martes, enero 30, 2007
"Tiempo de Dormir..."
jueves, enero 18, 2007
Todas las hojas son del viento
mi vida a toda velocidad y al oír su letra con atención mientras el sol salía por la cordillera supe que hoy por primera vez en mi vida al fin puedo respirar en paz.No puedo explicar bien con palabras lo que mi primer hijo ha significado para mi en este mundo, no puedo describir a quienes no pueden mirarme a los ojos como me he estremecido cuando le he visto dar cada paso, no puedo explicar ese caudal de emociones aquella madrugada de Octubre sola y llena de terrores en medio de una fría sala de hospital a los 17 años para verlo llegar al mundo, sostenerlo temblorosa entre mis brazos y saber desde ese segundo y para siempre que mi vida entera no tendría jamás otro norte que luchar duramente para hacerle felíz aún sabiendo que no me pertenece, que no es mío ni lo será jamás como no lo es ningún hijo de sus padres porque solo vino a través de mis venas para dejarse mecer en el viento como tantas miles de hojas que nacen y mueren cada día.
Su primer diente, su primer paso, sus primeros palotes en el colegio, su primer llanto de amor, sus primeros logros, cada momento único e irrepetible, la suma de mis nervios y mis emociones, de mi orgullo ante sus avances y de mi terror indescriptible cada día de perderlo. Y ante todo la ambición natural de que alcance aquellas metas a las que yo jamás logré (o he logrado) llegar.
Han pasado 18 años y mi hijo ha entrado a la Universidad y sabía que solo llegando este instante al fin podría volver a pensar en mi, que solo en este minuto de la vida podría recién soltarle de mis brazos para verlo dar sus primeros pasos solo.
Creo que lo he conseguido y con los ojos en lágrimas me atrevo al fin a dejarlo caminar soltado de mi mano y regresar a mi centro para aventurar mi mundo, detenerme al fin, disfrutar de la vida más lentamente, saborear cada instante, repasar mis días, continuar la tarea ahora con su hermano menor que huele tan delicioso y que con sus besitos olorosos me llena el espíritu cada día, poder dejarme caer en los brazos de su padre que me acoge y me acuna en la ternura de tantos años juntos y poder llorar de emoción en este Enero de luces y calores, de agobios y recompensas, de apuestas y ganancias para no hacer más nada por hoy que detenerme frente a la ventana y sonreír al ver las hojas que el viento jamás se cansará de mecer.
lunes, enero 15, 2007
Aplausos a una Blogstar

Cuando una estrella sale por última vez al escenario las luces se encienden, el telón brilla levantado bajo los mil focos que la iluminan, el público se pone de pie en un aplauso único e incontenible, en un aplauso de entrega y gratitud ante la belleza de su arte.
La estrella recibe su ramo de flores y lanza besos a la platea y a lo más alto del teatro, se inclina reverente, el telón se cierra y la estrella desaparece dejándonos en la piel la incontenible alegría de tanto tiempo que quedará en la memoria.
Flaca, lo cerraste. Y bien por ti pues has puesto fin a una etapa, esa que te trae de vuelta con vientos frescos de tu norte polar hasta nuestro Chile cargado de sol y poesías nuevas, te trae de vuelta a nuestros brazos, a nuestros campos de trigo (qué locura no?) al abrazo cercano, a los desafíos nuevos.
Mujer india, Indianguman, la que no sabes escribir bonito y sin embargo contagias de poesía cada sitio que pisas. Claro, estando acá ya no eres una Indian Woman, eres nuestra, así, simple y sencillamente... y eso me alegra.
En la tierra de los girasoles y las amapolas, en la tierra tuya donde podemos juntas abrir acaso mil páginas más para contarnos las historias de tantos sitios de adentro y de afuera nos hemos de volver a encontrar para seguir tejiendo las historias que nos seguirán viendo reír y llorar.
Estoy contenta por eso.
Bienvenida a la realidad.
lunes, enero 08, 2007
Cariño Botado...(y encontrado)

Mi abuelo murió mucho antes de que yo naciera por tanto casi no forma parte de mi historia.
