Llevo casi dos años en la blogósfera y he tenido la oportunidad de conocer tanta gente, tantos amigos, tantos conocidos y otros tantos cuyas letras sigo aún en el silencio, somos parte de sus vidas y han llegado a ser parte de las nuestras.

He sido testigo de romances fugaces y otros tantos más duraderos, he visto en el transcurso de este tiempo nacer varios cachorros Blogger... Amandita (de la Pancha), Máximo (de Marcylor y Esteban), Vicente (de la Eterna Despistada), he visto blogs que han muerto y han resucitado, otros que se han ido para siempre, grandes amigos, avatares de la vida que va y viene, peleas furiosas y amores porfiados que no cesan, que no callan y no paran.
He visto la vida misma en una amplitud grande, abierta, me ha gustado, claro que sí, ya a estas alturas más que una moda, escribir es parte de la vida.

Hoy estoy triste, en varias ocasiones imaginé cómo sería cuando uno de nosotros partiera para siempre, su espacio detenido, el recuerdo intacto, sus letras abiertas a todos, como un regalo, como una parte suya que nunca, jamás se irá.
Un abrazo a la lejana distancia querido Hugo, en la más cierta de las cercanías, porque si algo lindo nos dejaste es tu presencia entre nosotros para siempre.

viernes, marzo 23, 2007

Silencio

Por estos días no me salen las letras, no me resultan, al menos no en La Casa del Castor.
Es extraño, yo, que siempre tuve tanto que decir.
Tal vez sea hora de guardar silencio, silencio absoluto, profundo y permanente... al menos mientras observo y sigo observando.
Qué hay de malo en el silencio?
A veces hace más ruido que todos los sonidos reunidos, a veces es bueno, a veces incluso hasta mejor.
Silencio, de ese que calma furias, contiene estallidos, alimenta almas.
Hay veces en que se pierde involuntariamente la razón y no queda más que abstenerse a las palabras.
Renuncio al acoso y la vigilia, renuncio a los ojos que me observan y a responder lo que no quiero responder.

Los que me conocen sabrán donde encontrarme , saben que siempre estoy en los rincones en que los ruidos del alma me resultan mejor.

Amigos míos, los espero en aquellos lugares.
Por estos días, en la Casa del Castor se disfrutará de un muy necesario silencio.

miércoles, marzo 21, 2007

Paciencia...Y qué mas?


Juro que le tenía fe.
Juro que no hallaba la hora en que los choferes dejaran de ser asaltados y se subieran payasos transpirados a agarrar a la gente pal chuleteo y heladeros lanzas, y que las micros no les pararan a los escolares y los trataran mal.

Juro que odiaba la 300 por flayte, a la 248 por tortuga, a la 422 por que no pasaba nunca, a la 204 por darse la tremenda vuelta, a la 228 por pasar tan lejos.
Pero diablos, al menos me dejaban en la pega en media hora y por $380 y si faltaba una al menos tenía a la otra o a la otra o a la otra.

Estoy con rabia, estoy con rabia por la gente, estoy con rabia por el tiempo perdido, estoy con rabia porque le tenía fe, juro que le tenía fe y la mejor disposición. Y ya no.
Han pasado los días y al menos ya no se siente tanto calor como hace un par de semanas, el aire más fresco colabora en parte con hacernos el trayecto más grato.

Siempre he sido paciente, sobre todo con las ocurrentes ideas de cada uno de estos gobiernos que nosotros mismos hemos elegido.
Pero este plan está muy lejos de haber sido bien pensado, la idea es buena, lo reconozco, sin embargo, para que una idea buena prospere todos los factores que la sostienen tienen que haber sido cuidadosamente pulidos y estratégicamente planificados. No es el caso.

No sé que va a pasar y ya no voy a seguir escribiendo por ahora porque tengo mucha rabia y no quiero desprestigiarme en este sitio con todas las palabrotas que en estos instantes me consumen.

