miércoles, octubre 12, 2005

La Casa del Castor: 2ª parte: "El Renacer"





"Muchos años después,
cuando las urgencias de la responsabilidad conyugal
causaron estragos en nuestras jóvenes vidas recordamos
casi por casualidad la vieja casa abandonada que había sido cuna y cómplice de nuestras curiosidades sin asombros de la infancia.

Fue en la época en que empezamos a averiguar que tan ciertos fueron los mitos tejidos en torno suyo, y no fue menor nuestro asombro al enterarnos que la historia de la vieja loca tenía serias razones para formar parte de la realidad.

Se trataba, pues, de una vieja profesora que había pasado sus años mejores entre la soledad y la desilusión, entre la pena y el olvido y que un día, acongojada en parte por su propio mal vivir y la presión de los vecinos, partió a recorrer el mundo sin que se supiera más de ella .

Ya con dos hijos a cuestas, y alentados por nuestras férreas voluntades
y nuestros ímpetus juveniles nos embarcamos en la aguerrida empresa
de transformarla según el patrón de nuestros sueños en la fortaleza blindada
que acogería a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

De ahí que cruzar ríos tormentosos, levantar paredes inquebrantables y
recorrer regiones inexploradas se convirtieron en tareas fáciles
al lado de los obstáculos que habrían de venir por conquistarla.

Hasta que por fin, después de innumerables aflicciones y toda suerte de agobiantes empresas,
la casa fue nuestra.

Cierto día, y como si se tratase de una cuadrilla de los mejores obreros,
llegaron a nuestra puerta el grupo de amigos de toda la vida con toda suerte de herramientas y utensilios de construcción.

Se trataba de un grupo singular que vimos crecer junto a nosotros desde la más tierna infancia,
nuestros mejores amigos, los mejores amigos que uno pueda imaginar,
hombres y mujeres de fe y convicciones dispuestos a ponerse bajo nuestras órdenes
y convertir la casa abandonada en un lugar noble para vivir.

De este modo, con escaso presupuesto y rudimentarios conocimientos vimos caer murallas,
levantar suelos, raspar puertas, cablear cielos, acorazar techos, pintar rincones y plantar semillas.

Así fue como, casi sin darnos cuenta, las paredes fueron llenándose de colores que nunca antes conocieron,
sus ventanas brillaron en la reverberación del mediodía
y emergieron bosques de flores y árboles frutales, y el jardín se cubrió de helechos y palmeras.

La Casa quedó lista, pequeña, iluminada y bien distribuida.

No estaba arreglada con los mejores materiales, pero resultaba acogedora y cálida.

Hasta que una tibia tarde de Noviembre, contaminados de ansiedad y estimulados por el entusiasmo,
llegamos a habitarla y la Casa se llenó con la alegría de una nueva familia,
dejando atrás su pasado de olvido y abandono.

Los hijos todavía eran muy pequeños, apenas caminaban, por lo que no lograban dimensionar
(hasta los años actuales) la carga histórica y el portento doloroso que la casa arrastraba y así,
entre sus distraimientos y simplicidades la recorrieron trémulos para tomar posesión de cada rincón que ahora les pertenecía.

Frente a mi ventana crepuscular recojo el cansancio de la satisfacción y la dicha de tantas horas entregadas a las faenas de su primera reconstrucción.

Y recuerdo con alegría mis primeros años en La Casa del Castor.

5 comentarios:

Claudia Castora dijo...

Más que de la niñez mi añoranza es de la magia.
Y más que añorar procuro llenar mi vida de ella.
Ya una vez comenté que lo pasé muy bien de chica pero no era necesariamente felíz.
Creo que ahora soy una mujer grande, con hijos grandes e inmensamente felíz.
Y todo lo que he hecho lo velvería a hacer cien veces.
Niña Kiantei me llamó usted una vez, Esteban.
Y lo recibí bien, a pesar de todo, porque de una otra manera, ser siempre niña es lo que me ha llevado a ser gran mujer. Eso.
Lo felicito por lo suyo.
DE verdad historias como la vuestra me llenan de inspiración.
Gracias por venir.

Benjamín dijo...

q buena historia para la construccion de su hogar, un lugar de constantes luchas, anelos iluciones y tbn creo q frustaciones q son minimas.

lindas palabras para describir los soñado y querido por muchas personas.

gracias x la invitacions a la casa dl castor, la acepton con mucho gusto.


y con respectop amis escritos...sorry x ser asi, pero es mi forma de descargar, ia q es la unica q m queda y no es q esta taaaan cansado d too, pero creo q necesito un pequeño relax para retomar fuerzas y seguir luchando en esta cnstante batalla q se llama vida...


°__sOnRiAlE**

Félix Escobedo dijo...

Este tiene que ver con tu post, pero no. En mi cuadra había un departamento abandonado sobre el que se tejieron muchas historias y que de vez en cuando aparecía con dibujos pintados en sus ventanas.

Más de grandes una vez todos los cabros del bloque conversamos al respecto. De pronto un par de hermanos salió con que fueron ellos los que pintaron los monos. Fin del misterio y de nuestra secreta ilusión.

A todo esto ya llegué. No hubo bomba, buuuu.

Benjamín dijo...

weno weno...no te enojes, es q a toos los trato d ute...aveces c m sale n_n´


nos tamos leiendo


chau

Indianguman dijo...

Uy, tengo todos los pelos erizados, mujer. Es un maravilloso relato