Fue otro nombre el que escuché toda mi vida, el que llegó a ser el gran amor de su vida, y el que se perdió más tarde por esos avatares del destino en los mil recovecos del tiempo y la nostalgia y que la distancia finalmente había terminado por borrar.
Carlos Condesa era su nombre. El galán de todos los tiempos, aquel hombre que muchos años después de su viudez vino a ocupar el corazón de mi abuela y me tuvo entre sus brazos cuando yo era solo un bebé.
¿Cómo encontrarlo Don Carlos? ¿Cómo hallarlo cuando ya el tiempo ha pasado implacable, cuando ya los recuerdos se disuelven en la penumbra de los tiempos, cuando no hay datos suyos, ni indicios, ni historias... tan solo han quedado unas cuantas fotos viejas en un albúm de cartón.
Cómo darle a mi abuela el regalo de su hallazgo en las víspera de sus Ochenta años sin que las fuerzas y los estragos de la falta de tiempo nos dejen sin aliento.
Pero vivimos de la magia y creemos que cada día viene cargado de ella así como creemos en el milagro de lo no posible y en la vulnerabilidad de lo no probable.
Y partimos.
Los datos eran mínimos, un par de propiedades, algunos números y un sector en Los Andes alejado de toda consideración y de un nombre tan mítico como revelador: "Cariño Botado".
Los Andes tiene algo de Macondo, bañado por el calor soporífero de la media tarde sus calles largas están cercadas por grandes álamos que se encuentran en las copas formando un túnel natural que tramo a tramo va dejando entrar los rayos del sol, casitas de adobe a los costados del camino y lugareños amables que en la travesía nos iban inflando el corazón ante un presagio de grandes maravillas.
"Cariño Botado" se empina en la ladera de un cerro entre intrincados caminos de tierra y matorrales. Ahí, en medio de una calle angosta orillada por un riachuelo de aguas torrentosas hallamos al fin la casa con el número que llevábamos anotado en el papel.
Cuando la magia del día se vuelve el acontecimiento más maravillosamente imprevisto y cuando el esfuerzo de largo tiempo de capitulaciones se remonta a un modesto lugar en los faldeos de nuestra precordillera en un pueblito alejado del conocimiento de los hombres y los placeres de la civilización, entonces no duele permitir que los ojos lloren, que la emoción se atragante en la garganta y que cada conversación que surja brote entre risas nerviosas y el gozo de una misión cumplida.
El lugar parecía detenido en el tiempo entre paltos y gatos flojos de media tarde, entre árboles cargados de frutas y el ladrido de muchos perros que salieron a nuestro encuentro.
Y los ojos de aquel hombre aún en su postrada ancianidad eran los mismos de los de aquel galán repartido en muchas fotos que colgaban de la pared.
Vaya uno a saber que pensamientos pasaron por su cabeza que apenas sostenía algunos recuerdos, qué destellos de luz le volvieron a la mente al ver seguramente en los ojos de sus dos nietas los ojos de aquella belleza rubia que tantos años atrás le miró con el corazón cargado de amor.
Le dejamos después de un largo rato entre besos y abrazos con la promesa de llevarla con nosotros la vez siguiente y emprendimos el viaje de regreso sonriendo en la dicha de la media tarde dejando atrás la magia ardiente de aquel pueblo que en la tarde de ayer Domingo 7 de Enero nos regaló un milagro.
martes, enero 02, 2007
Amigos
Hacía rato que no lo pasaba tan bien en una celebración de año nuevo, hacía rato que la noche no se me hacía tan corta, que no veía salir el sol y las estrellas desaparecer, hacía rato que no veía a mis amigos juntos, a todos juntos ni nos abrazábamos con tanto cariño, ni les veía derramar lágrimas de alegría ni cantar a coro con las peores voces que jamás he oído.
Hacía rato que no veía a mis amigos con los ojos con los que los vi esa noche, la última noche del año, con los ojos de todo el cariño amontonado, recogido y tejido en más de veinte años de sincera amistad.