Se me agota la paciencia y me comienza a inundar el desespero.
Amigos del extranjero, no voy a invitarlos a conocer la capital de mi país.... por ahora.

jueves, marzo 15, 2007

Su nombre era Alejandro



Alejandro. Y quedó archivado, perdido quizás para siempre en algún sitio lejano del tiempo y la nostalgia.De vez en cuando recuerdo sus ojos, muy de vez en cuando, tan solo cuando la voracidad de las actividades diarias me regalan instantes (muy pocos) para el ocio.
Sin embargo, más seguido que olvidado, repito su nombre que crece como el eco entre los vestigios de tantas paredes viejas.

El era algo así como un Terry Grandchester, el más grande de la clase, el más rebelde, el único que fumaba a los 12 años y nada le importaba, ni arrancarse por las ventanas cuando entraba el profesor de matemáticas, ni usar la corbata desatada, ni cortarse el cabello revuelto, salvaje, cuando todos los demás niños (dos años más pequeños) eramos obligados a respetar la férrea disciplina de ese colegio inmenso en medio de la ciudad.
Nada le importaba al rebelde aquel de ojos oscuros, ni el orden, ni las reglas, ni las normas, ni el rubor de mis mejillas el día en que me miró por vez primera para decirme entre caricias de durazno y un beso robado al pasar que jamás nada lo había domado de tal forma como el encuentro con mis ojos.

Tal vez es una historia ya demasiado olvidada, como tantas otras que también he dejado atrás.
Hoy recordé su nombre en el instante preciso en que un viento norte me sacudió el cabello y me remontó al instante mágico del amor primero que según dicen...jamás se olvida.
No se olvida ni con mil amores aunque ya no existan esos cuadernos viejos en los que en un otoño lejano escribías dentro de un gran corazón dibujado con tinta púrpura: "Claudia y Alejandro".

martes, marzo 13, 2007

A que hueles?


Nada, solo disparo letras el día de hoy en medio de este Santiago luminoso que no abandona el verano, que se mueve a pasos tenues entre un plan de movilización que intenta hacernos la vida más sencilla y que sin embargo, hasta ahora, se conforma con vernos sudar a toda hora del día.
Jugando a mover los dedos tras esta pantalla que me ha visto tantas veces tejer historias, ciertas y de las otras, dulces y de las no tanto, intentando entender amores extraños a los que sin embargo ni en esta vida ni en otras miles (si las hubiera) podría ser capaz de corresponder.
¿Qué quiero hoy por hoy?
¿Dejar que pase el tiempo implacable así sin más para ver como se va la vida entre los dedos y un teclado?
¿Detenerme en el instante auspicioso en que mil luces me llaman a un encuentro imaginado?
O acaso tan solo tejer entrelíneas para ver como viven y van los días en esta Casa del castor que me ha regalado el sabor de tantos momentos...
A veces no quisiera estar más encontrada, y otras tantas, como hoy, tan solo añorar la lluvia, el aroma de la madera entrando por la ventana, el batir de las alas de un cuervo sobrevolando una ciudad cualquiera recordando vidas pasadas en que lo soñaron poeta.

Dejarme acariciar por unas manos lejanas al final de un sendero cualquiera, que me tape los ojos para tan solo sentirle el aroma.

A qué hueles, me pregunto... a caricia de agua, a vaho de la mañana, a roce de espuma rompiendo en las rocas entre rugidos blancos, a arpegios de guitarra entonando serenatas.

A campanarios viejos donde convergen palomas errantes entre el doblar campanas lejanas.

A frutas frescas, pastas italianas, piedras de colores, agua, pasto, viento, lodo, a cuerpo silencioso, lejano, doliente, alejándose entre los cerros... a viento celeste despeinándote, a cielo.
A qué huelen tus manos moldeando recuerdos, diseñando cantos, resaturando viejos conciertos de otros artistas, de cientos de historias ancestrales.

