martes, septiembre 01, 2009

Al niño que fuiste

"Si todas estas excusas no fueran suficientes,
quiero dedicar este libro
al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo..."
(El Principito)

A veces los recuerdos son tan vivos que parece que voy a volver a ellos. Que en cualquier momento voy a estar de nuevo con mi par de chapes entrando por la puerta de Mallinkcrodt, besando a mi mamá y yéndome a mi sala por las baldosas rojas.
Todo huele, a veces siento hasta los aromas del bolsón y la punta del lápiz mina.

Hay veces en que creo que nada de esto es verdad, que no estoy en esta oficina ni que tengo 3 hijos bellos, que todavía tengo 6 años y el mundo es nuevo y gigantesco y se ven militares en las calles porque aún es muy normal y la plaza de la calle constitución está igual de hermosa e intacta.

Y no es tan lejano, a veces, cuando me ataca la nostalgia, me gusta caminar por esas calles lindas de plátanos orientales. Ahora, claro, está lleno de pubs y restaurants pero en aquella época era un barrio de vecinos, con vida de calle, de niños en la plaza, de aroma de membrillo.
Esto me pasó porque ayer me viniste a ver, no te creas que ando todos los días de nostálgica por el mundo aunque es un estado que me sume en ensueños y por el que quisiera pasar más seguido perdiendo el tiempo (es tan lindo perder el tiempo en la nostalgia)
Qué ha sido lo mejor de facebook me preguntó mi hermana hace poco.
La primera infancia, fue lo primero que pensé. Traerlos de vuelta, volver a verlos, a saber de ellos.

El Guillermo y la Pamela y el Alejandro, la Joyce y si encontrara también al Bill y al Jadue pues sería magnífico.
Ha sido lo mejor pues sentía que la vida se los había llevado ya tan atrás, tan lejos en el tiempo que aunque los viera por la calle hoy me hubiese sido muy dificil reconocerlos.

No quedaban registros, ni direcciones, ni teléfonos, mucho menos el e-mail. Apenas el recuerdo, unas cuantas fotos, la idea vaga de donde estuvo su casa, siquiera el nombre y el apellido.
Sin este medio habría sido imposible, imposible.

Y eso, el Guillermo sonríe y sus ojos brillan del mismo modo que hace 30 años.
Y eso, En tus ojos Alejandro también brota el que antes fuiste.
Y nada, me traje el álbum viejo para escanearlas todas.
Y nada amigo, no pienso perderlos de nuevo, no quiero. Aunque quizá no nos sirvamos para nada más que para ahondar en la nostalgia, para recordar olores, para traer en esta primavera a los aromos en flor del patio de aquella escuelita vieja a la punta de la naríz.
Que lindo, que importante.

Un día de estos vamos a ir a caminar por esas calles de nuevo, a tomarnos algo juntos, a caminar.
Un día de estos vamos a volver a oler a Bellavista.
Un día de éstos...eso haremos querido amigo. Eso haremos.

1 comentario:

Kala dijo...

Ah... lo maravilloso de rescatar amigos de infancia, de colegio, es que no importa cuánto crezcan, cuántas canas más o pelo menos tengan, uno siempre los sigue viendo como cuando eran chicos, como en esa época en que todo era de verdad real y no existían las caretas.
Tus palabras me dejaron un nudito en la garganta