Por Dios, no había reparado en cuanto los quiero, en cuanto los he querido toda mi vida, cuánto han influido para que mi propia vida sea una vida felíz, cuánto nos hemos acompañado en tantos momentos malos y en tantos otros cientos de momentos felices.
Y me pareció verlos aquella noche como los veía en aquellos años en que nos conocimos, en los años de las peñas y de la pastoral, de las protestas y la música de los ochenta, al Iván con su guitarra, a la flaca con su jumper, al Toño con su look punky, al Chago y al Marcelo como hermanos mayores guiándonos en los años duros de nuestra juventud donde solo contábamos con nosotros mismos para salir adelante, para romper círculos, para lograr que cada una de nuestras vidas valiera la pena.
Y lo conseguimos solos, porque fuimos de esa generación que no pudo contar con sus padres para ello. Nos teníamos nada más que los unos a los otros y a pesar de los casamientos, las distancias y los nacimientos de los hijos seguimos estando juntos hasta el día de hoy.
Los vi algo viejos, han pasado los años y se nota, ellos entrados en canas y aún manteniéndose tan guapos como siempre lo han sido, con esa fuerza de hombres que la vida les ha dado, con la sonrisa serena, con el espíritu vivo, con las ganas de seguir adelante.
Ellas están hermosas, tal vez han ganado un par de kilos en estos años de familia y de vida acelerada pero siguen siendo las mismas niñas de antes, seduciendo el día a día, sosteniendo sus familias, adelantándose al futuro.
Son mi tesoro y cuánto me alegro de haberlo sabido cuidar y conservar hasta hoy.
Nunca me había querido convencer de la importancia de esta familia que escogemos, de la veracidad de la amistad sincera, del poder que un gran amigo conservado por años tiene sobre nuestras propias vidas.
Será un hermoso 2007, estoy segura de ello, porque he comenzado este año con el abrazo más hermoso que he cultivado por tantos años: el abrazo de mis amigos.
A Santiago e Isabel
Aquiles y Myriam
Marcelo y Adela
Gloria Y Lucho
Iván y Brenda
y Rodrigo
viernes, diciembre 22, 2006
Oro, Incienzo y Mirra

Regalos, regalos y más regalos...
Me gusta regalar, me gusta el rito que comienza en la cercanía de la fecha y la preocupación por quien va a recibirlo, me gusta la sensación ansiosa de ver los ojos en el momento de recibirlo, el destello en la mirada, la coloración brillante de la sonrisa, el abrazo cariñoso, el beso emocionado. Me gusta lo que lo precede en cada proceso, la intencionalidad, el cariño y el bello final del regalo ofrecido.
No es cualquier cosa, es más que enfrascarse en los calores de las fechas, en los apremios del tiempo, en la escasez del dinero.
Navidad es darse uno mismo con todo el calor generado durante el año, con el cariño guardado en 4 estaciones, con el peso de la vida que nos cansa en cada jornada y aún así sobrevivir, darse, darse de corazón en la simpleza de un regalo entregado con amor...la foto vieja de la abuela encontrada en un cajón que ahora con la maravilla del photoshop podemos restaurar, ampliar y enmarcar, el tazón con dulces, la bolsa de galletas, un poema... cualquier cosa puede ser valiosa porque lleva en sí el valor del cariño de quien la da.
Y , pues, cuando hacemos de esto un problema cualquier regalo por bello y caro perderá en sí su valor.
Deseo para ustedes una muy Felíz Navidad amigos míos.... muy probablemente no vuelva a escribir sino hasta Enero, reciban entonces mi cariño y mi abrazo de buenos deseos.
Felicidades a todos, musas, poetas, arlequines y juglares de mis días y mis tardes, no tengo más regalos para ustedes que los que ya les he ofrecido en mis páginas y en mis versos.
No hay ni habrá para mi regalo más grande que tenerlos de amigos durante ya tanto tiempo.
Besos Mentecato...que iluminas mi corazón cada vez que sé de ti.
Besos Pappardella...que vives en mis sueños.
Besos Maestro Fernando....que solo en sus versos puedo aprender a volar.
Besos Indianguman, amiga y compañera de tantas jornadas.
Besos Pancha ...que tu sonrisa es fuerza para mi.