A qué hueles, me pregunto, pero cierro los ojos... y te siento.



sábado, marzo 10, 2007

Asignatura Pendiente


"Tengo ganas de no tener ganas,
de comprarme un boleto de regreso al ayer"



No todo lo que escribo tiene por qué entenderlo todo el mundo, hasta la fecha con mas de 150 escritos y casi dos años de blog aún no logro comprender la finalidad completa de estas líneas, de estos renglones a veces torcidos que se llenan día a día con el andar del tiempo.
Pido disculpas ahora a quien no pueda entender este post o tal vez tantos otros anteriores en los que me he visto escribiendo sumida quizá en otros tantos desconciertos.

Un guiño insomne en Alemania, una sonrisa comprensiva en Finlandia, otro suspiro en Maipú y unos ojos atentos en tu isla lejana... es con todo lo que habré de conformarme.
Canta Ricky Martin una letra escrita por Arjona quien sabe en qué circunstancias remotas, la oigo y la repito como tantas otras veces en que también la he cantado sin prestar mayor atención a la letra.

Tampoco ahora. Solo la oigo intentando desenredar estos últimos días, verificando qué tantas ganas tengo de no tener más ganas de nada y efectivamente comprar ese boleto que me retorne al ayer... pero a cuál ayer...a cuál, si el hoy me gusta tanto.

Quizá no más que a ese ayer cercano de hace un par de años cuando abrí estas páginas temerosa de no saber para qué ni adonde me llevarían, de ese ayer en que abombada por la novedad me dejé enredar y enamorar de las letras más hermosas que había leído jamás, tal vez no quiero ese boleto y si me lo ofrecieran ahora quizá no haría otra cosa más que romperlo frente a mis ojos y solamente sonreír.

No entienden nada.
No importa.

Son mis amigos y sabrán que de cuando en cuando esta Kiantei adolece de cierta inmadurez, se le tamabalea el piso y busca escribir y soltar, dejar fluir, manar, brotar, cantar y caer ebria de todo lo que el mundo venga a ofrecerle.

¿Sonríes?

Es la primera vez que escribo para ti, no sé si lo vuelva a hacer pues ya ves, así estoy aún sintiendo las réplicas de un movimiento de tierra que no tengo claro si ha de parar aún.
Un balde de agua fría gratuito y forzado.

No me escribas por ahora, aún no pasa. Aún debo rendir exámenes para los que no he terminado de estudiar, aún tengo temas que no reviso, que no sé como empezar, líneas que no he escrito, respuestas que no se me han dado, aún tengo por ahora una asignatura pendiente.

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(Si no fuese porque tengo demasiado respeto por mis letras, este escrito lo habría mandado al diablo, del mismo modo en que te habría mandado al diablo desde el primer día negra malnacida y mugrosa si hubiese siquiera adivinado el maldito infierno por el que me harías pasar)

martes, marzo 06, 2007

Wake Up


Como cada año, como cada Marzo y como cada mañana no hay más opción que permitirle a la vida abrirse paso, desenredarse de las sábanas y bajar nuevamente al mundo, regresar a la realidad por más que cueste, caminar a pie descalzo hasta el chorro de agua y dejarse abrazar por el nuevo día que comienza.
No es fácil retornar al trabajo de cada mañana, mucho menos al día a día, a la vorágine de planificaciones, reuniones, problemas cotidianos, caracteres diversos, morales enrevesadas, calores, fríos, tacos, y encima un nuevo sistema de locomoción.
Pero La casa del Castor es el retorno al hogar donde recién abro estas ventanas y sacudo el polvo acumulado, donde puedo abrazar a mis amigos y dejarle mi cariño y mi agradecimiento a todos los que pasaron a regarme las plantas, dejarme ramos de flores en la puerta, versos rebeldes, abrazos descritos en letras que cruzaron el océano y llegaron a mi como en ondas de radio de auroras boreales.
Gracias a mis chicas de 30 y a mi boricua de profundos pensamientos, a mis amigas de siempre y a mis amigos poetas.
Heme acá comenzando un nuevo año, intentando ser siempre un poco mejor cada día aunque por Dios que cuesta e intentando también ser un poco palabra para acercarme cuanto más pueda mientras no me conozcan sus ojos.