Besos Pinkerton...poeta escondido entre sueños largos.
Besos Laurita... tan cerca aún más allá de la cordillera
Besos a ti mi boricua lejano que prometiste leerme siempre y por tanto sé que siempre estás.
Besos a todos amigos míos, regalen, regalen todo de sí sin esperar regalos a cambio que se les devolverá siempre y más en destellos inmortales de un inmenso e infinito amor.
¡ Felíz Navidad!
miércoles, diciembre 13, 2006
Malucha de Noche
"A todo sol se elevaron volantines.
Ciento veinte lavanderas, las morenas,
desplegaron al unísono sábanas blancas.Cantó seis veces el gallo
y supimos que llegabas con tu manto de estrellas.
Bienvenido Colibrí"
Anoche me desvelé, nunca me había pasado.Hace algún tiempo estoy con un dolor agudo en la espalda que no me deja dormir en paz al menos dos noches por semana, pero lo de anoche fue insólito, pues casi no dormí y permanecí en vela desde la una hasta las cinco de la mañana. Y hoy no tengo sueño, ni una pizca y muy por el contrario, he despertado con una energía nueva que siento me ha sido regalada por quien sabe que dioses infinitesimales de miles de regiones recónditas del tiempo y la profundidad del alma humana.
Así que amanecí felíz.
En el fragor de mi vigilia me hice de un libro que había comprado algunas horas antes a la salida del metro Pajaritos, un libro que había querido leer durante mucho tiempo y que por alguna razón jamás me había decidido a adquirir: "Cartas para Tomás" de Malucha Pinto.
Para quienes desconocen el tema, la Malucha es una actriz chilena cuyo hijo, Tomás, nació fieramente afectado por un virus de los tantos miles que nos maldicen la vida y que atacó su cerebro desde las entrañas maternas y que le ha condenado a una vida que muchos consideraríamos anormal, deficiencias, postraciones y dolores innumerables en torno a la discapacidad.
Malucha le ha escrito cartas desde mucho antes de nacer, bendiciendo su llegada al mundo con palabras llenas de ternura mágica, de esperas anheladas en torno a los dones de la tierra y los misterios insondables del universo entero, versos confabulados con la magia que convoca a todos sus ancestros, desafiando los por qué, sosteniendo las miradas en los más intrincados horizontes y desbordando al mundo entero de un amor de madre que no cabe en su pecho, ni en el mío, ni en el de todas las hojas de todos los libros del mundo.
Anoche en mi desvelo recorrí en menos de dos horas todas esas páginas vertidas en un canto de amor, sollozando entrelíneas y silencios para no despertar a los bellos durmientes de mi casa que a esas horas roncaban su serenidad de mitad de semana.
Y la Malucha me inundó, me inundó hasta los bordes, hasta los espasmos, llenándome de su Tomás patuleco de lengüita colgando, me colmó de sus sabidurías remotas, de sus llantos desconsolados, de sus fuerzas sobrehumanas, de sus cansancios desfallecientes, y la madrugada de espalda dolorida se transformó en una noche de estrellas implacables devorandome en un cielo de tierra redonda y universo celeste, de astros de mil constelaciones, de vientres fecundos de aguas virtuosas, de tetas de leche abundante y dulce, de pubis chascones pariendo vida linda, vida entera a pesar de todos los males, y me llené de terrores viejos y renovados, de incertidumbres maternales, de hijos a estas alturas de la vida, me llené de virtudes distintas y de valentías desconocidas y si ha de venir un hijo así pues que venga, no habría en el mundo una mamá más amorosa para recibirlo y con más fuerza para amarlo, a pesar de los achaques.
La magia del día escribí hace algunos días... pues también hay magia en la noche, muy de madrugada, cuando menos lo esperamos, magia de insomnios celestes y cantos de gallos, de pájaros madrugadores y oscuridades brillantes antes de despuntar el alba, de vida rugiendo y cantando en la danza de todos los misterios en un día donde un dolor de espalda no ha sido más que el comienzo de un nuevo amanecer.
domingo, diciembre 10, 2006
P A Z

Hoy murió Pinochet.
No voy a salir a celebrar por respeto no más, porque todos los muertos merecen respeto, aunque estén bien muertos.
No voy a salir a descorchar champaña y mojarme entera ni a bailar al parque forestal al ritmo de una batucada como tantos miles lo están haciendo en estos instantes por las calles del centro.
No voy a subrime al auto a tocar la bocina para festejar quizá el que haya muerto justo hoy cuando se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos.
No voy a reírme en la cara de sus adherentes amontonados frente al Hospital militar mojando con sus lágrimas los posters y fotos que han traído colgados al cuello.
No voy a abrazarme de felicidad con nadie, ni le pediré al diablo que por favor no lo mande de vuelta.
No haré nada de eso porque al fin y al cabo hoy, a pesar de que no es un día cualquiera para este país, no es ni más ni menos que un día de PAZ.
De paz larga y anhelada, de paz envuelta en vientos nuevos, no de dolor, no de alegría, no de justicia, no de llanto (no hay por qué) pero tampoco de risas.
El dictador se fue al fin, sin pagar sus culpas, sin arrepentirse, sin responsabilizarse, sin mayores dolores, sin reconocer siquiera el dolor de las familias de los más de 3.200 muertos de la dictadura militar.
Hoy es el comienzo del fin.
Del fin de una era dolorosa, el comienzo de un nuevo ciclo en que uno de los último tiranos de América Latina va a quedar al fin bajo tierra.
No se puede sentir otra cosa hoy que Paz, enterrar en paz, sentir en paz, respirar en paz, evaluar en paz, escribir nuestra historia en paz.
Hoy es un día nuevo para nuestro país.
El dictador Pinochet ha dejado de existir.
miércoles, diciembre 06, 2006
La Magia del Día
Hace poco un amigo muy querido me decía que cada día tenía su magia, que nadie podía irse a la cama por la noche sin haber tenido esa dosis de magia que cada día regala.
La magia del día le llamó.
Y me impresionó esa original forma de ver la vida.
Hay días malos, claro, días en que la inercia pareciera apoderarse de todo, días en que nada de lo bueno puede superar a lo malo, días iguales a otros, a todos los demás, levantarse, partir al trabajo, mirar en la micro las mismas caras de siempre donde nadie sonríe, donde todos son iguales, donde pareciera que nada mágico pudiese ocurrir, pero ocurre. La gracia, me explicaba, está en saber esperar ese instante, reconocerlo y darle su valor.
Cualquier cosa puede venir cargada de ella... el perro que nos movió la cola, la luz del sol brillando reflejada en un inmenso cartel de propaganda en medio del centro, el rubio que nos sonrió al subir al metro, el aroma de una cabellera quedando en el sendero, el jugo del durazno chorreando hasta los codos, un mail cargado de luz, una llamada equivocada que termina animándonos la tarde, un par de palomas chapoteando en una fuente, una invitación inesperada, una mirada, una sonrisa, un beso, una canción vieja…en fin, no tiene que ser una gran cosa, no hay por qué esperar una gran noticia ni un regalo porque cada instante atesora el regalo de la magia en sí.
Claro que es maravilloso cuando esa magia consiste en un gran acontecimiento, un nacimiento, un beso largamente esperado, una declaración de amor, un poema escrito solo para uno pero, cuando no se dan las condiciones, hay que tener suficiente astucia y esperanza en que de una forma u otra cada día nos trae de regalo un misterio fabuloso.
Hace poco, caminando por el centro con mi muy querido Tontograve, oímos de pronto una de las voces más hermosas que he escuchado tejiendo en el viento un aria de ópera, la voz provenía de una de las tantas sopranos que han tenido que cantar en la calle para divulgar su arte y ganar así unos pesos, la podíamos ver desde lo alto de la escalera que bajaba al metro y como si estuviésemos ubicados desde un balcón los transeúntes la mirabamos hacia abajo y la aplaudíamos.
Mucha gente le dio dinero, Tontograve me miró y me dijo: "Hagamos un acto de magia", corrimos a uno de los tantos puestos de flores de la Plaza de Armas y escogimos la más hermosa de las rosas, regresamos a nuestra ubicación y cuando terminó de entonar los más bellos pasajes de "Madame Butterfly" le dejamos caer entre sus manos la flor desde lo alto.
Su cara se iluminó y el resto de los asistentes celebró el gesto entre aplausos y vítores.
Nos siguió mirando un rato, inclinó la cabeza hacia nosotros y nos regaló su sonrisa.
Aunque le hubiésemos dejado caer diez veces el valor de la flor no hubiésemos logrado jamás ese instante de divina luz, ese instante de magia....para ella, para nosotros, para los que ahí estaban.
Puede tratarse de lo que sea, puede incluso pasar desapercibido y confundirse con el viento, puede que nadie más pueda verlo, que no signifique absolutamente nada para nadie más que para nosotros mismos, pueden ser las palabras de una Kiantei cualquiera en un blog cualquiera, una despedida, un recuerdo, la Navidad cercana en la brisa de Diciembre, puede incluso parecer que no ha existido... pero está, aquí mismo, ahora, en este instante.
Y hoy, esta misma noche antes de dormir, si recordamos y repasamos con atención podremos estar seguros que a lo largo de estas 24 horas y por más dura que haya sido la jornada seguramente se ha presentado confabulada con el milagro, camuflada entre otros miles de instantes y envuelta en el poderío de su misterio inconfundible y prodigioso... la Magia del día.
(A Mentecato)
viernes, diciembre 01, 2006
Cuando Él escribe...

Dentro de la imaginería y el artificio que este mundo significa puedo decir que he encontrado muchos amores …amores de todo tipo, de buena y mala índole, de bellas y horribles letras, sultanes adorables y especimenes siniestros, me he divertido grandiosamente como parte de mi espíritu aventurero, de mi naturaleza ansiosa de letras nuevas y apasionantes investigaciones acerca del poder de la retórica.
He tenido el placer de leer letras cautivantes, pletóricas de perpetua y subyugante poesía, otras de magistral e inquietante factura donde el ingenio ha logrado superar mucho de lo que antes entendí como buena literatura.
He tenido la oportunidad de ser acariciada por verdaderos cantos de juglares asomados a mi balcón, rescatada por caballeros andantes de lustrosa armadura venidos quién sabe de qué tiempos remotos y arrancados de quién sabe cuántas páginas de cuentos.
He conocido el artilugio maravilloso de verdaderas máquinas del tiempo en las que me han transportado a los más infinitos lugares del cosmos y zeppelines extraordinarios que me han elevado para dejarme caer suavemente en praderas de las más tiernas y soporíferas flores.
Y lo he disfrutado…y lo sigo disfrutando puesto que la imaginación no tiene límites, ni los marca ni los restringe.
Reconozco que me he dejado llevar por prosas envolventes hasta sucumbir en los más deleznables pántanos y he sido rescatada hasta sentirme bañada en cascadas de perlas.
No puedo dejar mi naturaleza que no persigue ni más ni menos que el delicioso placer de leer y de escribir.
He evitado mezclar en ello mi vida real.
Sin embargo, no hay tropa de guerreros que me ate más fuertemente ni ejército de sombras que mejor me envenene que cuando él escribe.
Cuando él escribe...cuando abandona los pliegues certeros de su vida real, de su mundo de números e ingeniosos proyectos, de su rol de marido de miel para adentrarse en mi mundo y escribir.
Escribe poco como poco es su tiempo pero cuando lo hace no hay poción más maravillosa que la que puedo beber de la ambrosía de sus letras, no hay jugos más dulces que los que vierte sobre mis labios en deliciosa descripción de imágenes y sombras…
Es entonces cuando el candor de los caballeros andantes y de los juglares, de los hados y las aves siniestras, de los zeppelines y las magos rapsodas se diluyen en la vorágine de todas las hojarascas inventadas y el mundo se vuelve cierto y duradero, sonoro y real siempre adornado de la magia del delirante placer de sus escritos y sus letras, cuyo vicio divino y delicioso estoy segura... jamás habré de compartir.






